viernes, 5 de enero de 2018

A LAS MALAS...


Parece que lo humano implique negarse lo bueno e inclinarse a lo malo…
Sonará negativo, pero es real, nuestra fragilidad y barro, nos hacen embarrarnos, quebrarnos para poder retomar los pedazos y remodelarnos… 
Y es ahí cuando, repetimos los errores hasta que las consecuencias nos duelan demasiado, porque en la primera que los cometemos, sino duele, no enseña, se repiten de igual manera, hasta que decimos que aprendimos la lección, después de tanto tropezarnos…
Queremos enseñarle a los demás a las malas, con correa, con gritos o castigos, o con ese dicho que dice que la letra con sangre entra; y hay quienes se acostumbran que sino es así no aprenden…
Valoramos lo que tenemos cuando lo perdemos, o sea a las malas, cuando sufrimos por la ausencia, cuando nos damos cuenta que en el momento que lo teníamos, no lo cuidamos.
Y muchas personas deciden buscar a Dios, cuando ya no tienen a donde más aferrarse, cuando ya no le encuentran sentido a nada… o sea a las malas…
Qué masoquistas somos las personas; qué distinto sería todo y cuántos sufrimientos evitaríamos, si no esperamos tantos tropiezos, reglazos, gritos y caídas, para aprender las lecciones que nos da la Vida.
Foto: Paty Camacho 

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