jueves, 31 de diciembre de 2009

SIEMPRE HABRA UNA SILLA…

Hoy mientras hago inventario en mi interior, para repararlo y remodelarlo, contemplando lo que he alcanzado y replanteando mis sueños para seguir realizándolos, me encuentro ante todas las sillas que han sido parte de mi crecimiento personal y mi superación… Esas que desde muy pequeña me permitieron abrir puertas y encender por mí misma la luz; las que busqué un día para llegar hasta donde quería, terminar el colegio, iniciar y concluir la universidad, seguir subiendo cada vez un poquito más, en la medida que descubría y valoraba mis dones, multiplicándolos poniéndolos al servicio de los demás…

Veo también en un rincón esas sillas que en algún momento se rompieron, quizás porque eran muy frágiles y fueron más pesados mis vacíos, las cargas del pasado y mis miedos… No las he desechado porque me recuerdan cuánto pesan a veces en nosotros esos sentimientos que no nos dejan avanzar y alcanzar nuestra realización y todo lo que queremos…

Hay en mi vida, sillas de todos los tamaños, de acuerdo a las metas que me he trazado… una misma silla no sirve dos veces, porque su secreto está en que al cumplir su misión, hay que buscar otra para subirse a ella y escalar más alto…
En mi corazón, también hay sillas disponibles para cada uno de mis amigos, los que caminan a mi lado, para que permanezcan y estén siempre conmigo; así mismo, para todos los que vienen buscando un poco de paz, tengo muchas sillas, en las cuales se pueden sentar, sanar o simplemente descansar…

Quiero aprovechar y agradecer con toda mi alma, a todas las personas que en el momento oportuno, me mostraron la silla adecuada, la buscaron conmigo, la sostuvieron mientras a ella me montaba, para que no perdiera el equilibrio y mi sueño alcanzara… Doy gracias a esos seres maravillosos, que al verme caer, me ayudaron a levantar, sanaron mis heridas, me supieron aconsejar, repararon mis sillas, me acompañaron en todo momento y me guiaron hasta poder una silla más fuerte y elevada, encontrar…

Hoy, en este inventario interior, en el cual quiero iniciar una etapa más, me levanto de esas sillas que en su momento me hicieron sentir tanta gloria y comodidad, que con el tiempo he convertido en sillón, donde más que subirme y alcanzar mi ideal, me he acomodado en ellos, dejando el tiempo libremente pasar; porque es más relajado estar en un lugar seguro, sin hacer mayor esfuerzo, que mirar hacia el cielo, consolándonos con lo que ya tenemos, y esperar a que lo que venga, llegue sin exigir, y que sea como un regalo, porque ya suficiente dimos y hemos hecho … Es por eso que dejo a un lado los sillones seductores, que no me permiten avanzar, para seguir buscando sillas que me impulsen a más alto llegar.
Y en todo este proceso de hacer inventario interior, contar y reacomodar mis sillas, descubriendo en cada una de ellas mi historia de superación y salvación; veo como aunque las apariencias engañen, sí que he crecido; y ahora, me trazo nuevas metas, fabrico otros sueños, construyo más sillas para subirme a ellas, abrir mas puertas, encender otras luces y logro tocar con mis manos el cielo que tanto he querido…

Es el momento de elevar una oración y pedirle al Amigazo Dios, que fortalezca mi fe, para así mi silla poder sostener y no se quiebre con mi humanidad… a El le confío mis sueños y le agradezco inmensamente por cada una de esas personas que hacen parte de mi vida y mi historia personal, las que confían tanto en mí que descansan en mis sillas, las que me apoyan en todo lo que emprendo, que permanecen fieles ayudándome a encontrar y sostener la silla precisa, las que son tan fieles que aunque me ven caer no se apartan, me ayudan a levantar, me conducen hacia una silla más, y me dan su mano para volverme a subir y poder llegar hasta donde anhelo culminar…

Por eso, si quieres descansar: ¡Siéntate en la silla!... Si por nada del mundo deseas rendirte, ni renunciar: ¡Repara tu silla!; si tu deseo es apoyar y brindar tu amistad: ¡Sostén fuertemente una silla”… pero si no valoras el lugar que ocupas, no estorbes ni hagas daño: ¡Levántate y desocupa!...
Si anhelas crecer un poco más, construir nuevos proyectos y más sueños hacer realidad¡ Súbete a la silla! y aférrate al equilibrio que en la oración y en la Fe a Dios, encontrarás; El no te dejará caer, sanará todas tus heridas y te mostrará el camino a seguir, para que siempre encuentres una silla a la cual subir y cada vez más alto llegar…

5 comentarios:

© Ingrid dijo...

Que hermoso escrito y tan profundo y reflexivo, como todo lo que tu escribes.

En este nuevo año espero lo mejor para ti, cosas lindas y llenas de amor que colmen tu GRAN ALMA.

Espero Dios te bendiga grandemente y que estas bendiciones logren llegar, a todos aquellos que te rodean, eres un puente de union.

Te quiero mucho amiga mia ... mispa

LA ISLA DE LOS SENTIMIENTOS dijo...

Querida Kary, te deseo un montón de cosas buenas, ahora a punto de terminar el año...Nos quedan solo unas horas....
Te felicito por tus escritos, son una joya y te doy las gracias por compartirlos con todos.
Que tengas un 2010 cargado de esperanza
Un abrazo

Rosa. dijo...

Que siempre tengas una silla donde subir, y, con lo poco que puea hacer desde aquí, espero estar ahí ayudando a sujetarla, aunque sea un poquito desde la distancia.
¡¡Muchos besos y un muy feliz Año Nuevo!!
Rosa.

Anónimo dijo...

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Kary dijo...

Gracias porque cada una de ustedes le da sentido, fuerza y altura a mi silla... el Amigazo las bendiga.