sábado, 30 de enero de 2016

EL VASO DE AGUA...


Y de repente alguien le preguntó a mi loca: ¿Cómo puedo aprender a nadar en un vaso de agua?...
Te lanzas, de clavado, sin miedo a darte con el fondo, porque cuando quieres nadar un vaso de agua sabes que la dimensión de lo que ves, es pequeña, no es lo mismo que sumergirse en un océano. Pero si tienes miedo de ahogarte en el vaso, es porque a la vez reconoces que lo que te impide avanzar no es muy profundo, es pequeño.

Para aprender a nadar, se necesita lanzarse y patalear… ¿Sabes que es patalear?... dar brazadas, mover las piernas, no dejarte ahogar, no paralizarte, ni estresarte, simplemente luchar, moverte, desacomodarte… de este modo te mantendrás en la superficie, no te ahogarás…

Patalear agota, y si te cansas, puedes sumergirte y quizás tragar agua… pero eso no quiere decir que ya te rendiste, que moriste en el intento… No, eso significa que estas batallando, estás luchando, no es fácil, pero es posible hacerlo.

-          Así como me lo dices, se ve difícil… lanzó otras de sus preguntas a mi loca…
¿Qué prefieres, fácil o posible?... le respondió ella, con otras de sus preguntas… Así es  mi loca, ama las preguntas y a veces cuando quiere dar respuesta a algo, lo hace con un interrogante más grande que el primero que le lanzaron.

Lo fácil pasa desapercibido, se vuelve rutinario, ni te das cuenta que lo hiciste; pero cuando logras o alcanzas, algo que veías posible, sientes más seguridad de hacer todo lo demás.

-          ¿Cuánto demora aprender a nadar?
La vida no es una escuela que te ofrece un número de años para aprender; si supieras cuanto duran las cosas, dejarías todo para última hora… Así somos los seres humanos…
Si le pones fecha al aprendizaje, estarás más pendiente del tiempo, que de las cosas esenciales, le pondrás principio y fin a los esfuerzos, serás de los que miden los logros solo con el tiempo…
Para Dios, el tiempo no se mide con días, meses o años… Su tiempo es cada instante de vida que nos va regalando a diario…

Y por último… el más grande obstáculo es el miedo, eso es lo que hace que nos ahoguemos en un charco, en un vaso de agua, hasta en un gotero… Si tienes Fe en Dios y confianza en ti mismo, si te lanzas y no dejas de patalear, respirando profundo; si te alivianas en el amor de Dios, no solo aprenderás a nadar, sino que flotarás, harás la plancha y hasta sentirás que es un deporte lanzarse a la vida y vencer esos vasos de agua ante los cuales muchas veces nos acobardamos y nos sentimos ahogar…

Así que, a la 1, a las 2 y a las 3… lo que tienes en frente es un vaso de agua, medio lleno o medio vacío, de acuerdo a como lo quieras beber…


Cuando mi loca me contó de esta charla, me quede pensando en mi vasos de agua y me dije, flotaré en el amor de Dios y aprenderé a nadar con mi Fe…

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