sábado, 27 de septiembre de 2008

LAS PUERTAS DEL CORAZON…

Abiertas o cerradas, sin llaves o clausuradas, fáciles de abrir o complicadas, así pueden ser las puertas del corazón… Muchas veces son invisibles y hay quienes pasan de largo sin lograr ver que están abiertas esperando a que alguien se asome y se atreva a entrar en él…

Otros van más allá y se apoderan de alguna habitación, la cuidan o la desordenan, se quedan o se alejan, quedando abiertas por si regresa, sobre todo cuando existe demasiado amor; pero en esa espera pueden suceder muchas cosas, que alguien más encuentre las puertas de par en par y se decida a entrar sintiendo agrado por lo que ahí ha de encontrar; ocupando ese vacío que otro dejó y no supo valorar, hallando al regresar, que para él no hay lugar… O tal vez en esa experiencia de sentir pérdida y dolor, se tome la decisión de cerrarlo todo con tal de no sentir más dolor; clausurar puertas y ventanas, no permitirse recibir ni dar nada parecido al amor y la amistad, porque en ese abrir de par en par, alguien entró y no supo cuidar lo que había y lo que se le supo entregar…

Hay puertas que permanecen tan cerradas y protegidas, que nadie se atreve intentar asomarse y mucho menos abrirlas; son esas las barreras que coloca un corazón, que sintiéndose tan frágil, decide que es mejor negarse vivir la ilusión de todo lo que tiene que ver con la amistad o el amor… Ante todo esto, muchos se quedan con la apariencia que se muestra y no intentan descubrir lo que hay tras esas puertas; se necesita tener mucha capacidad de ver lo que hay más allá, con el fin de valorar y disfrutar, tantas cosas hermosas que por temor se han de ocultar.

Puede ser fácil o muy complicado, entrar en un corazón, depende mucho de lo que ha vivido, si ha sido feliz o si ha sufrido, si le han valorado o traicionado, porque frustra demasiado amar y no ser amado. Por eso, nunca violentes ninguna puerta, busca la llave correcta, para que puedas entrar con confianza, respetando y valorando lo que allí encuentras; y si hallas las puertas abiertas, pisa con mucho cuidado, no vayas más allá de donde te permitan, recuerda que estás entrando en un lugar sagrado, que construye o destruye la esencia de un ser humano que como tu siente, espera y sueña.

Si alguna vez te han herido y no han valorado lo que en tu corazón han encontrado, no cierres con candado tus puertas, déjalas abiertas para que lleguen otros que contemplen lo que en ti guardas y disfruten de todo lo maravilloso con lo cual el Amigazo Dios te ha adornado, El con su amor todo lo sana y repara, nunca nos desampara, por eso por muy fuerte que sea lo que has pasado, no lo dejes fuera, ni cierres para siempre tus puertas, que sin darte cuenta, saldrá en tu vida un arcoíris y habrá pasado la tormenta.

lunes, 22 de septiembre de 2008

NOS ACOSTUMBRAMOS...

Nos acostumbramos a lo que nos sentimos demasiado seguros de poseer, porque a diario se nos ofrece, sabemos que se nos ama sinceramente y que cualquier cosa por amor se hace porque realmente nace, por todo aquello que intensamente se siente…

Nos acostumbramos a la gotita de ternura con que cada día se nos alimenta, a sentir la presencia permanente de quien como ángel de la guarda nos cuida incansablemente para que nada nos turbe ni nos falte, para que no nos alcance la soledad ni nadie nos dañe…

Nos acostumbramos al abrazo que a veces rechazamos porque nos aprieta, al dulce detalle de cada día que ignoramos porque hastía, a la llamada que del otro lado nos recuerda que alguien nos piensa y nos cuida; al mensaje que encontramos diciéndonos aquí estoy por si me necesitas…

Nos acostumbramos a los detalles que se nos dan y otros no tienen, a todo aquello que ya ni nos sorprende, porque suponemos es común y ningún valor especial posee; nos acostumbramos tanto que casi hasta invisible o rutinario se nos vuelve…

Nos acostumbramos a aquello que se nos da tan desinteresadamente que parece no fuera real, pero que existe porque alguien por nosotros lo siente y lo ofrece… Nos acostumbramos a saber que está y estará siempre ahí aunque realmente de tanta costumbre, nos olvidemos que vive y que quizás espera así sea una sonrisa que le haga sentir, que nos hace feliz saber que le tenemos y permanece a nuestro lado fielmente.

