miércoles, 29 de agosto de 2018

LA OPORTUNIDAD...


Sucede que muchas veces decimos, tuve la oportunidad de hablar y no hablé, de actuar y no lo hice, de perdonar y no perdoné… Tuve la oportunidad de viajar, de estudiar, de dar ese paso, y no lo dí…

Tuve la oportunidad en mis manos, en mis ojos, en mis narices y la dejé ir…

Cuando tengamos una oportunidad, es porque es el momento oportuno; no es el azar, ni es suerte, es una bendición, un regalo, un don que se nos da y no se repite igual.

Si se nos presenta otra oportunidad, es porque somos realmente privilegiados; pero aún así, hay quienes no lo saben valorar y la dejan pasar.

El tiempo que se va, nunca regresa y se lleva consigo la oportunidad que nos da; el tiempo que se nos regala, es de por sí una nueva oportunidad y con el nos regala la posibilidad de Vivir lo que se nos tiene reservado.

Miremos la oportunidad, busquemos la oportunidad, demos y démonos esa oportunidad, y no las dejemos escapar, quizás no haya más oportunidad.

domingo, 5 de agosto de 2018

SI ME VES... LOS OJOS SON EL ESPEJO EN EL QUE MUCHAS VECES NOS VEMOS



EN LA VIDA, SIEMPRE BUSCAMOS ESPEJOS EN LOS QUE NOS VEMOS,
PARA DEFINIRNOS Y APRENDER A AUTO CONOCERNOS…
A lo largo de nuestra vida, el concepto que forjamos de nosotros mismos surge de aquello que percibimos, cuando nos vemos en el espejo.
El primer espejo en el que nos miramos, son los ojos de mamá, nos sentimos como ella nos ve, percibimos los sentimientos que le brotan desde el primer momento en que nacemos y en la medida que vamos creciendo.
Si en su mirada hay sobreprotección, nos vemos débiles e incapaces, dependientes e inseguros…
Si ante una condición especial, a mamá le da miedo o le cuesta aceptar esta realidad; sus temores se harán nuestros, y nos dará temor vernos en otros espejos, creceremos con miedos y complejos.
En los ojos de nuestro padre, también tenemos un espejo; si se ha ido y nunca nos vimos a través de sus ojos, la imagen que vemos de nosotros mismos siente en el fondo que algo le falta, es inestable y vacía.
Pero si en los ojos de papá, hay amor y orgullo, confianza e impulso; la imagen que iremos viendo en nuestro propio espejo, será firme, con los pies en la tierra y la mirada en el cielo.
Y poco a poco, en la medida que vamos creciendo, nos vamos viendo en otros espejos, en esos que vamos encontrando en los ojos de las personas con las que vamos coincidiendo; en la familia, en los amigos; la imagen que se va dibujando, se va complementando, en los ojos de la sociedad, lo que percibamos en ellos puede afectarnos o tal vez no, si ya sabemos lo que somos, tenemos y queremos.
Ya cuando nos vemos en nuestro espejo, con nuestros mismos ojos, luego de irnos descubriendo y forjando de nosotros un concepto; aquello que vemos y rechazamos en nosotros mismos, eso nos cuesta aceptar en los demás. Y aquello que valoramos y convertimos en nuestra fortaleza, es lo que nos va a ayudar a hacer nuestros sueños realidad. 
Antes de decirle algo a alguien, de su forma y figura, piensa que tus ojos son quizás el espejo en el que se está viendo y lo que le digas puede hacerle bien o mal.
No dependemos del qué dirán, pero si no hemos logrado vernos en el espejo ideal, podemos vernos simplemente a través de los ojos de alguien más.
Lo ideal es aprender a vernos con los ojos de Dios, y encontrar en ellos el mejor espejo, porque la imagen que allí descubrimos, es la que nos permitirá entender el por qué estamos en este mundo.
A través de los ojos de Dios, aprenderemos a amarnos realmente como somos y no depender de la manera como nos ven los demás.