lunes, 14 de mayo de 2018

HACER AMIGOS...

En el camino de la vida, he leído y aprendido, que con aquello que tropiezo, con lo que me encuentro o me cruzo, si tengo la certeza de que van a permanecer o reaparecer, sino quiero que dejen cicatrices, sino huellas, si quiero aprender de lo que me ofrecen, lo mejor es hacerlos mis amigos…
La primera que me encontré, es una condición que el mundo condiciona, que la sociedad se rie y discrimina, que muchos le temen en la vida, mientras la rechacé me dolía, no me dejaba crecer ni avanzar, me limitaba a mi misma, hasta que aprendí a conocerla y amarla, a llamarla por su nombre, a ver las personas que me regalaba y lo que en mí hacía, hoy camina de mi mano, es mi maestra y amiga…
Le tuve miedo a la muerte, la veía de lejos y le huía, le pedía mucho a Dios que nunca se me acercara, hasta que llegó, tocó y se llevó lo que más amaba, me uso como intermediaria, y para superarla, la confronté y cuando la vi con ojos de Fe, la llame hermana; ahora sé que quiso enseñarme, que hay que valorar a los que amamos y vivir intensamente, todos los días…
Así mismo he tratado de hacer con las piedras que encuentro, esas con las que tropiezo, me tumban o me meten zancadillas; cuando me revelo ante ellas, se hacen más duras y pesadas, pero cuando las conozco y las hago amigas, me modelan cuando me golpean, me hacen un sendero cuando se atraviesan y algunas hasta se unen para hacer mi monumento a la perseverancia y lucha.
Me he encontrado con tantas cosas, voces, fantasmas, situaciones, que en un momento parecen estar en contra, pero cuando en vez de revelarme lo enfrento, cuando le conozco y la llamo por su nombre, la hago mi amigo y algo me aporta para toda la vida. 

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