domingo, 15 de mayo de 2011

CUANDO ACEPTO...

Cuando acepto que soy hija de Dios, me estoy reconociendo hermana de todos y eso implica aprender a amarlos tal como El nos amó…

Cuando acepto que cometí un error, estoy asumiendo mi responsabilidad en lo que pasó, tal vez no sepa de una vez como enmendarlo, pero me esfuerzo por hacerlo porque sé que puedo aprender de todo lo que está pasando …

Cuando acepto que tengo miedo, estoy enfrentando esos fantasmas internos que producen los propios temores y así de ese modo buscando todo aquello que me ayude a sentirme fuerte ante ellos, para no dejar que me ganen, sino ser capaz de vencerlos…

Cuando acepto que siento algo por ti, te estoy diciendo que has dejado de ser alguien más, para convertirte en un ser especial que ahora habita dentro de mi; no se que pase con todo eso, pero al aceptarlo lo estoy reconociendo como una verdad de la cual no me estoy resistiendo.

Cuando acepto que me dolió, estoy mostrando la herida que hay en mi corazón, tal vez no pretendo que me pidas perdón, pero si que andes con más cuidado para que no lastimes a nadie más ni causes otro dolor…

Cuando acepto mi debilidad, sin justificarme en ella, estoy entendiendo que debo luchar más para fortalecerme y vencerla; entre más grande es la prueba, más grande es el triunfo, porque es mucho más grande la competencia…

Cuando acepto que no tengo razón, es porque entendí que puedo complementarme de tu opinión y replantear mi reflexión; cuando acepto que te voy a extrañar, es porque reconozco que sin ti nada será igual, ya que estás ocupando en mi vida un lugar muy especial…

Cuando acepto mi fortaleza, no me estoy sintiendo superior, sino descubro el toque divino de Dios; cuando acepto mi debilidad, no pretendo atentar contra mi autoestima, sino lo que quiero es trabajar con ella, para hacerme fuerte desde lo que me hace a veces flaquear…

Cuando acepto que algo me duele, reconozco que ahí hay algo que está mal; cuando acepto que terminó, es porque me doy cuenta que ya no hay nada más; cuando acepto que algo cambió, es porque estoy viendo que ya nada es igual; cuando acepto que te juzgué mal, estoy reconociendo que no supe ver en ti con claridad. Es tan necesario aprender a dar ese paso de reconocer y aceptar…

Cuando acepto con paz tantas cosas que me cuestan a mi misma o al mundo aceptar, estoy asumiendo maduramente mi verdad, sin acomodarme en ella, sin permitir que me condicione, sin imponer que la tomen tal cual; el aceptarla me permite ponerme de cara a todo eso y actuar como debo hacerlo, para no desperdiciar las oportunidad que me regala Dios en el tiempo, ni hacerme daño a mi misma ni a los demás…

Un paso en el crecimiento interior y en la búsqueda de la verdadera paz, es mantener los sentidos sintonizados y despiertos para madurar en ese proceso tan necesario de reconocer y aceptar lo que vemos en nosotros mismos y contemplamos en los demás…

A veces nos da miedo ACEPTAR, o RECONOCER... porque creemos que eso nos hace menos ante los demás... es de Valientes y Honestos Asumir y Aceptar su propia VERDAD...

LO QUE AL IR CRECIENDO, SE VA PERDIENDO...


Siempre he creído que los seres humanos sea cual sea su condición o situación, nacemos con un corazón abierto y dispuesto a dar y recibir amor; una mente que anhela llenarse de sueños y conocimientos que le permitan llegar hasta donde quiere, un alma libre de heridas y de miedos, porque somos hojas en blanco que empiezan a escribir su vida desde cero…

Pero con el paso del tiempo, en el camino que se va recorriendo y de acuerdo a las personas que nos acompañan y todo lo que vamos viviendo o con nuestros sentidos vamos percibiendo; vemos como aquello que traemos, se va acabando, se va rompiendo, se va perdiendo… y a medida que crecemos, nos olvidamos de tantas cosas y dejamos de creer en todo lo mágico y hermoso que traíamos al nacer…

