sábado, 15 de octubre de 2011

LOBOS VESTIDOS DE OVEJAS


Aléjate de tus enemigos y cuídate de tus amigos.   Un amigo fiel es una protección segura; el que lo encuentra ha encontrado un tesoro
Eclesiástico 6, 13-14

Aquellos que rezan y proclaman la palabra de Dios, pero no conocen el significado del amor, viven envidiando lo que el otro tiene y buscan cualquier pretexto para causarle ira, resentimiento y dolor…

Y se muestran como mártires ante el mundo, pero con doble intención, mientras algunos le admiran y le compadecen, ellos descargan su amargura con aquel que tiene la paz que su propia alma no posee…

Lobos vestidos de ovejas, aquellos que comulgan y cuestionan la fe y experiencia de Dios de quien encuentra en su camino, no se sienten tranquilos porque realmente no conocen ni saben el mandamiento de Amor que Jesús con su vida nos ha ofrecido…

Lobos vestidos de ovejas, pueden ser tus hermanos, compañeros o aquellos que se llaman tus amigos, fingen que te tienen consideración, pero se arriman a ti en tu dolor, para gritarle al mundo lo que te aconseja y le hace su mejor amigo… Cuando en realidad se satisface de verte caído…

Lobos vestidos de oveja tantos que con su vida lo que hacen es robarle la fe  y la esperanza a los demás, nombran a Dios en todo lo que dicen y actúan, pero en realidad es incoherente su vivir con lo que tratan de proclamar…

Nadie que quiere verte pelear y discutir con los que amas puede asegurarse tu amigo o hermano; ninguno que al verte bien se aleja por envidia y cuando estás caído te acompaña para recordarte que estás mal, puede llegar a sentir algún sentimiento honesto de amor o amistad…

No quiero ser pesimista y decir que en el mundo hay más lobos que ovejas, lo que si puedo quizás asegurar que los lobos son los que más nos asechan y rodean, atentos a vernos caer, para aparecer y fingir que nos ayudan a levantar… Cuando en realidad ven tus heridas y sigilosamente aprovechan para causarte otras más…

No hay que estar prevenidos, pero si muy atentos, a ver quienes en realidad se alegran contigo y comparten los triunfos que alcanzas con tu esfuerzo… Observa también quién en vez de animarte y mostrarte el camino del amor, busca dañar tus sentimientos con comentarios y acciones que logren alejarte de todos y colmar tu corazón de rencor…

No es de Dios aquello que intente dañar un corazón, no es de El nada que vaya en contra de la dignidad y el verdadero Amor… Aunque existan quienes actúen en su nombre yendo en contravía de la paz y la unión…

Hay muchos lobos vestidos de ovejas que confunden la fe y el sentir de los que están en búsqueda de la verdad… Pero es muy fácil distinguirlos, lo que no hable de Amor y lo exprese con su testimonio, no es de Dios…

Pensemos: somos del rebaño de Dios o de la manada de lobos que quieren dañar a los que anhelan sentir paz en su corazón?....

EL que tenga oidos que oiga y el que tenga ojos que vea... AMEN

LA FELICIDAD NO ES UNA META, ES UNA MANERA DE VIAJAR...


Hay cosas que no elegimos y nos tocaron… y tal vez nos hacen el camino más complicado, pero no podemos afirmar que por ello no podemos ser felices, porque solo nosotros optamos como las usamos…

Hay sentimientos que nacen sin pensarlo, otros surgen por lo que vivimos, algunos nos los transmiten quienes conviven cercano,  pero solo nosotros tenemos el control de eso que sentimos… y decidimos cuando somos felices o nos frustramos por aquello que en el alma guardamos…

La felicidad no tiene un reglamento, ni condiciones para ser alcanzada… no depende de personas ni de cosas,  de formas ni figuras, de modas y condiciones que se nos imponen, sino del saber vivir en paz con lo que tengo y soy… Empieza cuando me amo a mí misma, y descubro en mi vida el amor de Dios… y se consuma cuando fusiono esos dos amores y lo proyecto en quienes están a mi alrededor…

La felicidad no se expresa solo en risas que muchas veces son máscaras para ocultar el dolor… Las lágrimas también pueden hablar de lo feliz que es un corazón, cuando se da permiso de llorar y dejar en libertad los sentimientos que hay en lo más profundo de su interior…  

