sábado, 26 de julio de 2008

HASTA EL LIMITE…

Dolió tanto que ya no pudo doler más… y el dolor no le logró la fuerzas arrebatar…
Amó con tanta fuerza que de ese mismo amor que experimentó se supo saciar…
Vivió mucho con la soledad, y la soledad lo quiso siempre acompañar para que no sufriera por ella más…

Cayo tan hondo, que cuando toco fondo se impulsó y a la superficie logró llegar…
Se rompió en tantos pedazos, que prefirió terminar de romperlos, retomarlos uno a uno y volver a empezar, para con ellos una nueva obra crear…

Estuvo tan perdido, que cuando nadie lo hallaba a sí mismo se pudo encontrar; se equivocó tantas veces, que después de hacerlo tanto, ya sabía cuál camino tomar para no volverse a equivocar…

Esperó tanto tiempo, que se durmió esperando y así aprendió a soñar; lo sintió tan hermoso que cuando abrió sus ojos, vio que los sueños se le escapaban y luchó con todas sus fuerzas para hacerlos realidad.

Cayó tantas veces mientras caminaba, que después de tantos golpes y caídas aprendió a caminar como debía y a levantarse cada vez que caía…

Lloró tantas veces a escondidas, que sus lágrimas prefirieron esconderse en lo más profundo del alma, para no tener que ocultarse cada vez que se le escapan.

Gritó tantas veces y no le escucharon, que se quedó sin voz, pero su lamento desde el fondo de su alma tomó tanta fuerza que hasta lo ángeles lo percibieron y El mismo Dios le consoló…

Y ya cuando se cansó de luchar y creyó llegar al límite de lo que podía hacer o dar, ahí sin fuerzas y experimentando total debilidad y soledad, cuando miró a su alrededor y sintió como las personas se acomodaba cada una en su propio lugar, cuando pensó que iba a morir porque su corazón no iba a dar para más; se dio cuenta que cuando las cosas humanamente al parecer no dan para más … Dios es el que puede ver y escuchar lo que nadie más logra captar… El está más allá de todo, el llena los vacios que otros dejan, calma las desilusiones, soledades y tristezas; reconstruye lo que está quebrantado, repara y sana el corazón herido, y cuando siente que estamos cansados, acude a nosotros aunque no le veamos o pensemos que nos ha abandonado, es ahí cuando no nos damos cuenta que en el límite de todo, el Amigazo quiere que descansemos y esperemos en El, por eso, nos lleva en sus brazos…

miércoles, 23 de julio de 2008

POR SIEMPRE EL AMIGAZO…


Cuando sientes que ya has caído demasiado bajo y tocas lo más hondo con tus pies; El no dejará que te ahogues, te recibirá en sus brazos, te impulsará a seguir luchando y salir del fondo una y otra vez.

Cuando contemplas en tus manos tu corazón hecho pedazos, llegas a concebir que nada lo puede reparar y hacer que vuelva a amar y creer; sabes que puedes ponerlo en sus manos, solo El es capaz de sanarlo, transformarlo y de amor colmarlo para que no pierda la esperanza ni la fe.

Cuando experimentas tinieblas, porque tu luz se ha apagado y tu vela en el intento de consumirse y entregarse no se puede encender; refúgiate en sus ojos y sentirás como ves todo más claro y sabes que camino escoger para no volverte a perder…

Cuando el cansancio se apodera de ti y sientes que ya no puedes caminar ni avanzar, El te lleva en sus brazos para que repongas las fuerzas y no vayas a desfallecer…

Cuando vives la mayor soledad, te sientes perdido en lo más recóndito del planeta y consideras que nada ni nadie logrará llegar hasta ti, para sacarte de ahí y retomes de nuevo tu andar; solo El traspasa cualquier barrera, sabe encontrarte, estés donde estés.

El conoce tu vacio y a diario lo llena de tantas bendiciones que en la rutina se hacen desapercibidas; El sabe tu hambre y sed cariño, te ha visto muchas veces mendigando afecto como un niño; lo que ignoras es que a diario te ofrece mil manifestaciones del más puro y verdadero amor, solo que se nos pasan de largo por distraernos con lo más efímero…

Cuando no encuentres razones para tus porqués o paraqués, y sientes que nadie responde eso que no entiendes pero que muchas veces hace que el alma llore porque no sabes resolver; El sabrá fortalecer tu fe, encontrar soluciones y comprenderlo todo para que nada te haga renunciar o desfallecer…

Cuando te rindas porque piensas que ya las cosas no dan para paz; cuando miras a tu alrededor y sientes que no perteneces a ningún lugar, dándote cuenta a la vez que ya no hay más nadie ahí contigo, todos se han ido, dejando sentimientos de soledad, tristeza y vacío…

Ahí cuando creías que se había olvidado de ti y no ha escuchado lo que de muchas formas has orado y pedido, cuando le preguntas una y otra vez: Dónde estás Dios mío, porque me has abandonado?... Es ahí cuando te darás cuenta, que en todo este tiempo, a pesar de todo eso, El no se ha ido ni apartado, por eso no te has rendido, porque solo El te ha sostenido y te ha llevado en sus brazos, El es más que un hermano y amigo, ES Y SERA POR SIEMPRE EL AMIGAZO…

domingo, 20 de julio de 2008

LA VIDA ES UN RATICO...

