domingo, 28 de abril de 2019

AUTOBUS AL CIELO


Por estos días muy cerca de mí, he visto pasar el Auto bus que va directo al cielo… 

Es común que cuando una persona cercana parte, me entero de otras más que van partiendo, en muy poco tiempo. Y preguntándome porqué suceden estas cosas, entendí que quizás de vez en cuando viene a la tierra un Auto bus que va directo al cielo, a recoger esos pasajeros que ya tienen su equipaje listo, los que ya cumplieron su misión, los que se llevan todo el amor que sembraron en el mundo, los que merecen emprender ese viaje hermoso al País del Nunca Jamás, donde podrán verse cara a cara con Dios.

Nadie sabe cuando pasa, quizás en el fondo de su corazón solo los que van a viajar en él, empiezan a percibir que su hora de partir está cerca y dicen y hacen cosas, que los que nos quedamos decimos: “Parecía como si se estuvieran despidiendo”.

Y es que sólo el mismo Dios sabe el día y la hora, y por eso muchas cosas que parecían coincidencia, luego que el Auto bus pasa y se los lleva, entendemos que fueron Providencia… y entendemos también que no es nuestro momento, cuando nos preguntamos o reflexionamos de muchas cosas que debimos hacer y no hicimos, y que impidieron que estuviéramos justo ahí en ese instante en que el Bus llegó y se los llevó.

Desde hace un tiempo, he aprendido a sentir que aquellos que decimos que se han muerto, realmente se han ido de Viaje muy alto y muy lejos; a un lugar donde nadie sabe, donde tal vez cada uno tenga su propio cielo, cada quien como lo viva y como lo sienta, pero sintiendo una paz que ya no se las roba nadie, colocándose a veces alas, para cuidar desde arriba a los que quedamos abajo y que ellos aman; porque algo sé y he sentido, que los que parten y nos han amado demasiado, no nos olvidan ni nos abandonan, nos cuidan y se hacen sentir presente como el mismo Dios lo hace, de mil formas…

Hoy les deseo un buen viaje, a aquellos que en estos días han partido, a los que llevan en su equipaje todo lo que vivieron, a esos que nos dejaron el amor y los momentos hermosos que compartimos…

Saludos a los que se fueron antes y seguimos extrañando, ahora les llegó el momento que disfruten de la Paz que solo nos da Dios y que descansen; porque ya hicieron bastante en este mundo y por eso su recuerdo será imborrable y su presencia la extrañaremos por todo lo que en vida nos dieron…

He aprendido y entendido con todo esto, que cómo nadie sabe cuándo y por dónde pasa el bus que va directo al cielo; vivamos siempre como si fuera el último día que estamos en la tierra o que compartimos con los que amamos, para que cuando llegue la hora de partir, no nos queden los SI HUBIERA, sino los GRACIAS por lo que compartimos y disfrutamos…

Buen viaje a todos los que salieron en este recorrido… Saludos a todos en el cielo…

YO LO VI, YO LO VIVI: EL HOMBRE POSTRADO

Esta Semana en la Eucaristía en el templo, mientras pensaba que físicamente estaba agotada y con dolores en mi cuerpo, me propuse darle gracias a Dios y a encomendar a mis seres queridos…

En la banca delante de mi, habían dos señoras, que fueron más a hacerse visita que visitar al Señor; su charla a veces un poco alta, me desconcentraba y me tenía realmente incómoda; no les mandé a hacer silencio, porque mi mamá me detuvo… Pero ganas no me faltaron, no escucharon las lecturas y casi no me dejaron oír, me distraían… y sé que quizás fallé dejándome ganar la atención entre el susurro ensordecedor y el vaivén de la gente que camina en plena celebración.

Pero de repente, a mi lado en la otra nave de la Iglesia, mis ojos contemplaron a un alto mando de la Policía, no se qué rango, solo sé que estaba de rodillas, orando con una piedad que jamás había visto, postrado ante el Más Grande, ante el mismo Dios… Estaba tan concentrado y tan compenetrado en ese diálogo profundo con el Dios de la Vida, que no percibió a nadie más, era como si sólo estuvieran ellos dos…

Suspiré… miraba hacia donde sus ojos miraban, a ver si podía ver lo que El veía… porque su postura y sus gestos, eran como la de aquellos videntes que quedan en éxtasis ante la hermosa aparición…

Y en el momento de la Consagración, cuando se postró por completo en el piso… Adorando al Rey de los Cielos, entendí que El estaba viendo al mismo Cristo en la Hostia Sagrada… y lo Adoraba… no pude más que ponerme de rodillas y pedir perdón a Dios por no saber verlo como ese hombre que se deshizo de todos sus títulos o rangos, y se convirtió en el más humilde y sencillo de sus hijos…

Yo lo ví, yo lo viví y me dieron muchas ganas de decirle que orara por mí… que en ese diálogo profundo que tenía con el Amigazo, pidiera para que me aumentara mi Fe y hiciera de mi, lo que El quisiera…

Ya en el momento de la Paz, me salí de mi puesto, no pude evitar querer darle un saludo fraterno, y sí que la sentí, sí que la recibí, porque con una sonrisa tierna y unos ojos llenos de Paz, como de Aquel que lleva a Dios muy dentro de su corazón; eso mismo me transmitió en un apretón de Manos…

Al finalizar la Eucaristía ví como fuera del templo lo esperaban sus escoltas; ahí entendí que era un alto mando… que se hizo el más pequeño ante los ojos de Dios… y aprendí mucho más… me evangelizó, sin Palabras, solo con su testimonio silencioso de Fe y oración…

Yo que hablo mucho de Dios, creo que nunca he sabido orar como ese hombre oró… le pido a Dios me perdone y me enseñe a orar y aumente cada día más mi Fe, como la de Aquel hombre; porque eso mismo quiero enseñar y contagiar a mis niños y a todo Aquel que me conoce y me lee… KR