domingo, 17 de enero de 2016

EL TAMAÑO DE LO QUE VEO...



Hay quienes se preguntarán: De qué tamaño es todo lo que veo?
Y sí, cuando uno es pequeño ve todo grande y en alto; pero esa es una de mis mayores fortalezas para lograr alcanzar lo que anhelo y para aumentar mi grandeza sin sentirme grande por ello...

Veo grandes mis sueños, de hecho sino sueñas en grande, lo que tienes no son sueños sino metas más fáciles y a corto plazo. Lo mejor de soñar con lo que la sociedad te coloca más alto, es que debo hacer crecer mis propósitos y dar lo mejor de mí en todo lo que hago, esa es una manera de ejercitarme y alimentarme, para que mis fuerzas aumenten y mis pasos aunque sean cortos, se dan con pisadas firmes.

Veo grandes los obstáculos, pero no para intentar rendirme por eso; sino para sobre exigirme y no hacer sólo lo que me toca, sino dar una cuota extra de mi esfuerzo, lo que me permite ir más allá de lo que me he propuesto. Confieso que a veces los obstáculos grandes, me dan miedo; pero he aprendido que los miedos son monstruos internos que uno mismo inventa y si los venzo, cada vez mis miedos serán más pequeños.

Veo grande a las personas, pero no para sentirme ni más ni menos que ellas, sino para valorarlas, respetarlas y lograr sacar lo mejor de todos los que en el camino encuentro. Cuando la humanidad rompe los paradigmas que imponen las apariencias, logran bajar la mirada y aprenden a disfrutar de las cosas más sencillas y pequeñas. Y en ese intercambio de experiencias, emociones y sentimientos, yo busco aprender y a sacar lo mejor de todo eso.

Veo grande tantas cosas, que conservo viva y renovada mi capacidad de asombro, sé disfrutar de todo, no me cohibo de reírme, de sentirme libre, de soñar y fantasear un poco... Esa es una enorme vitamina para el alma, es la magia que quizás tienen aquellas personas que están en paz con el niño que tienen dentro, las que se despojan de condicionamientos y complejos, las que aprenden a ver todo grande sin sentirse menos ante eso.

Y luego, soy capaz de verme en el espejo y me pregunto, de qué tamaño soy? Soy del tamaño de lo que veo y como lo enfrento, soy del tamaño de mis sueños y de mis ganas de hacerlos realidad; soy del tamaño de mi Fe porque es mi escalera para llegar al cielo, soy del tamaño de mi sonrisa y la profundidad de mi alma, soy del tamaño de mis batallas porque el estar aquí es prueba de que las he vencido y no me he rendido. Y cuando intento medirme tomando como referencia todo eso, descubro que no me siento grande, sino que experimento una inmensa grandeza por dentro y eso no me hace sentirme superior o inferior, simplemente me permite entender que veo todo grande, pero estoy  a la altura de las circunstancias y quizás no tengo las medidas que muchos esperan, pero de algo estoy segura, es que sí sé dar la talla y eso es lo que en realidad me importa.


Desde abajo se ve más la grandeza del cielo...

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