domingo, 14 de febrero de 2016

CON EL PASO DEL TIEMPO



Desde ese día, ese fue mi primer dia del resto de mis días sin ti y con el paso del tiempo:
Sigues presente, de otro modo, pero sé que no te fuiste, te quedaste en todo lo que amaste y eso siempre lo siento…
Duele, de otro modo, pero duele, no con angustia, duele con paz, porque el tiempo te ayuda a que te duela diferente, a que te duela sin llorar…
Te extraño, aún me pregunto muchas veces, cómo sería todo ahora si nunca te hubieras ido; ha quedado tu silla vacía en muchos de nuestros acontecimientos y tu espacio en cada fotografía en la que no has salido…
Han pasado muchos años, luego de todo eso, y todo ha cambiado en nuestra familia, en nuestro mundo, unos han llegado, otros se han ido; algunas cosas ya no están, otras han tomado otro lugar, y hay muchas más que han aparecido; pero en todo eso, sigue quedando tu vacío…
Con el paso del tiempo, dejamos de nombrar, pero no de extrañar; dejamos de llorar, pero no de añorar; dejamos de esperar, pero no se pierde la esperanza que algún dia nos volveremos a encontrar…
Con el paso del tiempo, no nos acostumbramos a la ausencia, pero aprendemos a vivir sin la presencia; y cada día que pasa, si lo vivimos con Fe, nos llenamos de fortaleza y logramos nombrarte con mucha paz, con el orgullo que nos das, con el privilegio que sentimos de ser parte de ti y de mantenerte vivo…
Con el paso del tiempo, la muerte deja de ser un misterio, porque te ha tocado vivirla; puede seguir asustándonos, pero ya no nos sorprende; porque sabemos llega en cualquier momento, así que hay que aprender a disfrutar y valorar lo que tenemos…
Con el paso del tiempo, me doy cuenta que cuando amas de verdad, no nos separa la muerte, tal vez ya no estás ni estarás, pero siempre has estado en mi vida presente…

Con el paso del tiempo, siempre he sentido tu presencia, tu bendición, tu compañía… no te has ido, solo vives de otro modo y mientras tenga Fe y mantenga vivo mi amor por ti, así será toda la vida… 

martes, 9 de febrero de 2016

EN CENTIMETROS NO ESTA LA FELICIDAD NI LA AUTOESTIMA…

Alguna vez quise crecer… hice de todo, recé, lloré, pedí, hasta un dia le dije a mis amigas que me estirarán todos los días de brazos y piernas para que mis huesos se estiraran. Yo creía que en esos centímetros que me faltaba estaba la felicidad.

Era feliz como era, pero la sociedad me mostraba otras cosas, que la belleza entra por los ojos, pero que se acaba y sale caro mantenerla; que a la final nadie está conforme con su apariencia. Porque todo el mundo hace de todo para agradar y sentirse bien en la medida que los demás lo aceptan.
Me sentía amada, pero quizás el mundo pensaba que no se puede encontrar el amor si no tienes las medidas que se necesitan para ser Reina, y ser Reina es solo una manera de exponerte para que muchos te admiren y otros critiquen hasta el más mínimo defecto; por tanto para ser Reina de Belleza, tienes que operarte y fabricarte lo bello que exigen que no a todos les convence…

Entonces vi, que a la final, los que tienen esos centímetros de más, se complican por el cabello, por las arrugas, por los pies, pos los dientes, por la figura, por el color, por cualquier cosa que ls sobre o le falte, pero nadie está conforme, porque la humanidad te exige que encajes.

Que para tener accesibilidad debía crecer? A la final, la humanidad coloca todo tan en alto que ni ellos mismos logran alcanzarlo… la ventaja de no tener todo a la mano es que me esfuerzo, aprendo a pedir ayuda, me las ingenio, busco la forma, o invento algo para lograrlo…

Entonces entendí que para el mundo la felicidad es ser admirado y tener todo al alcance de la mano. Y a eso le llaman autoestima…

Así que quién dijo que la felicidad está en la estatura o en la figura?... está en la mente, en el amor propio que te tienes cuando eres capaz de amarte como eres, de sacar ventaja de las desventajas, de superarte, no rendirte, de levantarte, de mirarte al espejo sin complejo, de consentirte, maquillarte, arreglarte bien, pero para resaltar lo que tienes, no para plastificarte o disfrazarte porque sientes que sino lo haces los demás no te quieren…

Así que no me vengan con cuentos, que la felicidad está en las medidas; a mi no me preguntes cuanto mido, ni cuanto peso, solo pregúntame si doy la talla, y yo con mi vivir te lo demuestro…

Hay que estar a la altura de las circunstancias… 
Mi felicidad es amarme como soy porque soy un sueño de Dios y no una mutación, ni un castigo, ni un defecto…
No me vengas con esa historia y sácame de ese cuento…