miércoles, 30 de septiembre de 2009

CUANDO NO ES SUFICIENTE, SIMPLEMENTE SABERLO…

Sabemos que estamos vivos y hablamos con propiedad del inigualable valor de la vida, pero cómo nos cuesta aprender a vivir dignamente y ser defensores de la dignidad de aquellos que con nosotros caminan, porque todo lo que se nos ofrece y logramos conocer cada día, nos atrae y envuelve sutilmente, y nos lleva a más que vivir, intentar sobrevivir para no naufragar ni ir contracorriente en el océano de la vida…

Y expresamos a la perfección los mandamientos de la ley Dios, sabemos que el principal de todos ellos es amarlo a El por sobre todas las cosas y al prójimo como El mismo nos amó; y si lo conocemos al derecho y al revés, por qué preferimos todas las demás cosas que aquello que tiene que ver con Dios y por qué pensamos mas en nosotros mismos y somos indiferentes a las necesidades del otro y a su dolor?...

Decimos que al mundo lo está matando la contaminación, exponemos sobre el calentamiento global a la perfección; pero no somos capaces de dejar limpio el lugar que cada mañana aseado y ordenado encontramos, justificamos que somos de los que pagamos para que otros recojan la basura que nosotros arrojamos… y eso que conocemos teóricamente de humildad y conciencia social, hasta hablamos de sentido de pertenencia, de valores y definimos lo que es ecología, civismo y urbanidad. Dominamos la tecnología, navegamos por la red, aprendemos ágilmente a manejar todo adelanto que la ciencia nos quiera ofrecer, nos satisface el tener lo más sofisticado que puede haber, y así, mientras más sabemos más nos deshumanizamos y en la medida que el hombre busca inventar de más para sentirse un dios, Dios creó este mundo y todo lo que hay en él, para hacerse hombre y enseñarle lo que es el amor como solo lo sabe hacer realidad El… Por eso desde que nacemos, hacemos de la vida una escuela donde aprendemos con los primeros pasos que damos, con las palabras que pronunciamos y todo aquello que vamos conociendo de las personas que caminan a nuestro lado; se nos enseña de los caminos correctos y hasta nos indican cuales son los equivocados, y si ya los conocemos, ¿Por qué al caminar nos desviamos? ¿Por qué hacemos de nuestras palabras y de nuestros silencios, piedras que a otros para herirlos, lanzamos?... Y si sabemos lo que nos alimenta y lo que nos hace daño, ¿Por qué optamos por aquello que no nos sacia ni nos ayuda a crecer, haciéndonos sentir vacios e inconformes; tan solo porque ciegos, sordos y mudos nos queremos creer?, justificando con que no es suficiente saber, pues hay que experimentar para comprobar lo aprendido, aunque nos tengamos que lamentar después, por caer o fracasar, herir o dañar, sentir el corazón roto en pedazos o sufrir por perder sin valorar lo que alguna vez tuvimos y quisimos. Y así muchas veces entre más sabemos, menos sentimos; y si más conocemos, más nos volvemos insensibles y prevenidos, porque saber nos llena de temor y hasta aprendemos con el objetivo de alcanzar respeto y una posición, sentirnos poderosos, ,humillar al que consideramos nada sabe, porque no tuvo la oportunidad que a nosotros se nos dio, creernos más que el mismo Dios; pero estamos equivocados, así no logramos parecernos a El en lo que realmente lo hace grande y le da toda su grandeza y poder, y es en su misericordia y humildad, en esa capacidad de hacer propio el sufrimiento del otro y dar la vida por Amor a los demás… haciéndose así libre para liberar, queriendo rescatar al que se perdió, aprendiendo a reparar lo que está roto, salvar y cuidar este universo hermoso, con todo lo que en él por amor y para el amor se nos dio, con la sabiduría para hacer milagros y hacer posible lo que nadie creyó; construir desde los pedazos y poder devolver la vida a lo que por falta de amor murió .

miércoles, 16 de septiembre de 2009

LA RESISTENCIA ANTE LO IRRESISTIBLE DE LA NATURALEZA DEL BARRO

Somos barro, nuestra naturaleza es frágil y ponemos resistencia ante lo que de el es irresistible, cuando sentimos sobre nosotros el peso de la rutina, la presión del tiempo, las exigencias de la humanidad y el vacío de la soledad, viendo como se quebranta nuestro cántaro y se derrama todo lo que en lo más profundo de nuestro ser acumulamos, siendo testigos de ver vaciarse y romperse en mil pedazos nuestro vaso…

Ante ello, no puede más que lamentarse y renegar nuestro corazón, porque nos golpea la angustia, nos vence el cansancio, nos ata la impotencia y nos bloquea el temor… y sentimos como nos sangra el alma, herida por los mismos pedazos de nuestro cacharro, que se quebranta ante la pérdida, la ruptura, el tropiezo, la caída o la equivocación… Llegando a experimentar que es muy difícil dar un paso más, pues la frustración nos desgasta y la ilusión se nos ha de escapar… se nos derraman los sueños y lo que en mucho tiempo atesoramos, creyendo perder todo lo que con tanto esfuerzo acumulamos, y que hoy sin poder evitarlo se escurre por las grietas que se apoderan de nuestro blando y pequeño cacharro…
Qué contradictoria suele ser la vida, cuando nos sentimos tan frágiles como el barro y por eso nos quebrantamos; es algo así como experimentar la resistencia ante lo irresistible de nuestra realidad, y en otros instantes ver como nos endurecemos tanto, que nos cuesta demasiado modelarnos y aceptar todo aquello que implique en nosotros cambiar o desacomodarnos aún en las manos amorosas del Alfarero nuestro Amigazo.

