miércoles, 8 de enero de 2014

3. DECIR LO QUE HAY QUE DECIR, PERO SABERLO DECIR…


A veces el silencio otorga…
Y al no decir lo que tenemos que decir, las reprimimos, las suponemos, las omitimos…
Al callar se pierden muchas veces, grandes oportunidades… De expresar, de dar a conocer, de avanzar, de reparar, de recuperar, de ganar…
A veces no es tanto lo mucho o poco que se diga, sino como se dice…
Aunque quizás lo que querías decir hoy lo digas mañana, tal vez no suene ni se sienta igual, si se pierde la oportunidad de pronunciarlo en el momento preciso…
Cuando no se habla en su momento, se tiene que callar, porque las palabras no harán el mismo efecto…
Para decir lo que se siente, también hay que descubrir y saber aprovechar la oportunidad que se presente…

Hay palabras que no se deben esperar mucho o perder la oportunidad de decirlo. Te amo, perdóname, gracias, no te vayas, te necesito…     Quizás logres empezar algo, salvar, reparar, conservar, fortalecer… Y si dejas escapar y esperas otro momento, tal vez sea muy tarde hacerlo…

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