La felicidad no significa ir por un camino de perfección, porque la perfección es inhumana y la felicidad es un estado que experimentan justo los seres humanos desde su fragilidad e imperfección…

La felicidad no es una suerte de pocos que muchos envidian; es la decisión de aquellos que le abren las puertas de su vida… No depende del tener ni el poseer, sino de valorar y saber usar.  Tiene como requisito el Amor, pero no es una sola o específica dimensión, sino en la experiencia de saber Amar y hacer vida ese sentimiento con el que Dios nos creó…

La felicidad no es un maquillaje, sino la transparencia de lo que es y se hace… no es una lección que se aprende de memoria como las tablas de multiplicación, es un estado de la mente y el corazón en el que se asume y enfrenta lo que cada día nos trae, sin aferrarnos al ayer ni dejar que el mañana nos llene de temor…

La felicidad no tiene definición, es una sensación… no tiene límites, ni condición, se apodera libremente del interior… La felicidad no conoce de envidias ni de frustración, porque descubre y valora lo que tiene y construye con ello su realización…

La felicidad es el arcoíris que sabemos viene luego de la tormenta, es la espina que embellece la rosa, es la piedra que nos va modelando cuando nos tropieza… La felicidad es el vacio que otro deja y Dios llena, es la herida que se sana y no nos roba nada, es el sueño que cobijamos aunque lo sintamos lejano…

La felicidad es la certeza de los corazones con los que contamos, de los amigos que tenemos, de las huellas que dejamos, de las heridas que sanamos, de los tropiezos que asumimos y de todas las veces que al caer nos hemos levantado… La felicidad es el aprendizaje del pasado, la paz del hoy que vivimos y la esperanza del futuro que soñamos…

La felicidad no es una meta, es la manera como viajamos…  

Y SI HABLARAN...


Y si hablaran las paredes, dijeran todo lo que ven y escuchan, cuánto no contarían de tantas cosas que ellas encierran… Las paredes son las testigos más fieles de todo lo que ocurre en el universo, porque se encuentran en todos lados observando y oyendo, sin decir nada y guardando todo en secreto…

Y SI hablaran las almohadas, que cada noche nos acompañan, contarían las confesiones que les hemos dicho entre insomnios y lágrimas… Hablarían de eternas horas, oscuras y silenciosas, en que la soledad aparece y se vuelve confidente y consoladora… Si las almohadas hablaran, le llevarían a Dios cada una de nuestras profundas oraciones y silenciosas plegarias…

Y si hablaran las puertas y las ventanas que se abren y se cierran con la fuerza de los sentimientos que las mueven a cada paso del que sale o entra… contarían las historias que se entretejen en los mundos que protegen, expresarían lo que guarda y siente el dueño del reino que las crea, y como se revelan o se vencen ante cada corazón que pretende vencerlas, con la llave exacta que encuentran cuando el amor verdadero florece…

Y si hablaran las piedras del camino y pudieran explicar su naturaleza, si expresaran la verdad de su destino y la misión que en si encierran… SI aprendiéramos a conocerlas, entenderíamos que no son tan duras como se piensa, quieren hacernos más fuertes, desviarnos cuando se dan cuenta que tomamos la ruta equivocada o el camino más fácil hacia la meta…

Y si hablaran cada una de las vidas que el ser humano termina a su manera, el bebe que sintiendo latir su corazón, alguien su luz apagó… tantos hombres y mujeres que dejaron de existir, por el odio y el rencor que muchos guardan dentro de si… Y si hablaran los árboles que se talan, los animales que se matan, la naturaleza que se acaba por cada mano que la quiere destruir, nos dirían lo que se llevan consigo, la belleza, el oxígeno, las riquezas que quisieron darnos, que no vimos y destruimos…

Y si hablaran las madres que han visto morir bruscamente a sus hijos, y si pudieran hablar también los hijos que no se han sentido queridos; si hablaran los que se sienten discriminados y excluidos, aquellos que son castigados porque nadie ha escuchado la voz de la justicia que expresa lo que realmente ha visto; si hablaran los invisibles que viven y enfrentan tantas cosas…  si pudieran hablar y salir todos los gritos escondidos, cuántos sentimientos ocultos e ignorados descubriríamos, porque muchas veces a aquellos que no lo viven, se les cierran los ojos y oídos…

