domingo, 15 de mayo de 2011

LA VERDAD... ANTE MI VERDAD Y TU VERDAD

Yo tengo mi verdad, tu tienes tu verdad y existe LA VERDAD…

En mi verdad puedo tener razón de lo que te digo, en tu verdad tu tienes toda la razón de lo que me dices, pero cuando mi verdad no da respuesta a tu verdad y tu verdad no entiende mi verdad, existe la VERDAD y solo Dios sabe lo que en tu corazón y en mi corazón hay más allá de lo que los ojos ven y las palabras dicen…

Las cosas no se ven lo mismo de cerca que de lejos, desde arriba o desde abajo…

Las palabras no siempre dicen lo que hay en el pensamiento o lo que el corazón tiene reservado…

Cómo saber con qué parte de todo nos quedamos? Si con lo que vemos, lo que suponemos, lo que nos dicen, lo que pensamos o lo que sentimos, nos confundimos? Solo Dios tendría la respuesta de que opción tomar, pero El nos deja libre, porque es una elección de cada quien y cada cual…

Tal vez mi verdad te haga daño o la tuya me pueda lastimar… si eso pasa, es mejor que la dejemos de lado y busquemos LA VERDAD, seguro nos dirá que más alla de lo humano, existe un sentimiento que nos une y que hay que cuidar…

Es difícil a veces renunciar a mi propia verdad por darle razón a tu verdad, porque implicaría negarme lo que en mí hay y es humano que lo aprenda a enfrentar… es injusto que yo te exija que aceptes mi verdad por encima de tu verdad; porque es como pedirte que te olvides de lo que sientes, para que apruebes lo que siento… solo hay una VERDAD, cada quien debe ser honesto con lo que está experimentando o sintiendo.

El equilibro se logra, cuando desde mi verdad, respeto y no juzgo tu verdad, ni trato de justificarme en ella, porque la verdad no es un pretexto ni una excusa, es solo una razón que explica el porque de lo que se hace y se es… Por eso, está la VERDAD que entiende y repara la verdad de cada quien y cada cual, porque solo El, poseedor de la VERDAD, es quien ve lo que dentro de cada uno habita y es ahí donde brota lo que cada uno hace y es.

El hecho de que mi verdad sea diferente a la tuya, no se puede medir su veracidad, también sería de gran justicia, el comparar humanamente la verdad de otras personas, para darle el título de certera a la que desde la mirada de los seres humanos se puede contemplar tal cual…

Es nuestro deber aprender a colocarnos en el lugar de los demás, tratar de entender lo que vive y siente, no juzgar a simple vista lo que dice o muestra, sino observar desde diferentes ángulos, caminar más a fondo, abrir nuestros sentidos a un nivel casi que Divino, pero no para medir lo que vemos u oímos, sino para aprender a Amar a todos sin más límites que Amar al estilo de Cristo.

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