Y en ese andar por la vida, sintiendo la miseria de lo que implica saberse barro, nos rozamos y embarramos de la humanidad de otros cacharros, y rechazamos muchas veces su naturaleza, olvidándonos que es la misma esencia nuestra… y criticamos sus grietas, escondiendo los vacíos que tanto nos pesan; y se nos es tan difícil perdonar y aceptar sus quebrantos, tal vez porque sin darnos cuenta rebatimos aquello que nos afecta tanto…
En esos momentos de la vida, cuando muchas veces queremos renunciar a todo, rendirnos ante la realidad de ser humanamente barro, renegando ante la crudeza de nuestros pedazos, pensamos muchas veces que ya no hay nada que hacer, lo hemos intentado tanto y de nuevo al querer mejorar y transformarnos, sentimos que lo que hacemos es que derrumbamos y deformamos…
Lo que nos cuesta quizás entender o ver con los ojos de la fe, es que ahí cuando creemos que ya nada más podemos hacer, las manos del Alfarero se encargan de tomar nuestros escombros y hacer que en nosotros milagros puedan reverdecer … El utiliza nuestras grietas y riega con gotitas de esperanza la aridez de los caminos por donde nuestros pies descalzos pasan, haciendo que renazcan los sueños e ilusiones que muchos con el correr del tiempo y de los años han perdido… y nos enseña a entender la humanidad de los demás, cuando queda impregnada en nuestra piel, el barro de su fragilidad y llegamos a amarlos como amigos… es ahí donde el Amigazo Creador y Alfarero actúa y nos ayuda a dejar el hombre viejo para ser un hombre nuevo a imagen y semejanza suya, viendo con ternura lo bueno de su creación, por eso hombre y mujer los llamó y los complementó, poniendo en cada uno, lo Divino y Mágico de su amor…

sábado, 12 de septiembre de 2009

CUANDO SENTIMOS QUE LAS COSAS SE NOS SALEN DE LAS MANOS...

Cuando sentimos que las cosas se nos salen de las manos, confiémoslas en las manos de Dios, aunque tal vez muchas veces nos cueste entender lo que pueda pasar como respuesta a nuestra oración…

Cuando sentimos que las cosas se nos salen de las manos, no nos conformemos con sentir que dimos lo que pudimos, siempre habrá algo más que podamos hacer, aunque no ofrezca una solución a eso que tanto pedimos; algún sentido ha de tener, ese esfuerzo de más, ese desprenderse de aquello a lo que más se aferra nuestro corazón, todo lo que implique entrega y donación, tiene demasiado valor ante los ojos de Dios…

Cuando sentimos que las cosas se nos salen de las manos, hay muchas maneras de hacer oración, ahí es donde realmente nos damos cuenta, que El único que puede hacer algo es Dios, aunque la ciencia invente cada día cosas nuevas, aunque hayan personas que se creen un ser humano superior, nada hay por encima de Aquel que por amor y para el amor nos creó…

Cuando sentimos que las cosas se nos salen de las manos, solo nos queda no perder la fe, la esperanza y la ilusión; aunque oremos confiando plenamente en que Dios nos escucha y algo por nosotros va a hacer, aunque hagamos de cada momento de nuestra vida una oración, no podemos nunca dejar de creer en El, así no sucedan las cosas como las anhela nuestro corazón…

Cuando sentimos que las cosas se nos salen de las manos, y no podemos vencer el tiempo o la distancia, ni detener el curso del reloj, cuando existen situaciones inevitables que nos causan demasiado miedo y dolor, cuando se rompe ante las circunstancias, el corazón… ahí, en esos momentos que desearíamos tener el poder y la magia para evitarle a las personas que más amamos tanto dolor, pero vemos como humanamente se nos salen de las manos las posibilidades de poder hacer algo más que pueda ayudar a reparar y sanar, a regalar fortaleza y paz, a evitarle el tener que llorar… ahí, es ahí, cuando más debemos abrazarnos al Amigazo, refugiarnos en la oración, hacer que salga de lo más profundo de nuestro interior, confiados que de una u otra forma, actúa Dios.

Cuando sentimos que las cosas se nos salen de las manos y aunque por fe sepamos que las cosas no siempre pasaran como las esperamos, hay que pedirle mucho a Dios que sea El que tome en sus manos nuestro corazón, para que lo llene de su paz, lo repare con su amor, y así no se quebrante nuestra esperanza, ni perdamos nunca la ilusión…

Cuando sentimos que las cosas se nos salen de las manos, siempre habrá una nueva oportunidad para hacer algo más y convertir cada momento que vivimos en oración, con ello podemos experimentar que no hemos soltado de las manos a Dios, El recibe todo aquello que sale de lo más profundo del alma y del corazón… no te rindas ni sientas que ya no hay nada más que hacer… eleva siempre una Plegaria al que nos entregó su vida por amor…

martes, 1 de septiembre de 2009

POR EL TIEMPO QUE DURE...