Y si hablaran los vidrios empañados, los corazones de hierro, los pájaros enjaulados?... y si hablaran las niñas y mujeres maltratadas y violadas, expresando lo que realmente sienten al ver su inocencia robada?... Y si hablaran los niños de la calle, los bebes en basureros abandonados, los ancianos olvidados y tantos sentimientos reservados?... Si hablaran los que murieron con la tristeza de dejar a sus seres más amados, si hablaran aquellos que no dicen nada pero que tienen tantas voces atrapadas en lo más profundo de su alma?...

Y si hablaran aquellos que son burlados, las piernas que se han paralizado, los ojos que se han que se han apagado?... Y si hablaran los miedos y vacios que habitan y dominan a tantos que los han callado?... si hablaran los corazones rotos que el amor y los sueños les han saqueado?... Y si hablaran las obras de los artistas que como confidentes de los sentimientos que las han inspirado?... Cuántas verdades conoceríamos, cuántas realidades descubriríamos… cuánto comprenderíamos lo que dicen y callan aquellos que encontramos en el camino…  

Y si hablara el mismo Dios y nos dijera lo que contempla en cada vida… qué nos diría? Cuánto nos ha dicho quizás y no le escuchamos?... Hay que tener afinados y despiertos nuestros sentidos, para estar atentos ante el sentir de los sin sentidos…  

NO DESCUIDES...


No descuides tu rosa por muy hermosa y firme que la veas, aunque creas que se basta ella por sí sola, también necesita que la nutras y de vez en cuando le quites sus hojitas secas…
No descuides el corazón que sabes que has conquistado, aunque confíes demasiado en la fidelidad y el amor que se han profesado; lo humano de cada corazón es la necesidad profunda de sentirse correspondido y retroalimentado en el sentimiento que se cultivó…

No descuides a las personas que están a tu lado aunque tengas la plena seguridad que siempre estarán contigo en cualquier momento y espacio; el tiempo corre tan de prisa que sin darte cuenta, se las puede llevar la rutina y la espera de ver realizadas tantas oportunidades perdidas…

No descuides tu apariencia y cuidado, creyendo que nadie lo ve; porque en tu interior experimentarás que has abandonado tu propio ser…
No descuides tus talentos guardándolos para un mejor momento, no sea que se atrofien y cuando necesites usarlos, ya no sepas como hacerlo…

No descuides las heridas que sientes en tu vida o las que en otros has causado, no las ocultes por encima ni las escondas sin haberlas sanado; préstales atención porque si no, con el paso del tiempo, pueden llenar de odio y resentimiento el corazón…
No descuides aquello tan valioso que tienes, por sentir que está muy bien resguardado; a veces por confiarnos tanto o por las urgencias en las que vivimos, dejamos de lado lo que más tiene valor y lo que más amamos…

Aquello que es valioso y verdadero en la vida de cada uno, no necesita demasiado para mantenerse firme y seguro, superando el paso del tiempo, las distancias que se atraviesan y los diferentes momentos y tormentas que se enfrentan… Todos esos gestos pequeñitos que se gestan en tan  solo unos segundos, pueden romper la rutina y el silencio, superar las barreras que surgen sin darnos cuenta y cuidarlos para que con fortaleza y sabiduría, nada ni nadie nos robe o nos dañe lo que es para nosotros realmente importante y grande…

No descuides tu relación con Dios, porque sin darte cuenta le puedes ir quitando el lugar único que debe tener en tu vida y convertirlo en un mito o teoría; poco a poco experimentarás un vacío que nada ni nadie podrá llenar en tu corazón, porque Dios es nuestro camino y única razón…

A veces por confiarnos demasiado, descuidamos lo que más amamos; por correr tanto, soltamos y pasamos de largo aquello que requiere para fortalecerse, tan solo un segundo de nuestro tiempo… Lo urgente suele robarle atención a lo importante, lo seguro lo dejamos a la deriva y se debilita; a lo fuerte le colocamos todo el peso y se resiente; por hacer muchas cosas, sin querer ni pretenderlo, descuidamos otras…  

Pero en el fondo, nadie puede juzgar lo que no sabe… no se descuida por negligencia, ni por falta de amor… sino por caer en las redes del tiempo y porque a veces solo queremos hacer lo mejor…

Tengamos cuidado en no descuidar lo que es para nosotros sagrado y vital…

EN OTROS LO DE NOSOTROS...


