domingo, 28 de julio de 2019

EL TIEMPO PERDIDO... (Charlas con mi Loca)


El tiempo perdido no es, como muchos creen, el tiempo de descanso en el que al parecer no hacemos nada que produzca dinero; se pierde el tiempo cuando dejamos que muera todo aquello que queremos.

El tiempo perdido, es el que se deja pasar esperando que nos pidan perdón, para poder sanar una herida; sin pensar que quizás se acaben las oportunidades y sea demasiado tarde y no se puede volver atrás para cambiar la dura realidad.

Perdemos el tiempo, inventando excusas en vez de darnos la oportunidad de intentarlo…

Se pierde el tiempo asumiendo el papel de víctimas y en la primera dificultad que tenemos, renunciamos a lo que soñamos o amamos.

Es tiempo perdido el que se arroja a la basura peleando o quejándonos; fabricando miedos, complejos, o cuando dejamos de luchar dando por hecho que ya no hay nada más que hacer y renunciamos sin hacer el intento…

Y así me sorprende mi loca, que lee y escucha siempre lo que pienso y me dice: hay mucho más que todo eso, pero no pierdas el tiempo pensando; ¡levántate!, es hora de que aproveches tu momento, haciendo aquello que debes hacer para sentir que estás viviendo a plenitud y que has sabido aprovechar el tiempo que Dios te da…



miércoles, 24 de julio de 2019

SI ME VES... ME INCLUYES VS ME DISCRIMINAS

SI ME VES: ME INCLUYES VS ME DISCRIMINAS…

Para entender lo que el otro vive, hay que ponerse en sus zapatos y caminar con sus pies, cargando lo que carga y recorriendo el camino que recorre; eso genera empatía y justicia; pero como es difícil hacer esto que tanto se dice, se hace necesario educar y sensibilizar. No despertar lástima, ni siquiera admiración.

Me incluyes cuando al verme, me tratas como tratas a los demás, sin ser demasiado especial, sin justificar mis errores, ni medirme por ellos, sin evitarme esfuerzos de cosas que puedo hacer, a mi manera y a mi tiempo. Me discriminas cuando no me crees capaz, cuando me dejas pasar por alto cosas que puedo aprender a hacer mejor, aunque requieran de mi parte más dedicación.

Me incluyes cuando me llamas por mi nombre, cuando me tratas de acuerdo con mi edad, cuando me hablas como a los que me rodean, cuando no me haces sentir diferencias, no quiero sentirme menos, ni sentirme demasiado especial. Me discriminas, cuando te refieres a mi como angelito, cuando me tratas como niño o cuando hablas de mí diciendo que soy linda e inspiro ternura, sólo porque soy de baja estatura.

Me incluyes cuando haces accesible las infraestructuras, cuando piensas en las personas de cualquier condición, cuando me das la oportunidad como a cualquiera, de dar de sí mismo lo mejor. Me discriminas cuando creas barreras arquitectónicas, cuando me miras con desconfianza, con morbo o con burla, incomodándome o haciéndome sentir mal.

Me incluyes cuando luego de conocerme, se te olvida mi condición y haces que yo me olvide de ella, porque muchas veces me acuerdo de tenerla porque tu mirada o tu trato a veces demasiado especial, me lo recuerda. Me incluyes cuando me abres todas las puertas, cuando me permites sentirme parte de la sociedad en el campo que yo quiera. Me discriminas a veces sin darte cuenta, cuando me sobreproteges o te dejas afectar de las miradas y el qué dirán de los demás; porque si a ti no te afecta lo que diga o haga la gente, me ayudarás a que a mi tampoco me afecte.

