miércoles, 18 de abril de 2018

EL PALOMO

Hace poco vi un pajarito chocarse con una ventana y me enterneció... Chocó tan fuerte, sonó tan duro, que pensé, a muchos seres humanos nos puede pasar lo mismo, nos estrellamos con el reflejo que creamos de nosotros mismos, cuando no vivimos la realidad, cuando nos dejamos llevar solo por impulsos...
Esta es la historia que me inspiró:

EL PALOMO...
Siempre admiré su vuelo…
El arte de los nidos que contruia… la oportunidad de recorrer todos los rincones del jardín y esa parte del cielo que conocía y por el que se paseaba…
El eligió vivir ahí, sin jaula ni ataduras, era libre y podría irse a donde quería… Yo creo que no lo sabía, porque vivía desconfiado y quería marcharse a otro lugar más allá, sin pensarlo…
Volaba algunas veces alto, otras bajo, a sabiendas de los peligros que en el mundo habían…
Pero un día eligió el camino que creyó lo llevaría más allá, decidió lanzarse a volarlo, sin ver más allá, sin pensar nada, no se si confiado o agrandado, no se si ilusionado o afanado; pero el impulso de sus alas y su anhelo de grandeza y libertad, eran más fuertes que su propia naturaleza y fragilidad...
Voló, con tanta fuerza y velocidad, que no vio nada más, tanto que se estrelló con su propio reflejo, iba enceguecido que no vio que lo que había era un cristal, transparente que parecía leal, pero le jugo sució, se le atravesó y se chocó dejando escrito con una huella de sangre, la silueta de sus sueños muertos…
No se cuantos se han dado cuenta que ya no está, quizás muchos no sabían que existía... KR

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