lunes, 6 de septiembre de 2010

LO HUMANO Y LO DIVINO...


Cuando seas testigo de mi humanidad...
Déjame llorar todo lo que pueda, pero no ignores ni señales mi llanto,

tal vez necesite que estes a mi lado...

Entiende mi enojo y dame tiempo para calmarlo,

quiero que hablemos cuando todo haya pasado...

Comprende mis miedos, pero no me dejes alimentarlos...

es necesario que aprenda que soy mas fuerte que todo y que puedo de nuevo intentarlo...

Asume que fallo, pero no me jusguez ni justifiques por mis quebrantos...

dame la oportunidad de reparar el daño...

Todo esto hace parte de lo que sentimos y vivimos los seres humanos...

Pero en todo ello, se testigo de lo Divino, cuando:

Aunque mi corazón esté roto en mil pedazos,

no me rindo, me doy el tiempo necesario y dejo que el amor de Dios logre de nuevo sanarlo...

Y aquello que me molesta, lo oro y medito,

para que sea Dios quien me enseñe a manejarlo sin hacerme ni hacerlo a otro daño...
Ante los miedos, cierro mis ojos, los enfrento y me aferro al Amigazo...
Y si me equivoco, me tomo mi tiempo hasta que descubra en qué he fallado y como puedo repararlo...

Ahi es cuando permito que la fragilidad y torpeza de mi barro,

se deje romper de nuevo si es necesario, hasta que se logre modelar por las manos divinas del Amigazo y con su inmenso Amor, haga de mi, un nuevo Vaso...

Si estas conmigo en todo en todo esto, sin justificar ni condenar ninguno de mis momentos,

es porque has aprendido lo que es la verdadera amistad y entre dos la estamos cultivando...

Yo haré lo mismo contigo, en cada uno de tus momentos, a lo largo del camino...
Eso es lo Humano y Divino que viven los que Amamos y nos sentimos por Dios amados...

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