Muchas de las cosas que pasan en nosotros, las proyectamos en los otros…

Nos desgastamos por convencer a otros de lo que necesitamos convencernos nosotros…
Señalamos en otros, lo que más caemos y fallamos nosotros…

Le pedimos a otros que nos perdonen, aquello que más nos castigamos y nos cuesta perdonar no solo en otros sino también en nosotros…
Culpamos a otros, de los errores que así mismo cometemos nosotros…

Delegamos a otros, muchas de las responsabilidades que evadimos y de fondo nos corresponden a nosotros…
La mejor manera de lograr que otros actúen, es que vean que primero damos el paso nosotros…

Nos pasamos de largo y por encima, sin respetar en los otros, lo que exigimos que respeten en nosotros…
Pensamos más en nosotros y los beneficios que tenemos aunque eso signifique un sacrificio para otros…
Vemos en los otros las debilidades que disimulamos y ocultamos nosotros…

No podemos tampoco afirmar que amamos a otros si realmente no sabemos amarnos nosotros…
Y cuesta reparar en los otros lo que anda mal y quebrantado en nosotros…

A veces cuando una relación se daña, decimos que fue por la indiferencia y las fallas de los otros, cuando una relación no se trata de un yo ni un tu, sino un nosotros…

Nos angustiamos al hacer que los otros entiendan lo que no sabemos comprender ni expresar nosotros…
No podemos culpar del fracaso a otros si tampoco nos comprometemos ni actuamos nosotros…

No pretendamos llenar con otros, los vacios que hacen parte de nosotros…
Ni exijamos a que otros den y hagan, lo que no somos capaces de dar ni hacer nosotros…
No podemos guiar a otros si estamos más perdidos y en oscuridad, nosotros…

No tiene coherencia que aconsejemos a otros lo que no sabemos hacer vida nosotros…
En la vida es necesario que exista coherencia y transparencia, en lo que hay y hacemos en nosotros, con lo que esperamos exista y hagan los otros…

No nos olvidemos que nosotros somos los otros de otros por eso, hay que ponernos en el lugar de otros, tratarlos como queremos nos traten a nosotros y no hacer lo que no nos gustaría nos hicieran otros a nosotros... Si logramos eso, que distinto sería todo entre los otros y nosotros…

NO SE PUEDE FORZAR...



No se puede forzar que un sentimiento surja o se acabe cuando uno así lo necesita y en la medida o de la forma que se desea; en el corazón todo florece o se muere, de manera espontánea, a veces se sienten cosas que no se esperan y es muy difícil explicar mucho de todo lo que sucede o se siente…

No se puede forzar a la herida a que sane cuando uno así lo espera o desea, ni se puede arrancar de una vez el dolor que se siente; no se puede curar el odio ni el resentimiento de la noche a la mañana o en el tiempo y de la forma que se decida; todos estos son procesos que acontecen en su momento y al tratar imponerse, se resisten a que sucedan…

No se puede forzar la confianza a ser recibida, si esta debe aparecer con el tiempo,  luego de caminar juntos y enfrentar tantos momentos; no se puede forzar el perdón para sentirlo y tampoco para ofrecerlo, menos para ganarlo o merecerlo; este brota del corazón, cuando ha sanado la tristeza que estaba sintiendo…

No se pueden forzar los procesos de crecimiento interior ni superación, cada quien va caminando a su paso, usando lo que tiene de la manera que sabe y puede hacerlo… Si se le presiona a correr, es posible que caiga y experimente frustración al sentir que está fracasando o perdiendo…

No se puede forzar un sentimiento a que se estiré y agrande según las exigencias del que busca más de lo que se le está ofreciendo; en situaciones así, termina por romperse y acabarse lo que estaba surgiendo… Tampoco se puede forzar a que se contenga y se haga más pequeño, para que otros no lo descubran ni se sepa lo que se está sintiendo; cuando un sentimiento es demasiado grande y profundo, y se intenta fingirlo o distraerlo, termina brotando por los poros y haciéndose visible de cualquier forma y en cualquier momento.

