domingo, 6 de diciembre de 2009

DIOS SE VISTE DE MUCHAS MANERAS...

“Hoy, caminaba por la calle paseando a Pepe, mi perro; que se me soltó por querer alcanzar un burro que arrastraba una carreta, el señor que la manejaba, se detuvo muy a tiempo y por cuestión de milímetros no lo atropelló, Pepe se asustó tanto que quiso seguir corriendo entre el anden y la calle, yo corrí tras el, tuve mucho miedo que lo atropellara un carro, pero enseguida, el auto que venia tras la carreta se detuvo y un señor se bajó a ayudarme a atraparlo y así lo hizo… todo pasó en mucho menos de un minuto… y entre nervios solo se que medio alcancé a decirle Gracias, tan de prisa que no vi bien su rostro, si lo veo por la calle de nuevo, no lo reconozco, pero pensé… ese es Dios, se viste de muchas maneras”…


DIOS SE VISTE DE MUCHAS MANERAS…

Dios se viste de muchas maneras, para hacerse presente en nuestra vida, solo que no lo reconocemos y por lo general pensamos que las cosas buenas que nos pasan, esas de las que nos damos cuenta y tantas que desapercibidas se escapan, suceden por nuestra buena suerte, porque las merecemos por lo que creemos que somos, decimos y hacemos

Dios se viste de muchas maneras, nos señala la ruta, , nos abre una puerta cuando otras se cierran, nos llena los vacios y cura las heridas, nos levanta cuando tropezamos y nos caemos en el camino… nos previene de algún peligro, nos ofrece una Palabra, nos regala esa sonrisa y abrazo que tal vez necesitábamos y a nadie se lo habíamos pedido…

Dios se viste de muchas maneras, por lo general de desconocidos, de personas que se nos atraviesan en la mitad del camino, pero que muchas veces por la rutina y los aceleres que vivimos, no nos damos cuenta de tanto que nos ofrecen y los pasamos de largo desapercibidos…

Dios se viste de muchas maneras, toma el vestido de amigo, de familiar o compañero, de maestro y hasta de mendigo… pero nos cuesta tanto reconocerlo, es tan difícil ver con los ojos humanos todo lo que aún siendo tan pequeño y sencillo es realmente grande y divino…

Dios se viste de muchas maneras para siempre enseñarnos algo, reparar lo que en nosotros se daña y enmendar las consecuencias de aquello que con nuestros errores causamos…

Dios se viste de muchas maneras y se nos aparece de mil formas, busca siempre alimentarnos de su amor y saciar nuestra hambre de paz y de justicia… nos sonríe en el rostro de los niños, nos regala mensajes de esperanza en aquellos que viven alegres aunque nada tienen y todo al parecer lo han perdido… Dios quiere lograr despertar nuestro espíritu acomodado, desesperado, distraído y dormido, se viste de enfermo terminal, asume el atuendo de aquellos que sufren en lo físico y espiritual pero convierten su dolor en oración y sacrificio; Dios asume la condición de los que carecen de tanto que teniéndolo nosotros, no lo valoramos y lo omitimos…

Dios se viste de muchas maneras, nos salva de tantas cosas, nos ofrece mil detalles tan pequeñitos y mágicos que se nos dificulta sentirlos; siempre buscamos el rostro de Dios como nos lo pintan en los libros, con barba larga y blanca, sentado en una nube llevando cuenta de nuestros pecados y controlando nuestro destino…

Dios se viste de muchas maneras, toma mil rostros y formas, para estar de uno u otro modo, siempre a nuestro lado y nunca desampararnos; nos ve, nos habla y nos toca, nos sonríe, aconseja y orienta; nos abraza y acaricia, hasta nos lleva de la mano, aunque nosotros mismos seamos los que muchas veces lo soltamos, lo rechazamos, lo tratamos mal y nos desviamos… es ahí donde El rebusca en el armario de su corazón, el atuendo adecuado, para reaparecer en nuestra vida y reencontrarnos, porque somos sus hijos predilectos, obra de sus propias manos, sus mas hermosas creaturas, esos que El hasta el extremo y hasta dar la vida ha Amado …

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