martes, 5 de mayo de 2009

CUANDO SE RECUERDA SIN DOLOR, ES PORQUE NACIÓ EL PERDON…

Siempre han existido polémicas, cuando se habla de perdonar, hay quienes dicen que si se recuerda lo ocurrido, es porque no se ha perdonado; otros expresan que es imposible olvidar aquello que tanto nos ha dolido y marcado; a lo cual considero que en parte cada uno tiene razón, porque se pueden recordar los hechos, es casi que imposible no hacerlo; pero si al evocar los recuerdos no se siente dolor, es porque realmente ha nacido en tu corazón el perdón…

Para lograr perdonar no hay que tapar las heridas sin curarlas o sin asumir el proceso de duelo o de sanación; a veces creemos que para no sufrir es mejor clausurar todo, no remover ni sacar; con ello lo que hacemos es acumular el dolor, llenarnos de todo aquello que nos va invadiendo e infectando por dentro y que no nos dejan liberarnos de tanto mal, surgen los odios y resentimientos, nos invaden los vacios que son causados al aislarnos y esconder lo que estamos sintiendo, también el negarnos la oportunidad de volver a sentir o confiar, por temor a que de nuevo nos vayan a herir y más daño nos puedan causar… realmente evadir o cerrar sin concluir no es la solución, porque cada vez que algo o alguien recuerde lo que pasó, cuando intenten entrar en esa habitación, resurgirá con mas fuerza el dolor, se removerán los recuerdos y no sentiremos atados a lo que pasó…

El perdón libera demasiado, de pesos causados por culpas y dolores que surgen de lo que ha pasado… a veces creemos que somos más y nos vengamos si no perdonamos, y que guardando resentimientos dejamos de ser estúpidos y no nos rebajamos, pero ubicarse en ese papel de soberbia no da paz, siempre existirá en el interior aquello que causará dolor o que mejor se prefiere evitar, habrá una parte en nosotros que realmente nunca va a descansar, porque acumular heridas no será sano ni cómodo para andar así por la vida y por temor nos negaremos la posibilidad de volver a ser amados y amar…

Ya luego del proceso de destapar, sacar todo aquello que duele y permanece ahí, hay que empezar a curar con muchas dosis de amor, algo de paciencia y todo el tiempo que necesite el corazón, se sentirá mucha necesidad de llorar, tal vez de gritar por lo fuerte del dolor, quizás anheles encontrar alguien que te sepa abrazar para darte seguridad y vencer el temor; así mismo complementarás con cucharadas grandes de oración diaria, permitirte liberarte y arrojar lo que más daño te cause, enfrentar los monstruos que empiecen a acosarte, diciéndote que lo mejor que puedes hacer es encerrarte en sí mismo y vengarte, no volver a confiar y reprimirte, porque según ellos, todos te van a fallar, ya en el mundo no existen los amigos ni la sinceridad… no les hagas caso a quienes quieren prevenirte y llenarte de miedo, nadie que tenga un alma libre y colmada de amor, se gozará en reprimirte y decirte que te niegues a vivir, porque el amor es lo mejor que en el ser humano pueda existir…

Al Principio no querrás remover, ni pensar, preferirás olvidar y dejar atrás… pero en realidad solo evitarás, lo cargarás siempre contigo, vivirá con miedo a que tu corazón sea nuevamente herido y sentirás mucho dolor al recordar… en la medida que lo vayas trabajando, la tristeza irá cesando, la paz empezará a cubrir tu herida y te darás cuenta como la cicatriz surgirá y tocarla poco a poco ya no dolerá…

Hasta que llegue el día en que podrás hablar de todo eso muy natural, sin sentir dolor y hasta sin llorar; porque hay demasiado amor en tu corazón, y no quieres sentir nada que te robe la paz; simplemente sueñas con mirar libremente y sin temor hacia adelante y hacia atrás… en ese instante volverás a sonreír y confiar, porque si recuerdas lo ocurrido sin sentir tu corazón dolido, es porque por fin el perdón en ti ha nacido…

Hazlo por ti mismo y no por los demás… experimentarás la verdadera PAZ…

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