QUIERO SER LIBRE PARA LIBERAR…

Quiero liberarme de mis indiferencias, que me acomodan en mi realidad creyendo que es lo único que importa, cegándome ante tu realidad y la realidad…

Quiero liberarme de los resentimientos para aprender a perdonar y así contribuir en mis espacios con la construcción de la paz…

Quiero liberarme del pesimismo que me bloquea ante mis deseos de actuar, creyendo que nada de lo que diga o haga puede lograr aportar mi granito de arena para la libertad.

Quiero sentirme libre de miedos y temores, creyendo que siendo un poco diferente, caminando contra corriente y sintiendo que las cosas pueden mejorar, la sociedad me va a señalar, me diagnosticarán demencia tan solo por anhelar que todos vivamos en hermandad.

Quiero liberarme de vergüenzas, que me limitan a actuar solo por apariencia, sin que mis palabras y obras tengan fundamento y vigencia, porque surgen por la necesidad de sentirme parte de la sociedad que solo se limita a aplaudir, señalar o criticar…

Quiero despojarme de la agresividad, que destruye todo lo que a mi alrededor hay, cuando siendo intolerante, disparo con palabras, mato con acciones el alma y destruyo la dignidad de los demás…

Quiero desacomodarme de mi aparente tranquilidad, no ser de los que solo observan, se lamentan y creen que como no es su culpa, nada pueden hacer para ayudar; quiero levantarme de cualquier privilegio, y ponerme sinceramente en el lugar de los que sufren y necesitan así sea una oración para seguir en la lucha y no renunciar.


Quiero tomar conciencia de todo lo que a mi alrededor hay, ver más allá de mis narices, comprometerme un poco más; no hacer nada por la fuerza, sino dejar que sea la fuerza del amor, la que me haya de impulsar…

Quiero liberarme de la espera, de aquel que da para que le devuelvan; o del que se instala exigiendo que los que actúen sean a los que se les confiere la obligación de actuar, justificando mi negligencia con la frase de cajón que dice: eso a mi no me ha de tocar…

Quiero romper tantas cadenas que bloquean mi mente y corazón, me hacen esclavo de mi mismo y me llenan de autocompasión… no puedo esperar a que me liberen, la llave la tengo yo; solo Dios puede ayudarme a darme las fuerzas necesarias y tomar esta decisión… la de ser libre para liberar…

sábado, 12 de julio de 2008

¿QUE ES LO QUE CAMBIA?...

¿Qué es lo que cambia?... Me pregunté un día, cuando revisando en mi interior, percibí que ya no era igual lo que en mí había y sentía, no se cómo, pero todo cambió… Miro a mi alrededor y parece que cada cosa está en su mismo lugar, cambia aquello que alguien ha movido, solo el tiempo es el que ha de pasar, trayendo consigo el olvido, dejando rastros de polvo y deterioro como su mayor prueba de tantas cosas que sin darnos cuenta han de cambiar…

¿Qué es lo que cambia?... más allá de la apariencia que se modifica no solo por los años que llegan o por la moda que envuelve; cambia el pensar y el sentir por lo que se vive o se deja de vivir…

¿Qué es lo que cambia?... cambia la semilla cuando al morir a sí misma se transformó; cambia la flor cuando se riega o no; cambia el agua cuando se acomoda, no se mueve y al estancarse se atrofia, pierde su magia y valor; cambia un corazón de acuerdo al sentimiento que posee, si le da paz o le causa decepción o dolor…

¿Qué es lo que cambia?... cambia aquello que se alimenta o se descuida; cambia lo que mantienes limpio y sano, o por el contrario, pasas de largo y haces como que no te importó… cambia la madera que golpeas, el vidrio que sometes al calor, cambia todo cambia, porque alguien de alguna forma, con acciones o con olvido, la cambió.

