martes, 9 de febrero de 2016

EN CENTIMETROS NO ESTA LA FELICIDAD NI LA AUTOESTIMA…

Alguna vez quise crecer… hice de todo, recé, lloré, pedí, hasta un dia le dije a mis amigas que me estirarán todos los días de brazos y piernas para que mis huesos se estiraran. Yo creía que en esos centímetros que me faltaba estaba la felicidad.

Era feliz como era, pero la sociedad me mostraba otras cosas, que la belleza entra por los ojos, pero que se acaba y sale caro mantenerla; que a la final nadie está conforme con su apariencia. Porque todo el mundo hace de todo para agradar y sentirse bien en la medida que los demás lo aceptan.
Me sentía amada, pero quizás el mundo pensaba que no se puede encontrar el amor si no tienes las medidas que se necesitan para ser Reina, y ser Reina es solo una manera de exponerte para que muchos te admiren y otros critiquen hasta el más mínimo defecto; por tanto para ser Reina de Belleza, tienes que operarte y fabricarte lo bello que exigen que no a todos les convence…

Entonces vi, que a la final, los que tienen esos centímetros de más, se complican por el cabello, por las arrugas, por los pies, pos los dientes, por la figura, por el color, por cualquier cosa que ls sobre o le falte, pero nadie está conforme, porque la humanidad te exige que encajes.

Que para tener accesibilidad debía crecer? A la final, la humanidad coloca todo tan en alto que ni ellos mismos logran alcanzarlo… la ventaja de no tener todo a la mano es que me esfuerzo, aprendo a pedir ayuda, me las ingenio, busco la forma, o invento algo para lograrlo…

Entonces entendí que para el mundo la felicidad es ser admirado y tener todo al alcance de la mano. Y a eso le llaman autoestima…

Así que quién dijo que la felicidad está en la estatura o en la figura?... está en la mente, en el amor propio que te tienes cuando eres capaz de amarte como eres, de sacar ventaja de las desventajas, de superarte, no rendirte, de levantarte, de mirarte al espejo sin complejo, de consentirte, maquillarte, arreglarte bien, pero para resaltar lo que tienes, no para plastificarte o disfrazarte porque sientes que sino lo haces los demás no te quieren…

Así que no me vengan con cuentos, que la felicidad está en las medidas; a mi no me preguntes cuanto mido, ni cuanto peso, solo pregúntame si doy la talla, y yo con mi vivir te lo demuestro…

Hay que estar a la altura de las circunstancias… 
Mi felicidad es amarme como soy porque soy un sueño de Dios y no una mutación, ni un castigo, ni un defecto…
No me vengas con esa historia y sácame de ese cuento…

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