domingo, 17 de enero de 2010

ES NECESARIO MOVERNOS EL PISO...

Viendo todo lo que ha pasado con el terremoto de Haiti... siendo testigo de tanto dolor y miseria que cuesta tanto entender, pienso tambien en el olvido en que vivian ellos aún con todo lo que siempre han enfrentado... y entiendo: a veces necesitamos que nos muevan el piso, para valorar lo que tenemos y acordarnos de los que tenemos olvidados... sino cada quien sigue en su sillon acomodado... viendo la vida por TV y haciendo solo lo que le toca hacer...

ES NECESARIO MOVERNOS EL PISO…

¿Por qué tenemos que esperar la muerte para valorar a quien tuvimos en vida?...
¿Por qué tienen que pasar tragedias, para acordarnos de quienes en el olvido y en el conformismo de su suerte, sufrían?... ¿Por qué llegan la enfermedad, la discapacidad, el desamor y la quiebra cuando todo lo teníamos?... Tal vez porque caminamos confiados, hacía lo que queremos y soñamos, y muchas veces nos olvidamos no solo de las personas que más cercanas y las que van andando a nuestro lado, sino de tantos que le pierden el sentido a la vida porque encuentran todos sus caminos con obstáculos y truncados.

Es necesario movernos el piso, sentirnos tambalear, entender que nada de lo que tenemos es seguro, la vida de un solo vuelco en cualquier momento nos puede cambiar…
Hay cosas que vemos tan lejanas, que nunca imaginamos que nos pueden pasar, la muerte de un ser querido, la posibilidad de enfermarnos, de perder todo lo material…
Nos sentimos tan poderosos, que nos soltamos de la mano de Dios y asumimos cada día creyendo que tenemos el control del universo, cuando en realidad somos tan frágiles y pequeños que en un instante podemos perderlo todo y no ser más que escombros, cenizas, agua o fuego… Tomar conciencia de todo esto, no es ser pesimista; es pellizcarnos un poco, titubear, flaquear en aquello en lo que sentimos tanto dominio, comodidad y control, porque no existe preferencias en el corazón de Dios, no ama más a quién le da más, ni se olvida de aquellos que sienten que nada les dio; cada uno en su lugar, habita en el corazón del Amigazo y tiene su propia misión, cuesta tanto entenderlo y descubrirlo, cuando vemos y vivimos la vida con ojos tan humanos que dejamos de lado el toque divino que se nos regaló cuando fuimos Creados.

He ahí el aprender a entender el sentir de los sin sentidos… porque nos es más fácil ubicarnos en el sillón del verdugo que condena o del espectador que critica todo el partido… la vida no es para verla por TV ni vivirla solo para uno mismo, la silla que no tambalea no nos sirve más que para descansar y estancarnos en un solo lugar… es necesario sentir que pesa tanto moverla, necesitamos que alguien nos ayude a sostenerla, porque se corre el riesgo de que se quiebre o se voltee cuando se nos mueve el piso; solo así sabremos lo que realmente somos capaz de hacer y de sentir, de necesitar y de dar… se aprende tanto de todo ello y ni cuenta nos damos de eso…
No culpemos a Dios de lo que sucede, ni busquemos razones a lo que no tiene explicación, dejemos que de vez en cuando se nos mueva el piso, simplemente desacomodémonos, miremos más allá, demos un poquito más de lo que nos toca hacer y dar, nadie sabe cuando en vez de solo movernos el piso, se nos puede derrumbar todo aquello que creíamos era para siempre y después de tenerlo todo lo perdamos, nada es seguro, todo puede pasar…simplemente valoremos, demos gracias y aferrémonos a Aquel que nos da la Fuerza y la Fe para no rendirnos ni desesperar y asumir en paz aún todo aquello que nos cuesta tanto entender…

2 comentarios:

Roberto dijo...

Haití tiene una larga historia de pobreza e inestabilidad política y tal parece que sólo una catástrofe de tal magnitud llama la atención de las grandes potencias y de los países que tenemos parecidos problemas. Me da cierta pena que se hable de solidaridad sólo en momentos de incertidumbre, en el que el dolor es demasiado notable. El único verdadero consuelo para el pueblo haitiano es el amor genuino y generoso.

Saludos!

Kary dijo...

Simplemente no solo abramos los ojos, sino también el corazón y desde lo que tenemos y podemos hagamos algo, empezando por nuestros propios ambientes, tal vez más cerca de lo que pensamos hay situaciones que ni imaginamos... un abrazo y gracias por tus valiosas reflexiones...