sábado, 28 de junio de 2008

ASI NACE UN SENTIMIENTO...

En el encuentro de cada día, al principio lejano y luego sin darse cuenta se va dando la cercanía; se cruzan las miradas y se acomodan en aquello que impresiona o cautiva; un gesto, una sonrisa, las palabras que encajan y se sintonizan; permitiendo contemplar lo que muy dentro de cada quien habita…

Parecieran que fueran uno más entre todos los que muy cerca caminan, siguen de largo o se detienen, a veces se notan a sí mismo indiferentes; no hay nada especial aún, no se programa nunca lo que se siente; tan solo surge sin avisar, se instala en el alma como una nueva luz que se enciende…

Un detalle puede acercar las almas; una frase o comentario que se ofrece como si nada, pero que logra tener eco y produce resonancia; el aparecer por arte de magia cuando más se necesitaba; el descubrir afinidades, explorar a pie descalzo el alma; ir creando rituales que inspiran confianza y calma…

Y en ese compartir momentáneo se descubren y resaltan cualidades, surgen afinidades; la presencia se hace amena y necesaria, se van creando lazos especiales; quizás aún no lo definen y ni lo saben; pero ya no son parte de un montón; los nombres se leen diferentes, porque al pronunciarlos, algo nuevo y muy profundo se siente…

Las escenas compartidas, ya no se olvidan; renacen en cualquier pensamiento, sin importar un lugar u hora ya sea de noche o de día; dibujan en el rostro lágrimas o sonrisas que quienes ajenos las ven, no saben qué las motiva; se reconstruyen los episodios interiormente, queriendo que cada momento vivido se eternice para siempre…

Se busca cualquier oportunidad para saber como están, para compartir lo que hicieron, hacen o harán; ya el diario vivir de cada quién, no hace parte solo de uno, sino de dos; se sienten parte de un algo que sin entender exactamente qué es, son conscientes que es muy valioso y especial, y hay que cuidarlo y cultivarlo…

Y aparecen los detalles sin pedirlos ni programarlos, son inspirados, surgen voluntarios; se preocupan el uno del otro, queriendo verle siempre bien, siendo capaz de hacer lo que sea porque así fuera y nada ni nadie le empañe, le haga llorar o temer…

Ante todo esto, saben que aunque puedan estar físicamente lejos, se encuentran demasiado cerca, porque ha nacido un sentimiento; tan fuerte que estrecha las almas, tan puro que no empaña y permite contemplar la esencia; tan libre que no exige ni ata, tan noble que no juzga sino que perdona; tan cierto que habla con la verdad, tan intenso que permite sentirlo siempre, pensarlo al despertar en cada momento y soñarlo a la hora de descansar…

No hay duda, existe una nueva estrella en el firmamento, ha nacido un sentimiento, puedes ponerle por nombre, Amor o Amistad…

jueves, 26 de junio de 2008

NO SOY PERFECTA, GRACIAS SEÑOR...

Quise imaginar lo que sería mi vida, estando en este mundo, siendo un ser perfecto, sin tristezas, sin vacíos, sin necesidad de dar ni recibir amor, teniendo todo a la mano, para alcanzarlo sin el más mínimo esfuerzo, siendo poseedora de una imagen y figura perfecta ante los ojos de los demás; sintiendo el poder en mis manos... Eso es lo que anhelan y sueñan los seres humanos...

Y después de imaginarlo y pensar en ello, no fue un sueño, sino una pesadilla de la cual, inmediatamente quise despertar... corrí a verme en el espejo y al redescubrir lo que soy, dije con voz de alivio: “No Soy perfecta, gracias Señor”... No quiero asumir el concepto de perfección que construye la humanidad, sino la propuesta que Dios nos hace de alcanzar la santidad...

Si nunca me equivocara, no podría entender los errores que también cometen los demás, viviría juzgándolos, y me quedaría sola, porque no encontraría a nadie que me pudiera igualar

Si mi imagen y figura se vieran perfectas, nadie sabría quién soy en realidad, me buscarían por mi apariencia, verían en mí solo lo material; me convertiría en esclava del cuerpo y de lo superficial, queriendo encontrar la fórmula de la eterna juventud, para no envejecer jamás, dependiendo de cremas y maquillajes, viviendo una vida superficial. En el espejo no vería más que mi figura, sin saber vislumbrar lo que guardo más allá... prefiero ser pequeña y diferente, sintiéndome segura de lo que otros me ofrecen, contemplando en el espejo mi alma y luchando así por conservar la belleza espiritual, esa que no envejece y nunca ha de pasar..