Es fácil contemplar en los niños, como cuidan con su inocencia y por instinto, lo que les permite ver y vivir el mundo de un modo distinto, aún enfrentando muchas cosas que no entienden pero que empiezan a querer robarles y arrebatarles lo que es realmente mágico y permite hacer realidad lo que tanto se quiere… Se aferran a lo que sueñan, disfrutan con todo lo que se encuentran, se asombran con cada cosa que pasa y que contemplan, sonríen y lloran sin reprimirse ni preguntarse, si es bueno o malo reir y llorar a solas o ante los demás; se fijan en los más pequeños detalles, sanan sus heridas cuando se levantan, los abrazan o encuentran algo dulce que les cure todo mal…

Sólo que a medida que pasa el tiempo, mientras sin darnos cuenta vamos creciendo, muchas de esas cosas se van poco a poco perdiendo: se pierde la espontaneidad, porque empieza a vivir de las apariencias pues nos condicionamos de las miradas y el que dirán; se pierde la sonrisa llena de luz, se cambia por un rostro que inspire seriedad y que de vez en cuando se disfrace con un gesto que disimule y aparente felicidad para despertar envidias y evitar que hablen de más los demás… Se pierde la libertad en los sueños, porque ahora hay que trazarse metas que ocupen el tiempo o nos den dinero, pero que no impliquen ir muy lejos ni hacer demasiado esfuerzo; se pierde la confianza en los demás, porque nos han enseñado que ni en la sombra de uno mismo se puede confiar…

Se pierde la ternura y la libertar de abrazar y amar, porque al crecer los sentimientos suelen ser motivo de intereses propios, dolor, sufrimiento, malas interpretaciones y muchos condicionamientos… Se pierde esa capacidad de perdonar que permitía que en la niñez un enojo no durara más que lo que dura una canción, ahora cualquier disgusto puede romper para siempre una relación…

Al crecer, se siente esa necesidad de ser superior que los demás, por eso se gasta el tiempo, comparando, envidiando, sintiéndose algunas veces menos y otras más, olvidando que realmente cada uno tiene una medida igual…

Van pasando los años y nos vamos acostumbrando a sobrevivir con aquello que mientras vamos perdiendo; decimos que es que estamos madurando, que hay que aprovechar en otras cosas el tiempo, que debemos trabajar fuertemente para acumular riquezas, mientras cada calendario que termina y comienza se va robando en las hojas que arranca, los tesoros más hermosos que la vida al nacer nos regala, la magia, los sueños, la alegría, la fe, el amor, la libertad, el creer en que todo lo bello puede pasar, aunque no tengamos nada más… Con todo esto, es que yo he decidido mejor no crecer, para no sentirme demasiado grande y dejar que me roben lo que es realmente valioso e importante, y que solo un ser con alma de niño puede asumir y entender; es el misterio del Reino de Dios que está en lo más profundo de nuestro interior…

ESA DOSIS DOBLE DE TODO LO QUE HACEN Y DAN, LAS HACE EL DOBLE DE VALIOSAS Y ESPECIAL …

Cuando la Ciencia quiso deformar su ilusión en temor, ustedes transformaron el sentimiento en valor, al aceptar con valentía su misión…

Y mientras muchos pensaron quizás que podría ser una cruz o castigo de Dios, su Amor de mamá lo entendió como el más grande de los privilegios y una bendición…

Sé que no fue nada fácil y que nadie se los enseñó, pero su corazón siempre ha estado abierto a aprender, más allá de los miedos y del dolor…

Hay tantas cosas que hacen las Madres y que los hijos no ven, las noches en vela rezando, las lágrimas que esconden para no involucrarnos, los sentimientos que no expresan para no incomodarnos, en todo eso son unas guerreras que pasan su vida batallando.