Nos acostumbramos tanto, que hasta nos cansamos, nos volvemos indiferente a todo ello y le ignoramos; y así sintiendo la costumbre de eso que tuvimos y por estar acostumbrados, no valoramos… llegará el día en que no estará, porque el amor y la amistad, aunque son sentimientos plenos que parece durarán toda la eternidad, son como una rosa, que si no se alimenta entre dos, tarde que temprano se marchitará…

No nos acostumbremos a lo que tenemos, no perdamos esa capacidad de asombro ante todo lo hermoso que cada día se nos da; a veces no se nos pide nada a cambio, simplemente saber que vale la pena entregarlo, que lo valoramos y disfrutamos, que crecemos y nos hacemos mejor persona con todo ello que se nos ha dado…

No nos acostumbremos a sentirnos amados, porque el amor aunque sea pleno y verdadero, para que no muera, hay que retroalimentarlo…

No seamos de aquellos que valoran, se lamentan y añoran, cuando se dan cuenta de todo lo que tuvieron y le dejaron ir, marchitar, desvanecer y volar muy lejos, porque simplemente se acostumbraron a tenerlo y lo olvidaron dejándolo de lado…

domingo, 14 de septiembre de 2008

HAS ENTRADO EN MI CORAZON Y LO QUE HAY DENTRO ES PARA TI…



Quizás no exista explicación lógica, que pueda describir cómo lo lograste, tal vez costó mucho o te fue demasiado fácil, por todo lo que eres y haces, pero encontraste la llave y en mi corazón ya entraste… Ahora quiero mostrarte todo lo que ahí encontrarás, porque quien entra en mi vida, tiene mucho para disfrutar; no quiero que te prevengas de experimentar plenamente, todo lo que implica explorar y gozar de aquello de lo cual Dios me ha colmado grandemente…
Existe un lugar, parecido a un sagrario, donde puedes guardar y confiar, lo que piensas, sientes, vives y que quizás por temor a nadie más le has contado… ninguna otra persona conocerá, lo que ahí has depositado, solo el Amigazo Dios que es el único que se pasea libremente por cada rincón de mi alma, aunque esté reservado… El transforma en oración lo que en sus manos le he dejado… así que no temas, nadie más conocerá lo que me has confiado…

Ya no sentirás soledad, porque contigo, mientras tu me lo permitas, siempre voy a estar, en silencio si así lo necesitas o regalándote en letras o palabras lo que mi corazón para ti me dicta… aquí también podrás hallar, ese espacio donde sientas libertad de llorar o gritar, de decir cualquier cosa que piensas o sientas, sin temor a que te midan o te vayan a juzgar… te conozco, sé como eres, soy tu amiga, y entiendo que hay momentos en los que nos invaden monstruos internos, pensamientos y sentimientos que hay que dejarlos salir... es ahí cuando los amigos nos colocamos alas y en ángeles nos convertimos, para estar siempre ahí, proteger, sanar y acompañar, escuchar, callar o hablar… Encontrarás también una habitación para reposar cuando sientas necesidad de descansar, habrán cajones llenos de sonrisas para ti, y un par de manos con brazos fuertes que se sentirán feliz de abrazarte y sostenerte, cuando sientas necesidad… hay armarios inundados de oración, rincones invadidos de palabras dulces, y todo mi corazón, repleto de mucho amor, de ese que hace milagros, sana, salva, fortalece y ayuda a ver todo mejor…

Has entrado en mi corazón, colmado de muchas cosas lindas para ti, no sientas pena o vergüenza de disfrutar de todo lo que encuentres ahí, lo tenía reservado para cuando entrará alguien tan especial como tu; y si ya pudiste entrar en mí, no tengo miedo de confiar, abrirte todas mis puertas y dejar que contemples lo que encuentres ahí… Conocerás mi humanidad, me verás reír y llorar, sabrás que también tengo momentos en los que experimento miedo y soledad; pero así mismo contemplarás como me aferro a Dios y encuentro en El mi fuerza y razón para sanar, levantarme y seguir… El le da sentido a mi vivir…

Has entrado en mi corazón, y para ello no hay más condición que cultivar entre dos esta flor a la que hemos llamado amistad, contemplando su belleza, nutriéndola con confianza y fidelidad; eso la mantendrá siempre viva y nada ni nadie la podrá marchitar… Has entrado en mi corazón, tienes una habitación especial para ti y yo me siento feliz de que habites ahí… ya sabes lo que hacer, conoce, disfruta y cuida lo que encuentres porque es lo mejor que hay en mí…

domingo, 7 de septiembre de 2008

SINO VALORAS EL LUGAR QUE OCUPAS, LEVANTATE DE LA SILLA Y DESOCUPA…

Porque quizás te has acomodado en un lugar que a veces crees que por derecho propio has ganado; y poco a poco se te convierte en rutina el estar ahí o caminar conmigo a mi lado… es mejor que pienses en desocupar esa silla en la que hace un tiempo te has sentado.

A veces por no sentir soledad, nos aferramos a personas que realmente no saben valorarnos; hasta nos permitimos vivir, momentos que en vez de darnos paz, nos han atormentado; es hora de cantar el himno nacional, para que se levanten de ahí donde esos que nada nos aportan, se han instalado.