Si no tuviera vacíos, no sabría lo que es realmente amar, sería una persona indiferente, que no se quisiera ni a sí misma, mucho menos a quienes le han de rodear; tal vez no tuviera corazón, sería algo así como un robot... No quiero pensar lo que es vivir sin amor; sin experimentar esa necesidad de ser amada y los enormes deseos de darme toda sin omisión.


Si tuviera lo que anhelo en mis manos, si supiera lo que va a suceder, si las cosas las alcanzara sin esfuerzos, como si gozara de poder... no tendría que luchar, no sabría valorar lo que poseo, ni mucho menos compartirlo; la vida sería aburrida, se acabarían las aventuras de cada día, no podría hacer nada especial... todo perdería su sentido, la rutina sería eterna, que difícil me sería valorar los esfuerzos de otros y aprender a vivir en comunidad.

No soy perfecta y en ello le encuentro más sentido a mi existir; amo mi imperfección, es por ello que me acepto tal y como soy; no es conformismo, es paz interior... porque el conformista se estanca y yo cada día lucho por ser mejor... Celebro mis diferencias, me gozo en mi pequeñez, no vivo para agradar al mundo, yo lucho por aprender amar siendo capaz de donarme por entero, sin limitar lo que quiero entregar; en ello está la perfección de Dios, esa que se puede alcanzar, si sé caer y levantarme, si me miro en el espejo y me siento bella ante los ojos de mi creador...

Me gusta sentir que tengo limitaciones que me invitan a vivir en constante superación; mi fragilidad me hace experimentar que dependo del Padre, y no hay nada más grande y perfecto que asumir y disfrutar su amor...

Hoy entiendo la tristeza, como purificación, es parte del proceso de crecer, y si se asume con paz, es liberación... en la vida hay que reír y llorar, eso es humanidad, es lo que nos hace sentir vivos y nos enseña a compartir el dolor y la alegría de los demás.

No soy perfecta, pero lucho por mi perfección interior, porque quiero al morir, estar muy cerca de Dios; ofrecerle todos los frutos de mi imperfección, sentir que el mundo enteró me recordará, por las huellas que en los corazones quiero dejar, esas que surgen de mis sueños de superación, y de todo el amor, que desde mi pequeñez humana quiero dar... es ahí, cuando tal vez el mundo entenderá, que la perfección de Dios no está en las apariencias, sino en todo lo que con la vida y entrega, se puede transformar para bien, en los demás...

Gracias Dios, por mi imperfección... pon en mí el toque de tu perfección: “El Amor”...

miércoles, 25 de junio de 2008

UN POQUITO MÁS...

Cuando pienso en aquello que nos hace diferente a los demás, inmediatamente llego a una conclusión:
“Simplemente tenemos que esforzarnos un poquito más”…

De niños al querer encender la luz, abrir una puerta o tomar algún juguete; no podemos hacerlo tan fácilmente como los otros chiquillos de nuestra edad, ellos solo estiran su brazo y lo pueden alcanzar; nosotros tenemos que rodar una silla, subirnos en ella, esforzarnos un poquito más.

A la hora de correr, de subir una escalera, al querer sentarnos en el pupitre de la escuela, aún en el momento de caminar; quizás no lo hacemos con la misma agilidad, pero nada es imposible para nosotros, simplemente tenemos que esforzarnos un poquito más.

No podemos ir tan de prisa como otros lo hacen; pero damos pasos cortos con pisadas firmes que dejan huellas imposibles de borrar… y mientras otros quieren crecer tan alto y las estrellas poder tocar, nosotros descubrimos que desde abajo la grandeza y belleza del cielo, mejor se puede apreciar..