A ustedes les toca el doble la tarea de ser mamá, porque en nosotros hay que esforzarse el doble, alegrarse el doble, preocuparse el doble, ante lo que implica ser madre de alguien que quizás de estatura mide tan solo la mitad de lo que el mundo considera normal…

Se necesita el doble de preocupación si nos enfermamos, el doble de alegría cuando aprendemos a caminar porque nos tardamos un poquito más; se arman el doble de valor para enfrentar el temor ante la sociedad, pero eso las hace el doble de fuertes y valientes para todo lo demás, y la recompensa será el doble y el triple, cuando con todo el amor que nos dan, sean testigos de cómo nos hacemos personas de bien que alcanzan metas el doble de alto que aquellos que miden más…

Y sé que los miedos para ustedes como madres, serán el doble, cuando vayamos a la escuela o nos toque aprender solos a volar; y las lágrimas se derramarán el doble porque nuestro mundo produce el doble de emociones, en todo ese proceso de aprender, asimilar y luchar no solo lo mismo, sino el doble que los demás… Pero eso no nos hace víctimas, ni protagonistas, no buscamos ni la mitad de la atención que fija en nosotros la humanidad; tanto las Madres como los hijos, solo queremos, vivir el doble de felices llevando nuestra vida totalmente normal…

No hay nada que reprocharles en todo esto, pero si tenemos el doble que agradecerles, porque sabemos que no es nada fácil la misión de ser mamás; es el doble de exigente y noble esta tarea, cuando los hijos tenemos algo pequeñito que hace de nuestras diferencias, una escuela de la cual aprendemos todos, simplemente porque nos cuesta demasiado entender lo que es la diversidad…

Y así mismo cualquier cosa de ustedes la recibiremos el doble, la perdonaremos el doble, la valoraremos el doble, porque reconocemos cada uno de sus esfuerzos, el valor con el que enfrentan cada uno de sus sentimientos, el afán con el que buscan respuestas a tantos cuestionamientos, la preocupación con la que asumen cada uno de nuestros momentos…

Gracias a ustedes mujeres tan valientes, que por encima de todo temor, condicionamiento y vanidad, nos dieron la oportunidad de vivir y nos regalaron en su vida un lugar demasiado especial; aprendieron amarnos tal cual como somos, aún sabiendo que todos esos sentimientos nobles, serían para alguien que llegaría a medir hasta menos de la mitad de lo que se cataloga normal; se lanzaron a la aventura de este viaje, aún sin saber a donde las iba a llevar, cada quien les mostraba un panorama diferente, todos decían que no sería nada fácil, pero aún así, por encima de todo, por amarnos el doble, le dijeron SI al privilegio de ser nuestra MAMÁ... Dios elige padres especiales, para sus hijos más especiales, por eso entre todas las Madres, tu vientre como cuna me quiso dar…

LA VERDAD... ANTE MI VERDAD Y TU VERDAD

Yo tengo mi verdad, tu tienes tu verdad y existe LA VERDAD…

En mi verdad puedo tener razón de lo que te digo, en tu verdad tu tienes toda la razón de lo que me dices, pero cuando mi verdad no da respuesta a tu verdad y tu verdad no entiende mi verdad, existe la VERDAD y solo Dios sabe lo que en tu corazón y en mi corazón hay más allá de lo que los ojos ven y las palabras dicen…

Las cosas no se ven lo mismo de cerca que de lejos, desde arriba o desde abajo…

Las palabras no siempre dicen lo que hay en el pensamiento o lo que el corazón tiene reservado…

Cómo saber con qué parte de todo nos quedamos? Si con lo que vemos, lo que suponemos, lo que nos dicen, lo que pensamos o lo que sentimos, nos confundimos? Solo Dios tendría la respuesta de que opción tomar, pero El nos deja libre, porque es una elección de cada quien y cada cual…

Tal vez mi verdad te haga daño o la tuya me pueda lastimar… si eso pasa, es mejor que la dejemos de lado y busquemos LA VERDAD, seguro nos dirá que más alla de lo humano, existe un sentimiento que nos une y que hay que cuidar…

Es difícil a veces renunciar a mi propia verdad por darle razón a tu verdad, porque implicaría negarme lo que en mí hay y es humano que lo aprenda a enfrentar… es injusto que yo te exija que aceptes mi verdad por encima de tu verdad; porque es como pedirte que te olvides de lo que sientes, para que apruebes lo que siento… solo hay una VERDAD, cada quien debe ser honesto con lo que está experimentando o sintiendo.