Si me ves, mírame como miras a los demás, con cariño y respeto, con inclusión y dignidad, como se mira a las personas que se conocen, se valoran y se aman; es la única forma de la cual quiero sentirme especial.

martes, 23 de julio de 2019

EXTRAÑO LAS CANCIONES DE ANTES

Extraño las canciones de antes, que contaban historias de amor, esas que se podían dedicar y cantar, expresando los más lindos sentimientos que hay en el corazón…
Extraño las canciones que escuché en mi niñez, las que alimentaban mis sueños e inocencia, las que me hacían creer que todo es posible y que el mundo es bello, las que alimentaban mi niña interior…
Extraño las canciones que valía la pena cantar a todo pulmón, sabiendo que las letras que repetíamos hablaban de los sentimientos más puros y verdaderos, o de cuentos fantásticos que daban rienda a mi imaginación…
Extraño aún aquellas canciones con las que expresábamos el dolor y el desamor, las que servían para desahogarse, las que limpiaban el corazón…

Hoy escucho a los niños que apenas están aprendiendo a hablar, repetir letras inundadas de sexo y descontrol, esas que los invitan a perrear, sin saber que significa…
Hoy desde temprano, lo que piden escuchar o lo que les enseñamos son canciones que cuentan historias de infidelidad, de falta de compromiso, de libertinaje y relaciones íntimas sin amor, en las que todo se vale, porque estamos en los tiempos en los que todo es normal.
Eso cantan y bailan, eso gritan a pulmón, eso repiten a toda hora y eso mismo quieren hacer desde muy temprana edad, porque ya ni en la música, ni en el cine, ni en la televisión, hay censura ni control.

Estos niños que en su mayoría crecen en hogares disfuncionales o cuidados por empleados o por nadie, se llenan su mente de lo que cantan, ven y escuchan; y desde pequeños dejan de creer y confiar, en los sueños y aún en los demás… Porque para ellos en el mundo se vive lo que cantan y lo que ven, y necesitan encajar en la sociedad, por tanto hacen, repiten, compran y siguen lo que la sociedad les vende y exige.

Extraño las canciones de antes, esas que todavía escucho y me inspiran, esas que mantienen viva mi niña, esas que ya hoy no se escuchan en las radios, esas que ya casi no hay nuevas…

Extraño como se vivía la niñez antes, mas desconectados y más activos; más felices y expresivos, más niños inocentes, fabricando sueños e historias que más adelante cuentan y recuerdan con alegría y nostalgia.








Espero que algún día los niños de hoy, tengan lo que tuvimos los niños de antes…

domingo, 7 de julio de 2019

HAY PERSONAS QUE NUNCA MUEREN

Hay personas que nunca mueren, se hacen eternas en sus obras, en lo que escriben en las páginas de la historia o en los corazones de quienes conocen en el camino.

Los artistas nunca mueren, se inmortalizan en letras, pinturas, esculturas, libros, películas, series o novelas, y en la vida de aquellos que se identifican con lo que hacen o hacen suyo algo de lo creado.

Siempre vamos a ser recordamos por lo que hacemos o por aquello que dijimos y pudo trascender fronteras, épocas, vidas.

Por eso escribo casi que a diario y dejo letras por todos lados, para que mi nombre no se borre tan fácilmente, para que mis escritos viajen por el tiempo y el mundo, para que muchos corazones guarden lo que de mi leen.

Hay personas que cuando mueren físicamente, trascienden y su nombre se resalta en la vida de aquellos que en el algún momento sintieron que lo que fue y lo que hizo, fue significativo en su historia, y se hace eterno.

Hay quienes nunca se detienen a pensar, en todo lo que pueden hacer para ser inmortal y de qué forma quiere ser recordado, si por las huellas que dejó o por las cicatrices que provocó…

Algún día nos llega el momento de irnos, pero es ahí donde se imprime en recuerdos lo que fuimos e hicimos, aquello que dirán de nosotros y los sentimientos que evocamos al ser recordados.

Cada vez que muere un artista o alguien que ha sabido amar y vivir, me detengo y reflexiono, que estoy siendo, haciendo y creando, para algún día ser recordada, para no sentir que viví en vano y para generar los pensamientos y sentimientos motivadores, que llenen de paz y esperanza los corazones que me evoquen. KR