viernes, 21 de mayo de 2010

¿POR QUÉ ESCRIBO?...

Escribo porque con letras puedo marcar el ritmo de mis latidos, expreso en cada palabra mis sentimientos y pensamientos, lo que observo, escucho y aún entre espacios y puntuaciones, se pueden leer y sentir mis suspiros…

Escribo para caminar hasta donde mis pies muchas veces no pueden llegar y lograr alcanzar con mi escalera de letras, todo aquello que con solo alzar los brazos, parece imposible tocar; escribo, para abrazar fuertemente con palabras a personas que están lejos, me subo entre reflexiones, hasta lo más alto del cielo, hago realidad todos y cada uno de mis sueños, porque yo soy quien escribe el inicio, el nudo y el desenlace de ellos…

Escribo para entrar en el corazón de los demás, sin tener que forzar sus puertas ni presionarlos a que me las abran de par en par… escribo porque muchas veces y sin darme cuenta, con mis palabras, logro expresar esas cosas que ellos mismos les cuesta demasiado pronunciar…
Escribo para intentar definir y dibujar esos sentimientos que se apoderan del corazón y nos hacen perder la razón sobre todo cuando no sabemos como transmitirlos y entenderlos tal cual como los sentimos… Escribo porque así puedo dejar en libertad mis emociones y reflexiones, lo que a simple vista se puede ver o lo que llevo en mis rincones bien dentro muy escondidos…

Escribo porque en ocasiones y sin darme cuenta en mis palabras se oculta la magia para sanar las heridas y llenar de fortaleza el alma que quiere atreverse a pedir perdón y a perdonar a quién el corazón le ha partido. Escribo para recordar, afianzar, reír y llorar, cantar y hasta gritar en cada página que ocupo con mis letras y puntos…

Escribo para orar y hablar a través de mis palabras con quien es el mejor de los amigos… escribo para encontrar la llave maestra con la que pueda abrir tus puertas y entrar a lo más profundo de tu ser, conocer y cuidar lo que me quieres revelar, porque al leerme aprendes a confiar en mi y me permites ver lo que a simple vista no se ve …

Escribo para hacerte testigo de todo lo que creo y vivo… escribo y así en cada una de mis palabras te confío lo más sagrado que he tenido… escribo y muchas veces expreso lo que a otros les cuesta ver, porque hay que aprender a leer lo que en cada párrafo va sumergido.

Escribo porque cada vez que lo hago, veo el efecto que producen mis escritos, desde que se desprenden y salen de mi, liberándome de ellos mismos y de la presión que ejercen en mi pecho, cuando no los dejo salir.
Escribo porque me hace plenamente feliz contemplar todo lo que se genera en los demás, cuando plasmo mis palabras en un papel que otros encuentran y se atreven a leer y logran sentir lo que mismo que yo cuando me atreví a escribir… y así dándome cuenta de todo esto, es cuando más motivos encuentro para escribir.

Escribo porque cada día se me regala una página en blanco para hacer historia con todo lo que vivo y contemplo… escribo de tal forma que pueda releer algún día sin temores ni angustia, los capítulos que ya he concluido, por eso no dejo nada inconcluso y trato de que no existan tachones ni enmendaduras en mis textos.

Escribo porque quiero que al morir, pueda permanecer a través de mis escritos, por siempre y para siempre mi mensaje vivo…

Escribo porque para mi, escribir es vivir, cada letras es un suspiro, cada palabra mi respiro, además no soy yo, es Dios quien me inspira, me lleva de la mano y escribe derecho en mis renglones torcidos…

Vivo, luego escribo…

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