No se puede forzar el tiempo a que se detenga, porque es imposible que eso suceda; si así se pretende es posible que se estanquen y acomoden los que así lo anhelan… No se puede forzar a que corra, porque lleva su paso seguro, el tiempo que hacemos que vuele, se lleva consigo las oportunidades que nos tiene…

No se puede forzar a dar aquellos pasos que aun no estamos listos de hacerlo porque caminar con empujones hacen que las personas terminen cayendo … Tampoco se puede forzar a retener esos aquellos pasos que sentimos la necesidad de dar, si se presiona a no hacerlo, puede suceder que se sienta frustración por no atreverse en el intento.

No se puede forzar el pensamiento a que nos abandone, tal vez es posible distraerlo o cambiarlo si se tiene el dominio de hacerlo… No se puede forzar a otros que nos ofrezcan lo que queremos, porque hay cosas que deben darse cuando realmente nace hacerlo…                  No se puede forzar la meta ni los sueños, hay simplemente que tener paciencia y luchar sin rendirse por ellos, aquello que se alcanza a la fuerza o fácilmente, no ofrece la sensación que se espera y así mismo se termina perdiendo…

Es muy distinto esforzarse que forzar… los esfuerzos que se hacen, permiten que se saque lo mejor que hay y se desarrollen fuerzas para no renunciar; pero forzar implica ejercer presión para que surja o aparezca lo que no existe, así se violenta y se puede perder o quebrantar lo que se tenía y a la final no queda nada de lo que había.

Si se quiere que algo surja y sea verdadero, hay que dejarlo en libertad sin forzarlo a que crezca y sea duradero…

NO ES QUE…



A veces no es que se nos cierre una puerta, sino que con nuestras acciones nosotros mismos la cerramos…

A veces no es que nos abandone la persona que amamos, sino que tal vez fuimos nosotros quien la soltamos o descuidamos…

A veces no es que nos causen una herida; quizás lo que pasó es que nos duele el error que cometimos y lo que eso ocasionó…

A veces no es que el profe te tenga la mala, lo que ocurre es que tu actitud le pone resistencia y las cosas en clase se vuelven tensas…

A veces no es que dejaron de querernos, tal vez abandonamos y nos confiamos demasiado del sentimiento y poco a poco solito fue muriendo…

A veces no es que nos dañaron el día, quizás nos levantamos con la mirada nublada, los oídos bloqueados y el corazón prevenido y a la defensiva, caminando en contravía…

A veces no es que nos pongan piedras en el camino, sino que quizás nos tropezamos con nuestros propios miedos y vacíos…

A veces no es que cuando más lo necesitemos, nos dejen solos y a la deriva… es tal vez que en esos momentos, nos soltamos de todo y nos refugiamos en lo más oscuro que pensamos o sentimos…

A veces no es que estemos perdidos, lo que sucede es que nos dejamos llevar de lo más fácil, que no nos lleva a ningún lugar seguro y con una meta bien definida..

A veces no es que hayan tormentas en nuestra vida, tal vez lo que pasa es que nos sentimos ahogar en ese vaso de agua que quisimos rápidamente tomar… 

A veces no es que Dios no nos escucha, lo que sucede es que quizás cuando le hablamos no estamos seguros de lo que le decimos y al no tener fe, es muy difícil que se haga realidad lo que tanto le pedimos…

A veces no es que el camino esté en tinieblas y oscuridad, puede pasar que lo estamos viendo con los ojos cerrados o con lentes oscuros…

A veces no es que no seamos capaces de realizar aquello que soñamos… lo que sucede es que quizás no lo intentamos las veces que sea necesario y creyendo que podemos realizarlo…

A veces no es culpa de nadie lo que nos está pasando, el mundo no está en nuestra contra, ni Dios nos ha abandonado… tal vez en muchos momentos de la vida, lo que realmente nos está pasando, es porque nosotros mismos sin querer y sin darnos cuenta las ocasionamos; por lo tanto la solución no está escondida en ningún otro lugar ni depende de nadie más, sino de nosotros mismos, de la FE y ESPERANZA que guardemos en cada pensamiento, sentimiento y acción a la que nos abracemos y realicemos…