Es una manera de aprender a liberarnos de personas, situaciones y cosas a las que nos amarramos, muchas veces por necesidad, por llenar vacíos o sanar heridas que otros han causado; tal vez guardamos la esperanza de encontrar lo que tanto hemos anhelado; pero si no valoras tu lugar, levántate y desocupa la silla que otro espera estar ocupando.

Y si sintiendo seguridad del puesto que has reservado, te das permiso de aventurar y explorar otros corazones desocupados, no te confíes que te voy a esperar, porque hay quienes luchan por ocupar, la silla de la cual te has levantado.

No es sano eternizar lo que sabemos nos causa dolor y nos hace daño; hay personas que aunque las aprendemos a amar, no se dan cuenta de lo que entregamos, quizás por su propia voluntad no se han sentado ahí, somos culpables del lugar que han ocupado.

Muchas veces se ceden las sillas sin pensar, dejándonos llevar por lo que ese ser para nosotros ha significado, poco a poco se van sentando más cerca del corazón, haciéndonos perder la razón y renovándonos la ilusión de vivir el amor o la amistad, entregando lo mejor que en nuestro interior cultivamos…

Lo que no pensamos es que quizás muchos se han de sentar en sillas que están en un estratégico lugar que ni se imaginan lo que realmente implica por tanto no lo han valorado; es mejor revisar y prestar atención a la hora de buscar un lugar para ocupar, dentro de la vida de alguien más que realmente merece se le sepa respetar los puestos reservados y estratégicamente ubicados.

Mira en este momento donde estás, y si no sientes comodidad, desocupa ese lugar, para que otro tenga la oportunidad de sentarse ahí; hay personas que más que por cumplir tiene mucho para dar, y sueñan con entregar sentimientos de amor y amistad, que llenen vacios, sanen heridas y permitan experimentar lo que otros quizás han sabido negar, por rutina o comodidad.

Por eso sino valoras el lugar que ocupas, levántate de la silla y desocupa…

viernes, 5 de septiembre de 2008

CUANDO EL ADIOS PARECE SER LA MEJOR DECISION …

Muchas veces no es suficiente sentir demasiado amor, para aceptar que las cosas no se pueden dar como lo esperábamos, ni tampoco evitar o impedir que nos cause dolor el tener que decir ineludiblemente, adiós…

Cuesta entender como todo parece a veces quererse oponer, y en cada paso surgen tropiezos y obstáculos que nos hacen caer y hasta dudar de lo sano o no que pueda ser continuar o terminar lo que ya tenía sus raíces bien clavadas en lo más profundo de nuestro interior…

Qué difícil es hacerle comprender al corazón, que aunque lo que está sintiendo es lo que le da sentido a su latir, tiene que aprender a dejar de suspirar y asumir que las cosas no pueden continuar, porque la decisión que se ha tomado es escribir fin, en lo que creímos sería para toda la eternidad…

Y a veces no sabemos dar explicación, cuando nos preguntan, porque hay que soltar lo que más hemos sabido amar; no es fácil encontrar una razón, decir que quizás existen mundos diferentes en los que cada uno se ha de ubicar; entender que cuesta seguir cuando las circunstancias se atraviesan para separar, ni aceptar que quizás uno de los dos no amó lo suficiente y por eso se llegó a la conclusión que es mejor terminar.

Hay momentos en los que ese adiós inmortaliza en el alma el sentimiento que tanto unió, y aunque muchas cosas nuevas surjan y existan propuestas de vivir algo más, nada podrá hacer que se olvide aquello que significó demasiado, por lo que permitió experimentar… Y quizás este adiós cueste tanto que se guarde la esperanza de replantear, o se dejan las puertas abiertas por si el tiempo decide que las cosas se puedan retomar; esa es la ilusión que más alimenta el corazón, aunque intente distraer lo que siente y finja demencia afirmando que ya lo ha superado y se optó por lo mejor…

Tal vez sin quererlo, se rompe cualquier lazo que dificulte el soltar; y se prefiera arrancar cada página que en el fondo del alma se quiere arraigar; porque mientras exista una esperanza es casi imposible terminar, y hace más daño la separación, sin que el corazón asuma realmente que todo terminó.

Son realmente muchas las circunstancias que aún en contra de lo que se siente, obligan a decidir que todo debe llegar a su fin y debemos continuar dejando atrás lo que por un tiempo se convirtió en nuestro todo y en lo que más sabíamos amar…

Solo queda expresar, que decir adiós fue la mejor decisión, porque era difícil continuar, aunque en el corazón de uno o de ambos existiera demasiado amor… muchas veces quizás esto en el fondo no es verdad y quedará el vacío por terminar o dejar ir lo que más se amó….