viernes, 17 de diciembre de 2010

SE APRENDE DEL ERROR...

Cuando sentimos que hemos tropezado con la misma piedra una y otra vez, es porque hay cambiar la ruta, hemos elegido el camino equivocado hacía la felicidad que tanto hemos soñado… Tal vez duela sentir que en cada oportunidad que nos damos, volvemos a fracasar y nos preguntamos, qué estoy haciendo mal?... es posible aprender del error y volverlo a intentar…

Cuando por nuestra humanidad y en el afán de hacer las cosas bien, las hacemos mal, fallándole a quien amamos, sintiendo frustración al ver cómo en la medida que intentamos arreglarlo, más la embarramos… puede que sea necesario soltar, aunque tengamos miedo de perder, hay momentos en que el tiempo, el silencio y la distancia aunque son inciertos, ayudan a sanar; y si es para uno, eso que tanto amábamos, volverá, nos perdonará… pero si le perdemos, no hay que rendirse sino guardar lo mejor y aprender a no cometer el mismo el error con alguien más…
En ocasiones, damos el paso que no es, colocamos la ficha donde no va, decimos lo que no debíamos decir, pensamos antes de tiempo, vemos y escuchamos cosas que no son y de acuerdo a ello nos apresuras a actuar, nos dejamos llevar; por lo que estamos viviendo y sintiendo, por lo que tememos perder o anhelamos ganar; duele demasiado sentir que en todo ello, tropezamos o nos equivocamos, herimos o nos lastiman, derrumbamos lo que quizás ya había o nos damos cuenta que realmente lo que creíamos tener, nunca existió… duele y hace mucho daño, sentir que al fallar, hemos perdido, pero rendirse no es el camino, sino aprender de lo que pasó para no repetir lo mismo y experimentar de nuevo la tristeza y el vacío que queda en el alma cuando se comete un error…

Y es que a veces pareciera que todo nos saliera al revés, hacemos el mal que no queremos y dejamos de realizar el bien que soñamos hacer… nos esforzamos por ganar y a cambio nos toca perder; damos un paso adelante y dos para atrás, intentamos reparar y la volvemos a embarrar, parece que fuera imposible lograr que se pueda ver o nos logren creer los verdaderos sentimientos que guardamos y anhelamos entregar… Ahí cuando sentimos que quizás las cosas no dan para más, no podemos rendirnos, ni renunciar, porque la oscuridad no es eterna, Dios nos regala en cada día una nueva oportunidad para volverlo a intentar, empezar desde cero, aún con las manos vacías y teniendo en contra al mundo entero, pero llevando como experiencia, los errores y las heridas, las pérdidas y caídas, que son los mejores Maestros de la Universidad de la Vida, de los cuales aprendemos para intentar no volver a caer o tropezar…
Se aprende del error, pero siempre los seguiremos cometiendo, no podemos evitarlo porque no alcanzaremos la perfección de nuestros actos ni nuestros sentimientos; es tan necesario en la vida este camino de avances, retrocesos, caídas y tropiezos, para sentir que estamos viviendo, pues debemos asumir y superar todo esto, con las heridas que surgen y los muchos tropiezos, que nos hacen ser una persona mejor, y saber definir lo que es realmente la alegría y el dolor, el amor y el desamor y ponernos en el lugar de los demás, no apresurarnos a juzgar, porque así como nosotros fallamos, así nos fallarán, es parte de la humanidad…

El milagro sucede, cuando en toda esa miseria y vacío que experimentamos, al tocar fondo y sentir que ya no hay salida, nos aferramos al Dador de la Vida y dejamos que sea El quien actúe, llene los vacíos y sane cada una de las heridas… El haré de nuestra debilidad, la mayor fortaleza, y nuestra tristeza se convertirá en alegría, sentiremos que todo es posible y podemos empezar desde cero cada día.

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