¿Qué es lo que cambia?... ¿por qué sentimos que de repente todo cambio?... cambia el alma cuando se siente vacía y busca calor; cambia la relación cuando no hubo detalles ni conexión; cambia lo que tus manos modifican, cambia aquello a lo que le pones o no le pones corazón…

¿Qué es lo que cambia?... sea lo que sea que cambie, no le echemos la culpa a Dios; somos responsables de aquello que se nos confío, nuestra vida, un amor, la amistad, la naturaleza, la familia y hasta más; lo que hagamos o dejemos de hacer, influirán demasiado en cada cambio que al compás del tiempo se dio; hay cosas que no cambian solas, cambian porque alguno sin darse cuenta las cambio…Cambia lo que creímos que nunca cambiaría y nos confiamos porque nos acostumbramos a que ahí siempre estaría; cambia lo que llamamos suerte, pero que en realidad es fruto de nuestro esfuerzo y trabajo; cambia la realidad según los lentes con la cual la veamos; cambia o no cambia nuestra vida de acuerdo a como la vivamos…

¿Qué es lo que cambia? Muchas cosas cambian, seamos como el barro dócil que se deja modelar por el amor de Dios; así todo cambiará y será mucho mejor… Haz que todo cambie para bien, que se renueve cada día tu corazón, llénalo de paz, sigue soñando, no te olvides de lo que en nuestras manos nos ha puesto Dios; esas personas que encuentras en el camino, mientras estén ahí, no permitas que nada cambie, que se alejen ni experimentes que las perdiste porque algo cambió.

lunes, 7 de julio de 2008

HOSPITAL DEL ALMA...

Así como existen clínicas, que atienden del cuerpo toda enfermedad; también ha de haber en algún lugar, un hospital para que el alma se pueda sanar y recuperar. Y cuando sientas que las espinas del camino te han herido el alma y la han hecho sangrar o cuando experimentes que el desamor y la traición te han quebrantado la esperanza y te duele el corazón; es necesaria una dosis reforzada de amor y comprensión que sane tus heridas y repare tu ilusión.

Si tienes síntomas tales como que te da escalofrío la soledad aunque hay mucha gente cerca y a tu alrededor, necesitas cubrirte muy bien de abrazos sinceros y rodearte de una verdadera amistad, que te brinde calor y protección.

Si te invaden pensamientos negativos y las piernas te tambalean cuando intentas avanzar; o si sientes que el miedo se apodera de ti y crees que no podrás lograr lo que deseas alcanzar; urge que te inyectes varias veces en el día palabras optimistas y frases que te recuerden lo mucho que Dios te ama y los dones que a diario te ha sabido regalar; hazlo tanta veces sea necesario hasta que se equilibre tu autoestima y experimentes autoconfianza y seguridad.

Si la opresión en tu pecho te produce angustia y muchas ganas de llorar; si te intoxicas con todo lo que te has de reservar; es necesario que liberes todo eso, encuentres unos oídos que te escuchen, y un alma amiga en la cual reposar; tienes derecho a expresar lo que sientes así tal cual, sin que nadie te juzgue o te mida por ello y mucho menos te vayan a traicionar.

El alma se enferma de muchas maneras, cuando no se alimenta bien, cuando se llena de palabras que le hacen daño, se rodea de personas que la asfixian, o elige vivir situaciones que no son sanas y deforman su esencia, recorrer caminos que la hacen caer, hundirse en el fango, quebrarse en mil pedazos…

También la debilita el esfuerzo sobrehumano que a veces hace, cuando no se permite expresarse o se disfraza de superhéroe que no siente y que todo lo arregla o lo sabe. Al alma le urge un descanso, oxigenarse, examinarse, descubrir a tiempo lo que siente para no dejar que el mal avance… cada persona vive su proceso, y tiene las propias dosis para curarse, por eso siempre hay que tener a la mano, muchos abrazos disponibles, palabras sinceras que sanen, oídos, corazones y brazos abiertos, amistades que fortalezcan, lentes que ayuden a ver mejor las cosas, una fe que sostenga y no permita que nadie desfallezca; que haga posible los milagros para que el alma se reponga, se levante y ande.

Si tu alma se siente enferma, no te olvides acudir al mejor Doctor que puede sanarlo todo con su infinito amor; llámalo con una oración, El es Jesús el Salvador…

viernes, 4 de julio de 2008

SIENTATE EN LA SILLA…

Porque en ese caminar por la vida, mientras que recorremos intensos caminos, los zapatos se pueden desgastar o apretar, cuando nos crecen los pies en el arduo proceso de avanzar para poder lograr lo que soñamos alcanzar; se hace tan necesario a veces encontrar esa silla, no para subirnos en ella, sino para sentarnos y darnos la oportunidad de descansar…

Siéntate en la silla, desabrocha tus zapatos, saca las piedrecillas que aunque a veces son muy pequeñas, nos tallan mientras estamos caminando, entorpeciendo o martirizando nuestro paso, tan solo porque no nos damos este espacio, de sentarnos y permitirnos respirar un poco más despacio, pues nos agitamos a veces por ir tan rápido, más cuando estamos escalando…

Siéntate en la silla, revisa tu equipaje, quizás hay cosas que portamos y nos están pesando; miedos y temores, recuerdos dolorosos, vacios, desengaños, rencores o resentimientos de los cuales no nos hemos despojado; cargar todo eso nos agota y nos hace más extenuante el andarlos llevando; por eso, ahí sentados, podemos intentar liberarnos de tantos grilletes pesados que desde hace mucho o poco cargamos.

