domingo, 7 de noviembre de 2010

LA FUERZA...

La fuerza de lo que llevamos dentro, puede más que todo lo que viene de fuera, por muy poderoso que aparentemente sea…

La fuerza de nuestros pensamientos, le da vida y hace real aquello que creamos o ideamos con solo pensarlo o imaginarlo, a tal punto que lo convertimos en sentimiento y se manifiesta en las acciones que realizamos desde lo más profundo que somos y tenemos…

La fuerza del amor que concebimos puede ayudarnos a sanar las heridas más profundas que nos han hecho, el amor todo lo obtiene y más aún si es amor verdadero…

La fuerza del amor que entregamos puede salvar nuestra vida y la de las persona que amamos, hace único y especial las cosas que hacemos, nos permite alcanzar plenitud aunque por amor, todo de nosotros donemos… y es precisamente experimentar con tanta intensidad ese amor, lo que nos hace perder el miedo a sentir y nos renueva las ganas de vivir, porque es sublime y mágico amar así…
La fuerza de nuestra Fe, hace realidad desde lo posible, aquello que para muchos puede ser imposible, simplemente hay que mantener firme y sólido todo en lo que creemos, aunque el universo a nuestro alrededor pretenda derrumbarnos la confianza en aquello que para nosotros es real y verdadero…

La fuerza de la Amistad derrumba fronteras, supera el tiempo, vence la distancia, sostiene y repara en los momentos más difíciles, pase lo que pase, alejando la soledad, no hay vaciedad ni egoísmo, porque dos personas llegan a ser uno mismo…

La fuerza que nos salva nos viene y se renueva de lo Alto, de Aquel quien así tal cual como somos nos ha elegido y soñado, para darnos el poder y la libertad de usar esas fuerzas para alcanzar nuestras metas y hacer nuestros sueños realidad…

La fuerza del sentimiento con que pronunciamos y hacemos las cosas, es lo que le da el verdadero significado y sentido a lo que decimos y realizamos, con ello podemos transformar o deformar, construir o destruir, salvar o derribar personas, empresas, relaciones y más…
Pero muchas veces nos dejamos inundar de otras fuerzas que generan miedos y sentimientos tan poderosos que nos destruyen y bloquean, se roban la paz, debilitan la fe y la esperanza; alcanzan tanto poder dentro de nosotros que dominan nuestros pensamientos y emociones, reflejado luego en nuestras acciones u omisiones… Le damos poder a los resentimientos, las envidias, egoísmos y miedos; saturamos nuestra mente de pensamientos que nos alejan de la realidad que Dios quiere que contemplemos; concedemos dominio de nosotros mismos a los complejos y angustias que auto creamos sin darnos cuenta, haciendo de esas fuerzas nuestra mayor debilidad, porque nos someten y no las podemos controlar… nos hacemos vulnerables a todo, perdemos la libertad…

La fuerza que predomina en nosotros, es aquella que alimentemos y solo depende de donde busquemos fortalecernos, si de las cosas del mundo, haciendo que el mundo nos subyugue, o si la fuerza de Aquel que por Amor y para el Amor nos creó, si es así, lo que nos fortalece y domina es el AMOR…

“No hagamos nada a la fuerza, hagamos todo por la fuerza del Amor” (M.R.A.T)

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