En la calle ya siendo adultos, inmersos en una sociedad que coloca todo tan en alto que ni ellos mismos lo pueden alcanzar; todo parece más difícil para nosotros, manejar un ascensor, utilizar un cajero, hacer una llamada en un teléfono público, comprar un boleto en la taquilla, subir al autobús sin ningún riesgo, cruzar la calle, o pasar desapercibido sin recibir las miradas y las risas de los demás… estos pequeños obstáculos de nuestra vida cotidiana, se convierten en retos que más que debilitarnos nos fortalecen, porque requiere que para sobrellevarlos y superarlos, nos esforcemos un poquito más…

Y cuando buscamos un empleo, o que se nos de otra oportunidad, a simple vista es difícil que otros crean en lo que somos capaces de realizar, es necesario sacar todas nuestras fuerzas internas, esforzarnos un poquito más, para poder hacer que los demás más que nuestra apariencia pequeña, logren ver la grandeza y fortaleza que posemos y nos ayuda a hacer posible aún las cosas que parece imposibles de realizar.

En esos pequeños esfuerzos extras que surgen en nuestro diario vivir, y que no son comunes en la vida de los que se llaman a sí mismo normal, ahí se esconde el secreto de nuestra mayor fortaleza, porque estamos en una constante lucha de alcanzar por sí mismos lo que queremos, aún las cosas más pequeñas y sencillas para otros, en nosotros se convierten en grandes retos que nos enseñan a luchar, sin rendirnos en el intento, siendo capaces de asumir cualquier otra dificultad, porque hemos hecho de nuestra vida un constante juego, en el cual todo se torna ante nosotros como un sueño, que si nos esforzamos un poquito más por ello, lo podremos perpetrar.

Por todo eso no creemos en los imposibles, no renunciamos ante los obstáculos y caídas, sabemos siempre intentarlo de nuevo, esforzarnos un poquito más… construimos nuestro vivir en grandes sueños que se hacen posibles de alcanzar, desde las cosas más pequeñitas que somos capaces de realizar… esta grandeza y fortaleza interior, también nos hace diferente a los demás… eh ahí la perfección de Dios en nosotros, y el toque de su amor que en cada una de sus criaturas sabe dejar.

domingo, 22 de junio de 2008

MISPA...

Tantas veces estuvimos en el mismo lugar pero no nos unía aún ningún lazo especial, siempre he creído que las cosas pasan cuando deben pasar, y las personas cruzan sus caminos en la estación precisa para que florezca ese sentimiento que no permitirá, que el tiempo ni la distancia pueda a las almas separar…

Aprendimos a conocernos, a ir compartiendo nuestro sentir y pensar; y en ese ir y venir, rompiendo barreras y acercándonos cada día un poco más, entre tantas otras rosas que habían, elegimos la nuestra que apenas florecía y le pusimos por nombre “Amistad”…

La cultivamos con gotitas de amor, la alimentamos con tiempo, escucha, paciencia, respeto y sobre todo mucha comprensión; la acompañamos siempre y la cubrimos para que no la maltratara ni la lluvia ni el sol; cuidamos de no tocar sus espinas, de hablar siempre mirándonos a los ojos y expresarlo todo con confianza, para que no nos sangrara el alma ni nos causáramos dolor…

Nos pusimos alas para convertirnos en ángel o mariposa y volar para estar siempre ahí cuando nos fuéramos a necesitar; llenamos nuestros espacios de color, de tal forma que en cada tormenta de la vida, se nos encendiera una estrella y nos apareciera un arcoíris que nos ilumine en los momentos de más oscuridad…

No hay nada programado, no hay presiones ni exigencias, es un sentimiento noble y libre que se forja en el día a día, en la cuál se comparte sin forzar las experiencias; solo existe la certeza de la verdadera amistad, que supera todo vacío y soledad, y que aparece cuando más se espera, porque en el fondo sabemos y sentimos cuando nos hemos de necesitar.

