sábado, 6 de noviembre de 2010

NOS ACOSTUMBRAMOS...

Nos acostumbramos a estar… y la presencia se hace costumbre…
Nos acostumbramos a la ausencia, y el no estar se puede convertir en olvido…
Nos acostumbramos a las palabras, y sin sentirlas las decimos y oímos…
Nos acostumbramos a muchos gestos, y se nos escapan sin pensar en el efecto que puede causar cuando los damos o los omitimos…

Nos acostumbramos a ofendernos y así nos pisoteamos y nos herimos…
Nos acostumbramos a maltrataros y por eso nos destruimos…
Nos acostumbramos a las mentiras, y al final no creemos nada de lo que escuchamos o decimos…
Nos vamos acostumbrando a tantas cosas, que muchas más omitimos…

Nos acostumbramos a soltar la mano de Dios, y por eso nos sentimos perdidos,
Nos acostumbramos a reservar nuestro corazón por temor y por ello experimentamos soledad y vacío.
Nos acostumbramos a lo que tenemos, de ahí que solo lo valoramos cuando lo hemos perdido…
Nos acostumbramos a las apariencias y a lo superficial, que nos es complicado ver lo que hay más allá…
Nos acostumbramos a quejarnos y se nos olvida ser agradecidos…
Nos acostumbramos a vivir, por eso muchas veces no sentimos muertos aún estando vivos…
Nos acostumbramos a perder el tiempo, por eso solemos estar aburridos…
Nos acostumbramos a estar bien, por eso nos derrumbamos cuando el camino tropezamos y caímos…
Nos acostumbramos a sufrir y de tanto llorar por todo, sin intentarlo de nuevo nos sentimos vencidos…
Nos acostumbramos a todo lo humano que nos cuesta creer tanto en lo divino…
Nos acostumbramos a las heridas y a los fracasos, que es tan difícil volver a creer que el amor está en un algún lugar escondido…

No quiero que nada se me haga costumbre, por eso es que todo lo que vivo, pienso y siento, yo lo escribo…
No te acostumbres a mis letras que en ellas te regalo cada uno de mis pensamientos y latidos…

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