miércoles, 9 de julio de 2014

MISPA

Tantas veces estuvimos en el mismo lugar pero no nos unía aún ningún lazo especial, siempre he creído que las cosas pasan cuando deben pasar, y las personas cruzan sus caminos en la estación precisa para que florezca ese sentimiento que no permitirá, que el tiempo ni la distancia pueda a las almas separar…

Aprendimos a conocernos, a ir compartiendo nuestro sentir y pensar; y en ese ir y venir, rompiendo barreras y acercándonos cada día un poco más, entre tantas otras rosas que habían, elegimos la nuestra que apenas florecía y le pusimos por nombre "Amistad"… 

La cultivamos con gotitas de amor, la alimentamos con tiempo, escucha, paciencia, respeto y sobre todo mucha comprensión; la acompañamos siempre y la cubrimos para que no la maltratara ni la lluvia ni el sol; cuidamos de no tocar sus espinas, de hablar siempre mirándonos a los ojos y expresarlo todo con confianza, para que no nos sangrara el alma ni nos causáramos dolor…

Nos pusimos alas para convertirnos en ángel o mariposa y volar para estar siempre ahí cuando nos fuéramos a necesitar; llenamos nuestros espacios de color, de tal forma que en cada tormenta de la vida, se nos encendiera una estrella y nos apareciera un arcoíris que nos ilumine en los momentos de más oscuridad…

No hay nada programado, no hay presiones ni exigencias, es un sentimiento noble y libre que se forja en el día a día, en la cuál se comparte sin forzar las experiencias; solo existe la certeza de la verdadera amistad, que supera todo vacío y soledad, y que aparece cuando más se espera, porque en el fondo sabemos y sentimos cuando nos hemos de necesitar.

Y aunque existe una plena unión entre las almas, cada quien tiene su propio camino y misión, y en ocasiones se nos presentan momentos de separación; pero cuando una amistad se fundamenta en la manera de amar que nos enseñó Dios y sabemos que El fue quien nos unió; no existe tiempo ni distancia, no se siente la partida; por eso cada vez que de ti me despido, así sea por un ratico, porque no te veré mañana o porque llegó la noche y se acaba el día, sabiendo que quizás algún día tomaremos un nuevo rumbo que nos lleve a explorar corazones y cultivar nuevas flores, yo le hablo siempre al Amigazo de ti y te doy mi bendición, te digo desde lo más profundo de mi corazón: MISPA, para que Dios esté siempre entre tu y yo, cuando nos hayamos separado y nos toque decirnos hasta pronto o adiós… 

Sin darte cuenta me haces cada día mejor persona, porque por ese deseo enorme de poder siempre ofrecerte lo más puro y hermoso que hay en mi corazón, mantengo mi alma en contante renovación y reparación, y la confío junto con la tuya, en las manos del Amigazo Dios… "MISPA Gen 31, 49"

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