jueves, 2 de abril de 2009

LOS PORQUES Y PARAQUES DE LOS JOVENES…

Hay demasiados porqués sin respuestas y los paraqués son muy difíciles de entender, cuando muy dentro del alma se siente el dolor que ocasiona todo lo que a lo largo de la vida sin explicación nos ha de suceder… he de ahí que surgen en muchos niños y jóvenes, aún en adultos, todos estos porqués…

¿Por qué sino le he hecho mal a nadie y a penas empiezo a vivir, me ha tocado pasar por tantas cosas que me han hecho sufrir?... ¿Por qué si siempre he leído que el amor y la amistad son lo más lindo que puede existir, a mis pocos años donde todo debe ser visto con ilusión, sé que tengo miedo de confiar y me cuesta creer que los amigos verdaderos y el amor ideal puedan existir y tocar mi corazón? ¿Por qué se acaba el amor que un día se juró ante Dios que nunca iba a morir? ¿Por qué deben los hijos elegir, entre la separación de sus papás o verlos todo el día pelear sin parar hasta quererse destruir?... ¿Cómo entender que cuando más se necesita sentir un abrazo, una caricia, una palabra de aliento y comprensión, se recibe indiferencia, apatía, dureza, silencio y omisión?... ¿Cómo evitar que aun creciendo con todo esto, no se siga repitiendo la historia de generación en generación?... ¿A Dónde quedarán los detalles y expresiones de ternura y afectividad, si cada día se demuestran menos y van siendo solo teoría que se hace escasa en el hogar?... ¿Cómo podremos salvarle la vida al diálogo libre y a la comprensión que surgen cuando existen lazos fuertes entre la relación de padres e hijos, esposos, hermanos o entre ellos cualquier dirección? ¿Por qué es más común decir que los hogares comunes de hoy, son aquellos en los que no están presentes papá y mamá o uno de los dos?...

Y sin encontrar respuestas, mientras crecen queriendo aprender en este mundo a sobrevivir, se va creyendo que es pura teoría el amor, la amistad, el mismo Dios y todo aquello que parece casi que imposible poder realmente vivir… y cada día es más difícil experimentarlo y lograr que vuelvan a resurgir, mientras que el alma se colma de vacíos que en el afán de superar, se van llenando con lo primero que la sociedad tan superficial ofrece como camino a seguir.

Parece misión imposible detener esta cadena que va de generación en generación, donde se repiten historias de vacios, soledades, durezas de corazón como caparazón y vamos creciendo creyendo que el mundo es un camino de piedras y espinas que se recorre a pie descalzo causando heridas y dolor, para lo cual debemos crear caparazones, armaduras y negarnos la oportunidad de amar, confiar, sentir … con todo esto nuestros niños y jóvenes de esta nueva generación, dejan de creer en todo aquello que realmente tiene sentido y valor, para aferrarse a llenar sus vacíos con superficialidades y solo diversión…

Es muy triste pensar que si seguimos así y no rompemos las cadenas de temores y prevenciones, vacios y soledades, incomprensión y superficialidad, resentimientos y tristezas, con que están creciendo nuestros niños y jóvenes de hoy, todos aquellos sentimientos como el amor y la amistad, el perdón, la tolerancia y comprensión, serán sentimientos en extinción, de los cuales solo se podrá leer o cantar y ver en novelas por televisión…

Tal vez no existan respuestas a todos esos porqués… son cosas que están pasando pero eso no quiere decir que debemos acostumbrarnos y acomodarnos a lo que la sociedad que solo piensa en producir y ganar, intenta construir en su afán de reclutar más seres humanos que trabajen de más para materializar el mundo y todo lo que en él hay… Todo ello se puede detener, deformar, renovar y transformar, si logramos vivir una experiencia de Dios tan fuerte que logre entrar en nuestra vida, en nuestra familia y sea El quien guie nuestros pasos, habite para siempre en nuestro corazón y nos sepa orientar…

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