jueves, 2 de julio de 2009

CUATRO PAREDES

Tal Vez nunca nos lo hemos preguntado, pero sería interesante reflexionar, qué tanto pueden contarnos cuatro paredes de todo lo que han visto y escuchado a lo largo de sus años: Nos narrarían historias de amor y desamor, hablarían de ilusiones y de muchos desengaños; nos contarían de tantas lágrimas que han enjugado y de todas las almas que en su soledad han protegido y cobijado…

Hay quienes dentro de ellas se habrán podido sentir alguna vez atrapados, cuando quieren salir y ver lo que hay fuera, pero se hallan por alguna razón imposibilitados. Otros quizás podrían expresar todo lo contrario, al encontrar en cuatro paredes el refugio añorado, que los resguarda de cualquiera que pudiera hacerles mal o causarles daño…

En la vida con el correr del tiempo, siempre estamos andando, nos olvidamos de las paredes que dejamos atrás y de las que vamos encontrando, aquellas que nos vieron crecer, las que fueron testigos de nuestra niñez o las que nos acompañaron al enamorarnos. Algunos guardan en su recuerdo, las 4 paredes que alguna vez le cobijaron, las que compartieron con seres amados, las que ofrecieron calor de hogar o aquellas cuatro paredes de un salón de escuela que tantos conocimientos y experiencias resguardaron…



Existen los que extrañan esas cuatro paredes en las cuales decidieron crear la familia que ahora añoran porque se ha desmoronado… puede que aun permanezcan en pie esos muros de piedra que en sí mismo han sido más fuertes que el sentimiento y aún han de contener, los sueños que alguna vez vieron nacer y que sin saber por qué ni por dónde, ya no existen porque se han escapado…

Suena contradictorio pero hay quienes al refugiarse en sus cuatro paredes, experimentan la libertad de ser lo que son y expresar lo que sienten, encuentran lo que siempre han buscado; lloran sin temor a que los señalen de débiles, golpean con todas sus fuerzas en la dureza de sus muros, para descargar la rabia comprimida que en su interior sienten, ellas no se quejan, tal vez tiemblan, pero ahí permanecen fieles, consolando sin tocar, ofreciendo sin hablar, ese silencio ensordecedor que a veces es tan necesario u otras veces es tan penetrante que al alma le duele…

Parecen libros sin hojas que hacen inmortal nombres que se graban en ellas para siempre; se saben tantas historias que si pudieran hablar, no las callarían jamás pero ellas son mucho más leales y prudentes que la misma gente, prefieren callar y nada revelar, para que los seres humanos sigamos confiando y refugiándonos en nuestras cuatro paredes…

Son amigas o enemigas, Doctoras, Maestras, Guardianes o Carceleras, refugio o celestinas, templo o mercado, abrazo que acoge o que asfixia, recinto de luz u oscuridad, cálidas o frías; pueden ser cualquier cosa, solo quien se sumerge en ellas les da el nombre la apariencia y el valor que las caracteriza; pero muchos las ignoran sin saber lo que realmente guardan o gritan, desconociendo el poder y la magia que en su contextura desgastada, rayada, conservada o limpia, intentan disimular fingiendo demencia total para no perder ese encanto que las ha de especializar, ni delatar el misterio que aún derrumbándolas o volviéndolas a levantar nadie logrará jamás hacerlas expresar todo aquello de lo cual esas cuatro paredes, han sido cómplices o testigos desde el principio hasta el final…


Cada vez que estés entre cuatro paredes, ya sea habitándolas o de visita, porque te toca o porque quieres, trata de escuchar todo lo que susurran entre ojos y dientes, eso que intentan ocultar en cada color, cuadro, mueble y adorno que contienen… no sientas que te quieren atrapar, busca esa ventana que te abren a tu propia libertad, date la oportunidad de sumergirte en tu interior, permitirte conocer y explorar todo lo que en tu alma guardas y sientes…

La magia de las cuatro paredes está, en que en ellas podemos forjar o hacer nuestros sueños realidad, cuando nos permitimos hablar cara a cara y en intimidad con Aquel Amigazo que por amor nos quiso crear; al sanar en reflexión y oración nuestras heridas, al enfrentar y superar lo que nos atemoriza, al leer y escribir más acerca del amor y la vida, cuando reponemos poderes y energías, para salir y enfrentar todo aquello que tal vez nos hace tropezar y nos debilita… El tiempo en las cuatro paredes transcurre igual, aunque se nos haga eterno cuando sentimos que no logramos ver más allá o cuando creemos que se nos escapa veloz al intentar dentro de ellas refugiarnos y descansar…

Todo esto y mucho más es lo que se esconde y se ha de inmortalizar en esas cuatro paredes que sin oídos saben escuchar, aún sin voz muchas veces nos han de hablar, y miran sin ojos lo que muchos ojos no han sabido observar… he ahí su gran misterio, su encanto, su tortura o dulzura y mucho más que cuesta demasiado descubrir y expresar. Pero que existe, es real…

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