Porque sabemos que todo tiene su momento y su tiempo, para llegar o marchar, para comenzar o terminar, para abrazar o soltar; y muchas veces por miedo a sufrir por tener que dejar ir, no nos permitimos sentir y esa experiencia nos hemos de negar; se hace tan necesario aprender a valorar y disfrutar lo que se nos ha regalado hoy, aunque ayer quizás no estaba pero se soñaba, y mañana tal vez de nuevo ya no esté… Los regalos que Dios nos da, son únicos, solo se viven una vez, es por eso que me atrevo a decir, que por el tiempo que dure, quiero disfrutar de todo lo maravilloso que se me da en ti, para no lamentarme nunca de lo que tuve como privilegio y bendición y no lo supe asumir…

Y quiero vivirlo de tal forma, que no sienta vacío en mi vida, aunque entregue sin reservas todo de lo que hay en mí, porque sé que en toda esa donación, logras darme demasiado, dibujarme sonrisas mágicas, regalarme experiencias nuevas, mientras que yo dejo grabadas para siempre, mis letras en ti… Por el tiempo que dure y en este capítulo de la vida, no quiero que me queden ninguna clase de pendientes, ni páginas vacías que no supe escribir, quiero vivir intensamente lo que Dios tiene hoy para mí, porque nadie sabe lo que mañana nos toque asumir, ya sea ganando o perdiendo, llorando o riendo…
Luchemos cada día por fortalecer de tal forma este sentimiento, que cuando existan las crisis o se presenten los malos tiempos, podamos vencer la tormenta y seguir remando mar adentro, aunque se nos quebrante el barro o tengamos que asumir un desierto y las ausencias aparezcan para llevarnos al alejamiento… si hemos sabido vivir intensamente reconociendo lo humano y lo divino que es todo esto que tenemos dentro, nada nos podrá separar porque aun en la distancia y en el silencio, nuestros corazones seguirán aferrados a lo que se ha sembrado, siendo UNO en Aquel que nos regaló este momento, aunque no nos veamos como antes o nos toque estar lejos, de nada nos lamentaremos porque supimos disfrutarlo como se debe, por el tiempo que dure lo que tenemos…

Y tal vez te pido una y otra vez que me enseñes, lo que realmente significan los para siempre, y sé que lo aprenderemos en la medida que sigamos compartiendo libremente, los instantes que se nos regalan para abrir el corazón y dejar salir lo que se siente, darlo todo sin temor, vencer cualquier obstáculo con la oración, aprender a estar ahí aún estando ausentes, por el tiempo que dure y si te veo hoy, seré feliz lo suficiente, para que me alcance mientras espero con algún día de nuevo volver a verte…
Sé muy bien que la vida cada día nos da muchas vueltas, los caminos se unen y se separan, los capítulos se inician y se acaban, y todo sin darnos cuenta de un momento a otro nos cambia; siempre existirán el antes y el después, también las despedidas, el aferrarnos a alguien y tener que soltarlo algún día, el reír con su presencia y llorar después por su partida, el ser feliz a su lado y experimentar luego el alma por su ausencia herida… pero todo ello es lo que nos hace sentir, hace parte de lo que implica, crecer y madurar, aprender realmente a vivir… por eso, aunque sé que quizás mañana todo nos puede cambiar, y sea necesario soltar, no me importa tener que llorar, muy dentro de mí, sentiré que siempre pude valorar y cuidar, aquello que Dios a través de ti me quiso regalar…

Por el tiempo que dure, sé que cultivaremos tantos sentimientos que nos serán suficientes para entender lo que no entendemos, para perdonar aquello que nos duele, para asumir con paciencia el barro que de nuestra humanidad se desprende, para confiar en lo que hemos sembrado, para ser libres de ir o volver, de entregar o tener, de sentir seguridad de que existen los para siempre, y así aunque las cosas algún día cambien y nos toque desvanecernos o estar ausentes, muy dentro del alma sabremos que Dios nos cuidará, sostendrá nuestra silla firmemente y mantendrá unidos nuestros corazones eternamente…


Por el tiempo que dure, quiero caminar de tu mano, sentarme a tu lado, sostener tu brazo; aprender y crecer tu conmigo, yo contigo; vivir intensamente este sentimiento que existe porque Dios así lo quiso … Sin pensar si mañana tal vez ya no estarás, ni reprimirme por miedo a la distancia o al olvido, lo importante es el hoy que se nos da, el cual hay que disfrutar y cuidar, porque es único cada momento y es realmente un privilegio y una bendición del cielo que simplemente hay que recibir, para no lamentarnos nunca de lo que tuvimos y dejamos ir...

Gracias porque hoy y por el tiempo que dure, sé que estás ahí… qué más puedo pedir?