jueves, 8 de enero de 2015

YA DE SERES HUMANOS, HEMOS PERDIDO LO HUMANO


 Viendo todo lo que ocurre en el mundo desde la historia de la Humanidad, siendo testigo de lo que está pasando hoy en día, y deteniéndome en una frase que dijo una de mis alumnas como eco a la matanza que hay, no solo de personas sino también de animales; uniendo todo eso con las palabras del Papa Francisco, que dijo: “La crueldad humana no tiene límites”. Quedé sumergida en mis pensamientos y me fui a charlar con mi loca que me dijo:
“Ya de seres humanos, hemos perdido lo humano”… ¿Hasta dónde llega la crueldad y lo inhumano en lo que nos hemos convertido?, si somos capaces de torturar, violar y matar; si no nos medidos para tomar la justicia por nuestras manos, porque la justicia humana no sirve y la Divina la vemos incierta y lejana?.
Hemos perdido la humanidad, a tal punto de que las personas son cifras de ganancia o pérdida, obstáculos o trampolines en el camino, compañía que se usa o se deja.
Hemos perdido la humanidad, de tal manera que somos solo espectadores, comunicadores, que antes de intervenir o hacer algo, preferimos grabar, tomar una foto, mantenernos al margen o simplemente pasar de largo.
Hemos perdido la humanidad, y ya el maltrato a animales es una diversión; la destrucción de bosques una inversión y el abuso a seres humanos, un inmenso placer que si se vende puede enriquecer.
¿Hasta dónde llega la crueldad humana? Ya no tiene límites; las personas se han vuelto violentas, cuantificadas, interesadas, realmente inhumanas.
Estamos lejos de Dios, no respetamos nada, ni los credos, ni las posturas políticas, ni los sentimientos; vivimos en constantes batallas, con nosotros mismos, con la familia, con las personas que están a nuestro lado.
La libertad no es abuso de poder, ni de palabra, ni de espacios, ni de posturas, ni de roles, ni de estatus; usamos la palabra “Libertad” para llevarnos el mundo por delante.
Ya de seres humanos, nos queda solo lo de seres, porque estamos vivos; pero lo humano lo hemos perdido; usamos la necesidad del otro para publicar las obras buenas que hacemos y que el mundo sepa que somos buenos; cuando en realidad lo que vale son las cosas que se hacen en silencio.
Señalamos los pecados de aquellos, que pecan diferente que nosotros o aún los que fallan tal cual como fallamos, pero lo ideal para todos, es juzgar y no ser juzgados.
Y Dios?... le culpamos de no hacer nada, de las cosas que pasan, de ser indiferente o de castigarnos con la crueldad humana… no es Dios, porque el mismo quiso hacerse Hombre y sintió en carne propia la crueldad del mundo que Creó, pero aún así, su respuesta siempre fue, ha sido y será el amor y el perdón.
Lo humano lo hemos perdido, porque nos soltamos del amor Divino, porque queremos andar sin control por el mundo, sin límites, sin normas, haciendo lo que nos provoca.
Cuando se pierde el respeto, se deteriora lo humano, se le da cabida a la intolerancia, se abusa de la libertad, se genera la violencia y se asesina la paz.

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