sábado, 16 de julio de 2011

MIENTRAS…



Mientras compartes conmigo ese tiempo en el que te preparas para asumir tu propio destino, trato de que aprendas a no perder la fe ni la confianza, en el Maestro de Maestros, el Mejor de los Amigos, para que a la hora de que al caminar vas haciendo caminos, no experimentes soledad ni miedo, ni llegues a tener nunca frio…

Cada tiempo en la vida es distinto, el mundo y la sociedad te presentarán muchos desafíos, es por eso que mientras Dios me permita enseñarte algunas letras, yo quiero que aprendas a escribir 70 veces 7 las bendiciones y oportunidades que tienes, para que nunca olvides que eres capaz de hacer realidad todo lo que sueñas y quieres, y escribas con letra clara, los capítulos de tu libro…

Y así, mientras no entiendes porque a veces me ves más pequeña de lo que eres, yo quiero que crezcas por dentro y por fuera mientras me ves superarme y no perder nunca la fe; quiero enseñarte a valorar las diferencias de cada ser, a que no te compares con nadie, para que no te sientas menos ni más, y sobre todo que no permitas que el qué dirán derrumbe los sueños que en ti hay…

Cada cosa que intento enseñarte y ofrecerte, tiene su razón de ser, las canciones que escuchas, las oraciones y reflexiones que realizas, las palabras que escribes, los sentimientos que descubres, las cosas que haces, todo lo que oyes y ves… quiero que te lleves en tu mochila, los recuerdos de todo lo que vivimos, las risas y las lágrimas, las horas eternas y los momentos compartidos; tal vez en su momento, mientras sucedían, parecía que no significaran nada especial, pero ya cuando te toque soltar mi mano y escribir sin que te guie, verás cómo te será fácil llenar tus páginas blancas, de todo lo que sientes y vives, aprenderás a borrar si te equivocas y todas las veces que sea necesario, sabrás volver a empezar…

Mientras estás en el salón y en los espacios que compartimos, verás como utilizo una silla para subirme en ella y alcanzar lo que anhelo y persigo; ya cuando llegue la hora, podrás usar la silla que en mis clases con todo lo que aprendimos, fabricaste y te servirá para sentarte cuando quieras descansar, o para subirte a ella, cuando muy lejos y alto quieras llegar… Si funciona, lo sabes, en mí lo has podido contemplar.

Mientras caminas a mi lado, es hermoso para mi, ver cómo te mides para darte cuenta si ya creciste; ya cuando inicias el nuevo capítulo hacia la realización de tus metas, te darás cuenta que habrás crecido más de la cuenta… y yo, donde esté, me sentiré orgullosa de todo el tiempo en que me llamaste de mil formas y me dijiste “Maestra”…

Mientras estás aquí aún cerca, sabes donde me puedes encontrar y conmigo siempre cuentas, yo te presto mis oídos y palabras, mis manos, mis pasos, mis páginas, mis letras… y a la hora de partir y continuar, nada de eso va a cambiar, porque hay nombres y promesas en la vida que quedan escritas para siempre, nunca nada ni nadie las podrán borrar, así son los lazos que se forjan entre una alumna y su Maestra…

Hay muchas personas y cosas que no se ven bien mientras se está cerca, hay enseñanzas que uno no se da cuenta que las ha adquirido, ni situaciones de las que se cree que nada se ha aprendido… solo con el paso del tiempo y la distancia, es que uno siente que se ha hecho más grande, maduro y fuerte, nos vamos haciendo mejor personas, gracias a los Maestros que hemos tenido y que tenemos…

Lo más hermoso y valioso para mi de todo esto, es que mientras tu dices aprender cosas de mí, son muchas más las que yo de ti aprendo, porque nada sería de nosotros los Maestros, sin los alumnos que a lo largo de nuestra vida y vocación tenemos…

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