sábado, 6 de junio de 2009

RELOJ Y CORAZON, ANDANDO Y LATIENDO AL MISMO TIEMPO…

Hay momentos en que vivimos situaciones en la cuales experimentamos como de un momento a otro la vida nos cambia y en un instante nada es igual; se hace tal vez demasiado fácil o difícil continuar, hay primero que tener la capacidad de pisar firmemente, sin elevarnos o derrumbarnos, aprender a entender lo que pasa, asumirlo, despertar, saber dar el paso que le sigue a todo esto, sin correr ni apresurarnos por tanta emoción o por querer escapar; iniciar el proceso de adaptarnos, siendo necesario tal vez aprender a sanar, perdonar, reparar, sin alejarnos de la realidad, ni acomodarnos a lo que parece estar demasiado bien o muy mal…

Y en ese compartir la vida con los que nos rodean, observando el mundo a nuestro alrededor, mientras nos hacemos a la idea de eso nuevo que vivimos y con otros lo expresamos y compartimos, nos damos cuenta que es muy difícil que realmente sientan y quizás entiendan eso que sentimos; y aunque quisiéramos tal vez detener o retroceder el tiempo, despertar o seguir en esto que parece ser una pesadilla o un hermoso sueño; nada de eso es posible, el reloj sigue corriendo, casi que al compas que nuestro corazón está latiendo…

Es en esos instantes, cuando debemos vivirlos sin estancarnos ni detenernos; porque aunque sea todo muy hermoso, no podemos aferrarnos a ello y dejar de lado a tantos que esperan demasiado de nosotros y añoran que nuestra amistad le estemos ofreciendo; lo ideal es simplemente disfrutar, compartir, sin olvidar de que no vamos solos en el camino, la vida nos da muchas vueltas, es muy incierto el destino…

Y si aquello que nos tocó asumir es muy triste y doloroso lo que nos hace sentir, porque se nos rompió el alma en mil pedazos o fue muy grande y valioso lo que perdimos, duele todo demasiado, parece ser una pesadilla y no una realidad lo que vivimos; no sabemos qué hacer y se nos acaban las fuerzas para continuar; y mirando hacia afuera nos damos cuenta que todo sigue igual, el reloj continúa su marcha, cada día comienza y acaba, dormimos para despertar, los que están a nuestro lado nos preguntan como seguimos y al rato se olvidan de que tenemos como compañía a Doña soledad; todo esto es imposible evitarlo, pero nada es motivo para rendirnos ni escaparnos porque permanecemos vivos, no nos estancamos, tal vez nos detenemos para repararnos, pero hay que continuar, por eso seguimos y avanzamos…

Simplemente he entendido, que pase lo que pase, así nos toque en algunos instantes tener que reír o llorar, porque es muy hermoso o doloroso lo que nos toque pasar, parece egoísta y cruel el mundo, cuando percibimos sigue de largo y no se detiene, aunque queramos que, así sea por unos segundos se frené y se de cuenta que no todo es igual, porque cada cosa cambia, se deforma y transforma, cada día trae su afán, hay quienes caminan más despacio, se sienten heridos y agotados, y al parecer se van quedando atrás, necesitan un amigo que les de una mano, les ayude a entender lo que les ha pasado y puedan así continuar… y si por el contrario es muy bueno lo que viven, tanto que la nube más alta la han alcanzado y se han acomodado; urge aterrizarlos y mostrarles que aunque las cosas buenas hay que disfrutarlas y compartirlas, no podemos en ellas acomodarnos, la vida es para vivirla, saboreando cada trago que nos ofrece ya sea dulce o amargo, pero nos fortalece y revitaliza…

Lo más importante de todo esto, es que no estamos solos, el Amigazo siempre va a nuestro lado, aunque nos olvidemos de EL cuando todo vaya demasiado bien; o sintamos que nos ha abandonado al ver grabados tan solo un par de huellas en la arena del desierto que atravesamos, pero es que realmente nos lleva en sus brazos, cargados…

En ese proceso de hacer un stop en el camino y aprender a disfrutar, valorar, sanar, reparar, entender que hay pérdidas y ausencias, sonrisas y lágrimas, un pasado que va quedando atrás, un presente que se vive en cada momento, un futuro incierto con el cual siempre debemos soñar; no nos estancamos, estamos en constante movimiento, avanzando, creciendo, pero sobre todo VIVIENDO; porque al mismo ritmo del reloj, nuestro corazón está latiendo en todo momento, solo a quienes se les acaban los latidos, se les agota el Tiempo.

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