El equilibro se logra, cuando desde mi verdad, respeto y no juzgo tu verdad, ni trato de justificarme en ella, porque la verdad no es un pretexto ni una excusa, es solo una razón que explica el porque de lo que se hace y se es… Por eso, está la VERDAD que entiende y repara la verdad de cada quien y cada cual, porque solo El, poseedor de la VERDAD, es quien ve lo que dentro de cada uno habita y es ahí donde brota lo que cada uno hace y es.

El hecho de que mi verdad sea diferente a la tuya, no se puede medir su veracidad, también sería de gran justicia, el comparar humanamente la verdad de otras personas, para darle el título de certera a la que desde la mirada de los seres humanos se puede contemplar tal cual…

Es nuestro deber aprender a colocarnos en el lugar de los demás, tratar de entender lo que vive y siente, no juzgar a simple vista lo que dice o muestra, sino observar desde diferentes ángulos, caminar más a fondo, abrir nuestros sentidos a un nivel casi que Divino, pero no para medir lo que vemos u oímos, sino para aprender a Amar a todos sin más límites que Amar al estilo de Cristo.

UNO MISMO DECIDE COMO USAR LO QUE TIENE O RECIBE…



En la vida siempre se nos presenta la oportunidad de aprender a usar lo que tenemos y lo que recibimos, sea lo que sea y en cualquier ocasión, tiempo o lugar…

Cómo usamos el amor que brota de nosotros mismos y habita en nuestro corazón? Es de mucha ayuda para sanar una herida y calmar cualquier dolor; cuando el amor es demasiado grande y profundo, puede actuar de tal forma que es capaz de transformar el mundo.

Y si es un amor que sentimos por alguien que no sabe que existe o que no lo valoró? Ese amor puede llenarnos de fuerza y valor, para no dejar de creer en ese sentimiento, dar el paso del cual tenemos miedo o para levantarnos y no rendirnos, si algo terminó o fracasó.

Cómo usamos la Fe que se tiene? Creyendo que no hay imposibles y con fe todo se puede…

Cómo podemos usar los sueños? Encendiendo estrellas y luceros en la oscuridad del camino, para que no nos gane el miedo ni nada parezca imposible asumir nuestro destino.

Cómo se usan las heridas?... sanándolas y descubriendo en sus cicatrices, una voz que nos dice que vencimos y no renunciamos a la partida…

Cómo se usan los pedazos de lo que en nosotros se rompió? Como base y relleno de algo nuevo que queremos empezar, para no renunciar y poder contemplar lo que con esfuerzos se reconstruyó…


Cómo se usa lo que somos? En aquello que por los otros hacemos… y Cómo se usa lo que podemos hacer? Transformando en uno mismo y en los demás el ser…

Cómo se usa lo que llegamos a saber, porque la vida nos lo enseñó, porque alguien nos lo dijo o porque lo vimos? Guardándolo si creemos que hay que buscar la forma de saber usarlo; construyendo, si pensamos que de ahí puede renacer algo; o desechándolo si nos damos cuenta que puede llegar a destruir o hacer mucho daño.

Y aquello que nos brindan? la confianza, una sonrisa, un sentimiento y hasta el corazón, cómo usamos los gestos que son expresión de amor?... Qué hacemos con todo eso? será que le damos la suficiente importancia para cuidarlo, valorarlo, y guardarlo en el lugar ideal, entender lo que realmente quieren expresar y utilizarlos de tal forma que creen verdaderos lazos de amor y amistad.

