sábado, 15 de octubre de 2011

NO DESCUIDES...


No descuides tu rosa por muy hermosa y firme que la veas, aunque creas que se basta ella por sí sola, también necesita que la nutras y de vez en cuando le quites sus hojitas secas…
No descuides el corazón que sabes que has conquistado, aunque confíes demasiado en la fidelidad y el amor que se han profesado; lo humano de cada corazón es la necesidad profunda de sentirse correspondido y retroalimentado en el sentimiento que se cultivó…

No descuides a las personas que están a tu lado aunque tengas la plena seguridad que siempre estarán contigo en cualquier momento y espacio; el tiempo corre tan de prisa que sin darte cuenta, se las puede llevar la rutina y la espera de ver realizadas tantas oportunidades perdidas…

No descuides tu apariencia y cuidado, creyendo que nadie lo ve; porque en tu interior experimentarás que has abandonado tu propio ser…
No descuides tus talentos guardándolos para un mejor momento, no sea que se atrofien y cuando necesites usarlos, ya no sepas como hacerlo…

No descuides las heridas que sientes en tu vida o las que en otros has causado, no las ocultes por encima ni las escondas sin haberlas sanado; préstales atención porque si no, con el paso del tiempo, pueden llenar de odio y resentimiento el corazón…
No descuides aquello tan valioso que tienes, por sentir que está muy bien resguardado; a veces por confiarnos tanto o por las urgencias en las que vivimos, dejamos de lado lo que más tiene valor y lo que más amamos…

Aquello que es valioso y verdadero en la vida de cada uno, no necesita demasiado para mantenerse firme y seguro, superando el paso del tiempo, las distancias que se atraviesan y los diferentes momentos y tormentas que se enfrentan… Todos esos gestos pequeñitos que se gestan en tan  solo unos segundos, pueden romper la rutina y el silencio, superar las barreras que surgen sin darnos cuenta y cuidarlos para que con fortaleza y sabiduría, nada ni nadie nos robe o nos dañe lo que es para nosotros realmente importante y grande…

No descuides tu relación con Dios, porque sin darte cuenta le puedes ir quitando el lugar único que debe tener en tu vida y convertirlo en un mito o teoría; poco a poco experimentarás un vacío que nada ni nadie podrá llenar en tu corazón, porque Dios es nuestro camino y única razón…

A veces por confiarnos demasiado, descuidamos lo que más amamos; por correr tanto, soltamos y pasamos de largo aquello que requiere para fortalecerse, tan solo un segundo de nuestro tiempo… Lo urgente suele robarle atención a lo importante, lo seguro lo dejamos a la deriva y se debilita; a lo fuerte le colocamos todo el peso y se resiente; por hacer muchas cosas, sin querer ni pretenderlo, descuidamos otras…  

Pero en el fondo, nadie puede juzgar lo que no sabe… no se descuida por negligencia, ni por falta de amor… sino por caer en las redes del tiempo y porque a veces solo queremos hacer lo mejor…

Tengamos cuidado en no descuidar lo que es para nosotros sagrado y vital…

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hermoso y muy cierto! Si tan solo enseñaran esta gran verdad a tiempo, antes de sufrirlo en carne propia! gracias por compartirlo.

Anónimo dijo...

Bellísimo!!!

Anónimo dijo...

muy bueno!!!!!