martes, 3 de febrero de 2009

NO DEJES QUE ME ACOSTUMBRE…

Es la costumbre uno de los enemigos más grande de cualquier sentimiento y relación; porque por acostumbrarse se enfría el alma y se acomoda el corazón. Hay por eso quienes se acostumbran y malacostumbran en el dar o recibir, son los sostenidos o los que sostienen, los que entregan o solo se aferran a lo que tienen.

Por eso… no dejes que me acostumbre a tu presencia y no siga buscándote porque sé que aunque digas o no digas nada estás ahí; no dejes que me acostumbre a tus silencios y ya no te extrañe, porque si me acostumbras a tu ausencia no me hará falta estar junto a ti y cuando regreses quizás alguien más habrá ocupado ese lugar que sentí vacío cuando te acostumbraste a mantenerte distante y callar.

Muchos se acostumbran a lo que tienen sin saber realmente lo que poseen, hasta que por estar acostumbrados a tenerlo lo pierden y se lamentan de no poder volver a poseerlo. No dejes que me acostumbre a lo que sientes ni quiero que te acostumbres a lo que siento por ti, porque se acabarán los detalles, y será solo costumbre este sentimiento que por acostumbrarse puede morir.

No dejes que me acostumbre a mantenerme ausente, no quiero sentir que te da igual si me pierdo o he de aparecer; es valioso sentir que alguien nos extraña, que espera con ilusión el instante en que hablaremos de nuevo o nos podemos volver a ver. No te acostumbres a que sea yo quien todo lo sostengo, ni quiero acostumbrarme a que lo sientas tu responsabilidad, porque tarde que temprano nos agotaremos, alguien aquí soltará todo y va a renunciar…
No dejes que me acostumbre a que no tienes tiempo, ni permitas que me conforme con lo que podemos dar, no dejes que todo lo entienda; no hay necesidad de exigir más de la cuenta, se puede renovar de muchas maneras cada momento y vivir cada día como si fuera la primera vez o la última oportunidad que se nos da.
No nos acostumbremos a que solo uno de el primer paso, que pida perdón, que rompa el hielo, acorte distancias y mantenga unidos los corazones; existen una y mil más razones para vivir al máximo una relación; sobre todo cuando la sentimos pura y verdadera, porque no se encuentra en cualquier rincón; no quiero acostumbrarme a tenerla, es mejor sentirme privilegiada y así valore cada instante que estás cerca y añoré tu presencia en tus ausencias, me las ingenie de mil formas para demostrarte el sentimiento que abraza mi corazón; no quiero suponer ni acostumbrarme a que simplemente lo sabes, quiero que lo sientas cada día como un don y así mismo quiero vivirlo yo; por eso, si algo significa esta relación, no dejes que me acostumbre a nada, quiero extrañarte, añorarte, contemplarte, disfrutarte, tener esa capacidad de asombrarme con aquello tan sublime y sagrado que valoro como regalo del mismo Dios.

3 comentarios:

glorinova dijo...

Mi querida amiga ,mi grande mujer,,,,,,,,,sabes pienso con tu escrito ,cuando el amor se vuelve dependiente ya no seria amor ,sino más bien querer.Cuando nosotros como seres humanos nos acostumbramos al otro ser junto con el cariño de él,pero sin poder respirar por no tenerlo junto ,creo que esto se llama amor dependiente donde pierdes tus alas de libertad ,pierdes tu propio razonar y tus propias decisiones.
Pienso que un ser cuando deja huella en quien lo conoce ,no necesita estar siempre alli junto,pues estas huellas que son su esencia marcan la vida de los demás y nunca se pierden y por lo mismo sentiras que quien te ha dejado huella ,lo tendras por siempre ,a pezar de estar lejos en espacio y tiempo.

AMIGA HERMOSA,,TU DEJAS HUELLA EN QUIEN TE CONOCE.
ABRAZOS CON EL ALMA.♠4

Rosa. dijo...

Genial y cierto, como siempre, Kary.
Lástima que estemos tan lejos, pero yo no pienso acostumbrarme a la distancia para seguir sintiendo la necesidad de escribirte y leerte.
Un besazo desde la (ahora lluviosa) Sevilla.
Rosa.

Nnako2 dijo...

Dios... no te conozco pero es exactamente lo que trataba de explicarle a mi pareja, al decirle que a pesar de estar muy segura de mi amor, mis pequeñas inseguridades no son más que una manera de valorarle y de no acostumbrarme a que esté allí sino sentirme afortunada cada día de que esté conmigo, sin temer que me deje pero sin esperar que siempre vaya a estar allí, que tenga que cuidarle y valorarle. Y buscando encontré tu entrada, me parece preciosa, me ha encantado y me he sentido identificada con cada parte. Genial.