Cómo usamos las palabras que duelen? Es mejor borrarlas de nuestra mente y no guardarlas en el corazón… Qué hacemos con los rechazos o desprecios? Convertirlos en piedras que aunque nos hacen tropezar, nos desvían el paso, tomamos otro camino que quizás sea el ideal…

Cómo usamos las desventajas? Podemos convertirlas en granes ventajas, si le quitamos el tinte de lástima que le damos nosotros mismos o esperamos de los demás…

Cómo usamos las caídas? Cómo escuela de vida, para aprender a caminar, dando pasos cortos con pisadas firmes que dejan huellas por donde van…

Todo en la vida actúa de acuerdo al uso que se le da… muchas veces se nos es más fácil enterrarlas como espinas que causan heridas y duelen, esconderle en donde no tengamos que verle, en vez de sacarlas y dibujar arcoíris que superan todas las tormentas y las transforman en calma y paz…

sábado, 14 de mayo de 2011

¿CUAL ES EL LADO MAS FUERTE?, EL QUE UNO MAS ALIMENTA



Dentro de cada uno, siempre hay luchas internas, batallas campales que se llevan a cabo, algunas veces en nuestra mente y otras en nuestro corazón… sabes quien gana? Aquel al que le demos la razón…

Aún la tristeza y la alegría, los motivos que la producen, tardaran mientras sane la herida o alimentemos aquello que lo ocasionó… Hay heridas que no sanan, porque antes que curarlas, nos esforzamos más en agrandarlas; hay también instantes de alegría que se deforman en euforia o en fantasía cuando nos aferramos a ellos para evadir responsabilidades y ver pasar los días; el verdadero equilibro lo da la paz interior que nos permite caminar con los pies en la tierra y la mirada llena de confianza en Dios que es quien es camino, verdad y vida.

Hay instantes que duran el tiempo que uno les permita durar; cada quien alimentan el Amor que puede sentir hacia alguien, o así mismo darle fuerza al resentimiento que destruye cualquier otro sentimiento que intente florecer en el mismo lugar… Uno mismo dice hasta Aquí y no más, o continuemos así como todo va…

Y qué decir de las luchas existenciales, donde las emociones suben y bajan, y mientras intentamos alcanzarlas y neutralizarlas, el tiempo se nos escapa… Hay momentos en qué vamos en contra vía con el mundo que no se detiene y gira, si afuera hace sol, por dentro nos llueve… y si hace calor, quizás hasta sentimos nieve… Cómo decirle al corazón que no sienta lo que siente y al pensamiento que no piense lo que tiene en mente?... Démosle fuerza a lo que queremos sentir y pensar, así no serán ellos los que nos dominen, sino nosotros los que les logremos dominar.

A qué le damos fuerza dentro de nosotros? A qué le damos la razón?... a lo que nos da paz, o lo que nos hace sentir peor?... por qué no tener un diálogo interno, dónde pongamos a conciliar a nuestra mente y corazón?, alimentemos los sentimientos que nos ayuden a lograr un equilibrio que nos permita alcanzar la paz interior…

No le demos poder a tantas cosas que nos hacen daño y apaga las luces que quieren permanecer encendidas en las habitaciones de nuestro corazón, hay emociones y pensamientos que se convierten en huracanes, que pretenden arrasar con todo lo hermoso que en nosotros hay, para robarnos la esperanza y la paz.

Entre más grande es la prueba, mayor es el triunfo; entre mas fuerte sea la tormenta que enfrentemos, más hermoso será el arcoíris que contemplaremos… Las ventajas y desventajas no nos la dan las circunstancias ni los demás, sino nuestros propios sentimientos y pensamientos…

Y YA EN EL 4 DIA, PORQUE SE NOS DIFICULTA TANTO CREER Y SENTIRNOS AMADOS?

