lunes, 6 de septiembre de 2010

LA PUERTA ESTRECHA...

"Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán” LC 13, 22-30

Y es que a veces vamos tan cargados de miedos, complejos, prejuicios, heridas, resentimientos, envidias que sentimos que no cabemos ni hacemos parte de ningún lado… Hay también quienes se aferran a títulos, cargos y posiciones sociales, se colocan capas de superioridad que impiden que otros tan si quiera les puedan tocar, se abrazan a las reverencias, a lo material y superficial, creyendo que en el tener y recibir está el poder y en la comodidad la felicidad, aquietan conciencias con la limosna que públicamente dan… Qué tan complicado será despojarse de todo esto y entrar por la puerta estrecha…

Cuando experimentamos un amor tan grande, capaz de Perdonar, de no guardar resentimientos ni envidias y sanar las heridas… nos liberamos de tantas cargas en el alma que hacen pesados nuestros pasos…
Y si amamos tanto que aprendemos a liberarnos y entender el amor que hace olvidarnos de nosotros mismos… donándonos en el silencio, sin pretender gritarle al mundo lo que somos y hacemos, evitando cualquier clase de halagos y reconocimientos… ahí, soltamos vanidades y orgullos superficiales…Nos hacemos servidores y no servidos… logrando la grandeza del alma y no la superioridad vana que realmente no sirve de nada…

Hay que entender el concepto de Amor que aplicamos… es fácil amar a quienes nos aman y orar por los que amamos… eso lo hace todo el mundo… no es verdadero ni profundo el amor que busca siempre ser correspondido de la misma manera en que se da y se sacia en placeres físicos y mundanos… no es fuerte y eterno el amor que esclaviza, crea dependencias y en la medida que lo decimos vivirlo así, no nos llena, sino que más vacíos nos deja, ese es el amor que muere y se rinde ante las pruebas…
No hay que acumular para poder entrar por la puerta ancha que no requiere ningún esfuerzo, solo pasar acomodados… ni tampoco hacerle un altar al dolor y al sufrimiento, llevando en nuestro equipaje todas las cosas del pasado que no nos deja vivir en paz el presente ni nos deja ver claramente el futuro con el que soñamos… NO sé porque nos regimos tanto por las leyes y condicionamientos que nosotros mismos inventamos para someternos, cuando el evangelio es claro… solo nos dice… AMEMOS COMO EL AMIGAZO NOS HA AMADO,
en ello nos hacemos libres y encontraremos la paz que tanto buscamos…

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