martes, 26 de enero de 2016

LO QUE SIN PALABRAS TE QUIERO DECIR ( A LAS MADRES DE NIÑOS ESPECIALES)



LO QUE SIN PALABRAS TE QUIERO DECIR… (1 PARTE)
A MI MADRE…
Sé que tener un hijo con una condición especial, no es nada fácil, porque vivimos en un mundo que todo lo mira, actúa sin pensar en nadie más, y no te enseña cómo aprender a ser mi mamá; pero yo no te pido nada extraordinario, solo que me ames sin condiciones, porque de la manera como veas y me ames, sentiré que me verán y amarán los demás.
Sé que las madres sufren y se angustian cuando sus hijos se enferman o se entristecen; conmigo también sentirás lo mismo, pero con una dosis de más; trata de que eso no te atormente, y no me sobreprotejas porque tengo que aprender a ser fuerte para esforzarme lo suficiente en todo lo que se me presente y no rendirme jamás.
No quiero sentir que me miras con una mirada triste, quiero que me veas con mucha paz, de la manera que me miras, me sentiré, porque lo que dicen tus ojos me lo trasmitirás.
No exageres las cosas que me pasan, si lloro es porque algo me hizo llorar, si me enojo, corrígeme para que me calme, si hay que castigarme, hazlo como con mis hermanos lo haces; mis emociones son como las de cualquier ser humano; si un dia estoy triste no quiere decir que es porque soy diferente, mi tristeza, mi alegría, mi enojo, es porque soy un ser humano igual que todos, de acuerdo a como asumas mis emociones, aprenderé a expresarlas o reprimirlas; y es más sano si logro sentirme libre de sentirlas y decirlas.
Aliméntame muy bien, de palabras que me animen pero que no me justifiquen; de frases motivadoras, que me fortalezcan para que nada me derrumbe; si todas las personas necesitan eso; yo ahí si te digo que lo necesito aún más; quiero grandes dosis de tu seguridad; de esa que me hará fuerte cuando salgamos a la calle y sea inmune a las miradas de los que nada saben; esa seguridad que me permitirá disfrutar mi primer día de todo lo que viva, como la escuela, los paseos, las fiestas, los juegos, la experiencia de vivir y compartir la vida.
No te enojes con la ignorancia del mundo; no vayas por la calle alerta y prevenida, mirando a quien le disparas con una mirada de reproche o con un insulto; yo percibo todo eso y de ello me alimento y si te veo así, sentiré que la que me ve diferente eres tu y se lo trasmites a ellos. Mamy, como tu asumas ese momento, yo así tal cual lo asumiré… Algún día saldré sin ti, no quiero andar por la calle con prevenciones ni con miedo …
Sé que no tienes todas las respuestas a mis preguntas; sé que a ti te faltan muchas cosas por responder… pero en mi proceso de crecer preguntaré tanto o quizás ni pregunte, pero cada palabra que me digas, la acogeré. No te angusties, no tienes que explicarme más allá de lo que me interesa saber, ten presente que tus respuestas son la luz y la seguridad que necesito para crecer como debe ser.
Trátame como uno más de mis hermanos, con las mismas reglas, con las mismas exigencias; porque la inclusión empieza por casa, y es ahí donde menos quiero sentir las diferencias. Que mis errores no pasen desapercibidos y que mis logros no sean cosas extraordinarias, son fallas y logros como los de todos.
No me hagas tenerle miedo a las palabras enano, pequeño, acondroplasia, enanismo; quítales el tabú y el misticismo, quiero aprender a pronunciarlas y escucharlas sin que me taladren el pensamiento, ni que me hagan sentir aludido.
De esta condición hay mucho cuento escrito; pero de tu mano yo quiero escribir mi propia historia con fe, esperanza, amor, paz, alegría y optimismo. Para sentir que aunque no tengo las medidas, doy la talla y siempre estoy a la altura de las circunstancias.

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