* Vieron, pero no habían entendido que debía resucitar de entre los muertos” Jn 20, 1-9

Qué fácil es perder la esperanza y morir a los sueños; qué difícil es volverlo a intentar, tratar de recuperar y creer en que todos tenemos otra oportunidad. Somos testigos de tantas cosas y muchas de ellas no las entendemos… Para poder resucitar, tenemos que morir a todo lo que no nos deja sentir y compartir el Amor de Aquel que dio la vida por ti y por mí… Suena fácil lo que suele ser tan difícil, pero si lo intentamos convencidos, es posible…

* ¡Alégrense y no teman! Avisen, vayan y me verán… Mt 28, 8-15

Acomodados en el pesimismo y el dolor, preferimos muchas veces quedarnos en ello y negarnos a morir a todo aquello que nos ata y nos impide realmente vivir, abrirnos, compartir.

La experiencia de descubrir y sentir a Jesús resucitado, debe llenarnos de una alegría tal, que no hay por qué temer a nada más, y es necesario movernos, ir, reconocer a quién ahora Vive en ti y en mi…

* Por qué lloras?... María… y ella lo reconoció y le dijo: Maestro… Jn 20, 11-18

Por qué lloras, si está vivo?... por qué sientes soledad, si está ahí contigo?... te llama por tu propio nombre, no quiere que sientas ausencia del amor, porque El es AMOR… Escúchalo, siéntelo, reconócelo y diles a todos lo que en El has visto, oído y vivido, para que muchos experimenten la alegría que solo nos puede dar Cristo.

* Se acercó pero sus ojos no lo reconocieron; algunos fueron, pero no vieron; qué duros somos de entendimiento, cómo nos cuesta crecer… Contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo reconocieron al partir el Pan… Lc 24, 13-35

Tantas veces se nos acerca, tantas veces lo buscamos, y aún si, muchas de esas veces no lo vemos ni lo reconocemos; qué difícil es entender el misterio del Amor que da la vida y renace, que se nos ofrece gratis aún sin merecerlo; cómo cuesta entender que somos tan amados que hemos sido perdonados. Ahora es el tiempo y el momento justo, para contarle al mundo lo que nos ha pasado en el camino y cómo por fin lo reconocimos al partir el Pan y de EL alimentarnos… No podemos quedarnos con esto, hay que también ser discípulos y Misioneros de Cristo Redentor, en la experiencia de ser y hacernos pan partido y compartido.

* La paz esté con ustedes… Por qué tienen dudas y se sienten turbados? LC 24, 35-48

Qué más necesitamos ver y saber, para creer?... Por qué si está vivo, seguimos tristes, enojados, confundidos, distanciados?... A qué tememos?... Por qué seguimos encerrados?... Si la paz que buscamos y soñamos, de EL la recibimos y en El la encontramos… no podemos quedarnos con nuestros sueños muertos y las esperanzas enterradas, no podemos seguir con las puertas y ventanas cerradas, aferrados y apegados al pasado… Cristo está vivo y supera todo aquello que nos hace sentir muertos a tantas experiencias y sentimientos, porque está vivo y su paz nos ha regalado…


* Vengan a Comer, les dijo… Y nadie se atrevió a preguntar quién eres? Porque sabían que era el Señor. Jn 21, 1-4

Vamos a comer, vamos a sentarnos en su mesa, lancemos las redes de nuevo, no renunciemos, ha vuelto y ahí está a nuestro lado… Hagamos lo que nos ha dicho, Amemos como nos ha Amado… No dudemos de su presencia en el Pan, en mi Vida, en Tu Vida, en la de los demás… No nos angustiemos si nada hemos pescado, si las cosas no salen como queremos, si el camino parece largo… No hay necesidad de preguntar si es Cristo, porque está vivo, ha vencido, nos ha salvado.

