sábado, 18 de abril de 2009

CUANDO SENTIMOS QUE NADIE NOS VE…

Porque hay momentos en que quizás estando ahí, compartiendo y caminando al lado de mucha gente, sentimos que nadie nos está realmente viendo ni se está dando cuenta lo que nuestro corazón siente…

Y nos agota tener que hacer siempre esfuerzos de más, lanzar un lamento y dejar una lágrima escapar, si es demasiado evidente que lo único que quizás hemos de añorar, es un alma que sepa ver un poco más allá de lo que a simple vista se logra contemplar…

Es tan difícil poder expresar el sentir, por miedo quizás a que otros no logren entenderlo ni lo sepan asumir, tal vez porque para la humanidad a veces parece que lo que viven los demás, es una noticia que hay que ver, para comentar y en muchos casos hasta difundir…

Y quisiéramos que alguien nos diera ese abrazo que no nos atrevemos a pedir, o que nos diga esa frase que impulsa y sostiene para que no nos vayamos a rendir, sin tener que decir lo que nos pasa, nos detiene y nos impide seguir; pero en momentos así, es cuando sentimos que nadie nos ve aunque estemos ahí…

Cuando sentimos que nadie nos ve, acude a nuestro auxilio “Doña Soledad”, se sienta en esa silla en la que todos en algunos momento se sientan, descansan, toman algo, se levantan y se van; porque en esta vida parece que las personas son como una brisa que a veces casi no se sienten, pero otros momentos se convierten en huracán que arrasan pero que no se quedan para siempre…

Hoy en día cada uno anda en su propio ritual, apostando carreras con el tiempo, sin mirar detenidamente a quien a su lado ha de caminar; es por eso que muchas veces sentimos que nadie nos está viendo, ni se están dando cuenta de lo que estamos viviendo.

Y no podemos acomodarnos en la tristeza y vacío que causa el sentir, que cuando necesitamos que vean que estamos ahí, a los demás les cuesta mucho abrir los ojos un poquito más y poderlo descubrir… en momentos así en los que experimentamos que nadie nos está viendo, es cuando el Amigazo más fijamente nos está contemplando y protegiendo, porque aunque se nos olvide que el camina a nuestro lado y nos cueste sentirlo sin verlo, El es quien guía nuestros pasos, nos está reparando y sosteniendo…

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