Siéntate en la silla sana las heridas, lava tu ropa, límpiate y aliméntate bien de todo aquello que te nutra y fortalezca, para que tengas nuevos ánimos y fuerzas en esta ardua maratón por la vida, que nos llevará triunfadores a la meta…

Siéntate en la silla y contempla lo que hay a tu alrededor, eso que quizás por ir tan rápido dejas pasar de largo sin darte la oportunidad de disfrutar y descubrir su inmenso valor; los rostros de las personas que caminan contigo, los momentos con ellos compartidos, las bendiciones que se te han dado, el valor tan grande que dentro de tu alma hay guardado y que muchas veces quizás por sentirnos tan apurados y afanados en escalar y llegar pronto a lo que hemos anhelado; nos olvidamos de todo lo que el Amigazo Dios con tanto amor nos ha regalado.

Siéntate en la silla y lleva siempre otra silla contigo, para que le permitas sentarse a tu lado a un amigo, compartan de la vida, aprendan mutuamente de lo que hasta el momento han vivido, revisen su maleta y repongan el viático para el camino…

Siéntate en la silla, pero no te estanques en ella, ni te quedes a la vera del camino; no seas de los que se acomodan y solo observan, aplauden o critican y ven como les pasa la vida sin haberla vivido; pierden el sentido de lo que son y lo que esperan alcanzar; creen que ya no hay más nada que hacer solo descansar y esperar…

Siéntate en la silla, recupera tus fuerzas, y cuando así lo sientas, levántate, anda y súbete en ella, para que alcances y hagas realidad todo lo que sueñas…

miércoles, 2 de julio de 2008

LA PAJA Y LA VIGA…

Porque es mucho más fácil estar atentos y ver más de la cuenta, cuando se trata de juzgar y señalar la paja que está en el ojo de los demás; que descubrir la viga incrustada en la propia vida y que no permite que el alma pueda experimentar paz…

Y queremos arreglar el mundo, acomodar lo que consideramos no está en su lugar; por eso asumimos el rol de superhéroes o jueces, que deciden a quién salvar o a quien condenar; ¡qué ciegos somos al no lograr observar!, que para poder transformar muchas cosas, debemos arreglar primero lo que en nosotros está mal.

Criticamos en los demás los mismos defectos que en nosotros multiplicados están; rechazamos en ellos aquello, por lo cual también nos han de reprochar; pero vemos con lentes aumentados la fragilidad de aquel que a nuestro lado está; y escondemos tras vidrios polarizados, nuestra propia humanidad…

Por eso estamos como estamos, porque cada uno se preocupa por ser espectador de los demás, que aplauden o critican todo lo que otros hacen o dejan de hacer; o intentan mover sus vidas como fichas de un juego de ajedrez; donde el jaque mate lo da aquel que pueda echarla más agua sucia a su prójimo o se lave las manos como Pilatos a la hora de que sienta va a perder…

Nos quejamos de lo que no tenemos, envidiamos lo mucho o poco que otros han de poseer, creemos que solo nosotros merecemos tener cosas buenas, porque asumimos el papel de víctimas entregadas y sacrificadas que solo han venido al mundo a padecer… ¡qué estúpidos y desagradecidos somos!, dejando pasar el tiempo que no ha de volver; las oportunidades que hoy perdemos, quizás mañana no las volveremos a tener.

Podríamos escribir un libro de lamentaciones, con las palabras que pronunciamos a diario u ofrecemos a Dios como oraciones; qué distinto sería si intentáramos descubrir en nuestra vida, las innumerables gracias y virtudes que se nos dan como bendiciones; pero la ceguera espiritual no nos permite despojarnos de esa viga que en nuestros ojos bien clavada está.

Cuesta y duele tal vez reconocer y reparar nuestra humanidad; pues implica asumir cambios en la manera de pensar, sentir y actuar… pero se hace tan necesario aprender a ver hacia dentro y conocer nuestro interior, arreglar y limpiar cada rincón, inundarlo con la alegría inexplicable que se logra experimentar cuando se descubren las manifestaciones de amor que a diario nos regala Dios… De esta manera, podremos ver más claro y mejor, y contemplar en cada persona que camina a nuestro alrededor, la grandeza de Aquel que colocó un toque de su Divinidad en toda la Humanidad; he ahí el Milagro de su perfección, alojada para siempre en cada corazón…

Es hora de que nos despojemos de la viga de nuestra mirada y aprendamos a ver con el corazón aquello que a simple vista no se ve, porque se hace invisible a los ojos…