* Ahora crees porque me has visto, dichosos los que creen sin haber visto… Jn 20,19-31

Creemos en lo que nos dicen, cuando lo comprobamos, y aún muchas veces ni en lo que vemos, confiamos; qué difícil es creer cuando tanto engañamos y nos han engañado; hasta decimos muchas veces creer y aún así, en el fondo dudamos… Elegimos la duda, para que no duela tanto el prepararnos para el fracaso; preferimos no confiar, para así no comprometernos ni crear lazos… Creer implica proclamar, sustentar y hacer vida, eso de lo que estamos convencidos y tanto confiamos… En la confianza existe un gesto de expresión de sentirnos resucitados…

¡!! No busquemos entre los muertos, al que está vivo, porque ha resucitado!!!

HAY DIAS PARA...


Hay días para recordar a todas aquellas personas que ocupan un lugar importante, esas que han dejado huellas imborrables y han compartido momentos inolvidables; a ellas que a veces por la rutina, no logramos ver ni hablar todos los días. Hay días en que se hace justo y necesario expresarles de otra forma, que más allá del tiempo y la distancia, siguen siendo parte de fundamental de nuestra vida, y que al traerlas a la memoria, le damos gracias a Dios por permitirnos escribir sus nombres en las páginas de nuestra historia. Es por ellas que en un día como hoy, desde lo que tenemos y somos, queremos cuidar, renovar y fortalecer esos lazos que nos unen, porque su presencia, le da sentido a nuestra vida y nos hacen mejor cada día; ellas y ellos, son bendición y regalo de Dios…

Hay días para dedicarnos a la reparación de aquello que tuve y se rompió… Algún sueño, que quizás de tanto intentarlo y sin realizarlo, se agotó; un sentimiento que por ser tan humano, se rompió; hoy quizás es el día en que urge reparar ese corazón que con algún gesto que dimos o recibimos, se quebrantó… Hoy debemos reparar esa hoja que de tanto borrarla, se rasgó…

Hoy tal vez es el día para examinar que hay dentro destruido, algún rincón o habitación, un recuerdo o una ilusión… Hoy se nos da la oportunidad de ponernos a trabajar en reparar, para que todo vuelva a marchar bien y sienta en el alma la Paz…

Hay días en que podemos aprovechar el tiempo en recuperar lo que habíamos perdido, la confianza, la esperanza, la fe, la amistad que por equivocarnos o quizás porque nos fallaron, en el camino la extraviamos… a veces estamos tan cerca de lograrlo y otras quizás aunque lo veamos lejanos, es posible si lo intentamos… Es cierto que no podemos quedarnos aferrados al pasado, pero tampoco conformarnos con sentirnos derrotados y dejar que se nos escape de las manos, sentimientos, personas y cosas que son tan valiosos y necesarios…

Hay días para buscar lo que tanto anhelamos encontrar, mirar en la distancia o tal vez ahí cerca donde estamos, muchas veces eso que anhelamos hallar, está a una palabra o una oportunidad que nos demos de permitirnos experimentar lo que la vida nos quiere dar…

Hay días para soñar, con la mirada en el cielo y los pies en la tierra; hay días en que debemos trabajar con intensidad por realizar lo que nos proponemos; hay días en que debemos darnos permiso de llorar para liberarnos y sanar, hay días en que urge pedirle mucho a Dios que nos regale su amor reparador; hay días para reir y hacer a otros feliz; hay días en que urge hacer silencio interior para poder escuchar el diálogo interior entre nuestra mente y corazón…

Hay dìas de dìas, hay dìas en que no queremos hacer nada...

Hay dìas confusos y oscuros, dìas calmados y de luz...

Hay cada día para cada cosa, hay en cada mañana que se nos regala una nueva oportunidad; hay días para recargar nuestras fuerzas físicas y espirituales, hay días en que la tarea es batallar contra nuestros miedos y fantasmas y todo aquello que nos quiera derrotar…

Hoy es uno de esos días en que quiero hacer de todo un poco, y al final descansar; porque en todos los días que se nos ofrecen para vivir, debemos elegir también un día para ver que es bueno todo lo que hemos hecho y ponerlo en las manos del Dios amor… y aprovechar la noche que llega, para recuperar nuestras fuerzas y esperar mañana, el nuevo día que se nos dará…

Y así aunque cada día aunque parece ser igual, es diferente, es un don que se nos ofrece, para que disfrutemos de todo lo que Dios nos regala… Y si en todo lo que anhelamos hacer y ser, sentimos que el día no nos alcanza, demos gracias y en oración, pidamos otro día más…

SIEMPRE HAY QUE VER TODO DESDE CUALQUIER PUNTO Y SITUACION…



Siempre es justo y necesario mirar todo desde diferentes distancias y lados: de cerca o de lejos, desde arriba o desde abajo, al derecho y al revés, en tu lugar y en el de los demás... para poder así opinar, decidir o juzgar... porque nada es como a simple vista parece ser y todo varía de acuerdo a desde donde y hacia donde lo ves…

Muchas veces creemos ver de lejos, un corazón de piedra y señalamos su proceder; pero cuando nos acercamos demasiado y nos damos la oportunidad de conocer, vamos percibiendo como la piedra que veíamos, es el escudo que lo protegía, porque es un corazón muy grande y demasiado frágil que tiene miedo de volver a ser herido y perder.

Y es así que en medio de la tormenta, todo parece ser casi que imposible de resolver, y lanzamos al mar nuestras esperanzas, nos llenan de miedo los fuertes vientos y sentimos que no hay nadie que nos pueda socorrer… ya cuando experimentamos la calma, aparecen los rostros que creímos se habían ido, tal vez siempre han estado cerca, pero el temor nos vendó los ojos, y nos creímos solos y hundidos…

Y si algo escuchan los oídos, nuestros ojos llegan a juzgar como si así lo hubieran visto, y hasta lo repite nuestra lengua muy segura de que es tal y cómo lo decimos… hablamos desde nuestra posición, donde todo se ve realmente distinto, pero no sentimos lo que experimenta, aquella persona que debe asumir todo desde otro sitio…

Al tropezar con una piedra luego de habernos esforzados en recorrer el camino, nos derrumbamos y sentimos perdidos; nos enojamos con Dios por lo difícil que todo parece ser, y nos empecinamos de seguir en lo mismo. Ya agotados y con deseos de desistir, elegimos otra ruta que a la final nos lleva a donde realmente necesitamos ir… Lo que fue visto como obstáculo, es realmente una pista para cambiar un poco el ritmo de nuestro paso…

Puede pasar que se termina amando, al que en un principio se odió; tal vez lo que se rechaza en el otro, es lo que en el fondo nos hace falta a nosotros y se lo exigimos o rechazamos al Amor… así mismo sucede que se quiere a quien no nos quiere y a quien nos quiere lo ignoramos; es porque no vemos hacia otras dimensiones o simplemente todo lo limitamos…

Y es que muchas veces vemos las cosas como queremos que sean, como pretendemos que sucedan o como suponemos que son, y cuando eso pasa, nos cuesta demasiado verlas como realmente han sido y las definimos como las sentimos sin colocarnos en otro lugar que nos ayude a ver realmente si así son o no son… Y es así como se confunden los sentimientos, se convierten en impulsos las acciones y se hacen nudo los pensamientos, a veces parece no ser nada, pero así es que suceden muchos malos entendidos, se cometen injusticias y quedan corazones heridos.

Tal vez de lejos, vemos barreras y cuando nos acercamos más nos damos cuenta que son las que nosotros mismos pusimos al prevenirnos; y quizás nos negamos la oportunidad de descubrir y valorar a quienes siempre han estado y nos quejamos por lo que buscamos en otro lado y no obtuvimos… Y pasa que juzgamos y condenamos desde la distancia, por los actos, sin ver lo que se ha sentido y vivido… Por eso no podemos limitarnos a ver desde donde estamos, hay que ponerse siempre en el lugar de Dios y en el de los demás… Así nos será más fácil entender, sintonizar el sentir con el pensar, para saber realmente actuar…