Y aunque existe una plena unión entre las almas, cada quien tiene su propio camino y misión, y en ocasiones se nos presentan momentos de separación; pero cuando una amistad se fundamenta en la manera de amar que nos enseñó Dios y sabemos que El fue quien nos unió; no existe tiempo ni distancia, no se siente la partida; por eso cada vez que de ti me despido, así sea por un ratico, porque no te veré mañana o porque llegó la noche y se acaba el día, sabiendo que en algún momento de nuestras vidas, tomaremos un nuevo rumbo que nos lleve a explorar otros corazones y cultivar nuevas flores, yo le hablo siempre al Amigazo de ti y te doy mi bendición, te digo desde lo más profundo de mi corazón: MISPA, para que Dios esté siempre entre tu y yo, cuando nos hayamos separado y nos toque decirnos hasta pronto o adiós…

Sin darte cuenta me haces cada día mejor persona, porque, por ese deseo enorme de poder siempre ofrecerte lo más puro y hermoso que hay en mi corazón, mantengo mi alma en contante renovación y reparación, y la confío junto con la tuya, en las manos del Amigazo Dios…
“MISPA Gen 31, 49”... VTV... TQM

lunes, 16 de junio de 2008

MISION SOS, PARARRAYOS...

Hay a quienes por su temperamento, fortaleza innata y madurez interior, sienten que tienen la misión, de ser intermediario, pacifista, el que escucha, o asume el rol, de ser el pararrayos cuando lo amerita la ocasión…
Reciben la descarga de las fuertes tormentas, que se dan ante los enojos, la angustia o preocupación; son los mediadores en una discusión, sostienen sobre sus espaldas el peso incalculable que suele acumularse en ambientes de alta tensión…

No es que sean superhéroes, ni salvavidas; no pretenden ser redentores ni salvadores; simplemente su prudencia, nobleza, cordura y lealtad, los coloca muchas veces en ese plan, donde ofrecen un toque de paz, con la mejor voluntad…
Son como ese vaso enorme al que se le vacía de todo y parece que nunca se fuera a llenar; o quizás un muro fuerte de lamentos, que recibe quejas y golpes, sin que corra el peligro de que se vaya a quebrantar; son ante todo un alma amiga que jamás dañaría a nadie ni traicionaría una amistad…

Son como un pararrayos, que recibe muchas descargas, y evita sin darse cuenta que algo peor pueda pasar; porque con su palabra oportuna, su silencio, y su presencia ahí en ese lugar; apagan el fuego, apaciguan y desarman al que sin saber controlarse, intenta disparar…

Pero estas personas son frágiles y humanas, y para estar completamente sanas, y no perder nunca la calma ni la paz, necesitan darse sus espacios, permitirse liberar su humanidad; reír y llorar, enojarse cuando sientan esa necesidad; tener alguien con quien desahogarse y en quien apoyarse, para vaciarse y recargarse de fe, fuerza y sabiduría, pero sobre todo de mucho amor para sí misma y para dar a los demás; y de este modo continuar siendo ese ángel terrenal, que ahí donde se encuentre lo mejor de sí sabe donar…

Para ellos y para todos, la fortaleza, el equilibrio y la paz, lo da la fe en Aquel que al morir en la cruz, nos dio el mayor ejemplo de lo que implica verdaderamente amar; abandonémonos en sus brazos, descansemos en su amor, porque solo el Amigazo sabe reparar la grietas, sanar las heridas, llenarnos de fuerza para no rendirnos jamás y así alcanzar nuestras metas y hacer los sueños realidad.

No es sano hacer cosas mayores a nuestras fuerzas, ni excederse en la entrega, mucho menos ser masoquistas que se dejan dañar por temor y vacío, o por no querer quedarse en soledad; corta de raíz aquello que muy dentro de ti, solo te haga sufrir… esa no es una misión, nadie está llamado a dejarse pisotear su dignidad ni deformar su valor. Si algo ocasiona en ti esta sensación, aléjate y busca que en otro lugar seguro está el verdadero amor…

domingo, 8 de junio de 2008

QUE, COMO, CUANDO Y DONDE…

Algo que nos ayudaría a hacer todo mejor, sin causar ninguna herida, ni sentir que la embarramos con aquello que de nosotros salió; sería aprender siempre a pensar el qué, cómo, cuándo y dónde podemos dejar salir cualquier palabra o acción…

Porque muchas veces no nos medimos, actuamos o hablamos sin meditarlo, diciendo lo primero que se nos ocurre o dejando fluir aquello que sentimos, sea rabia o dolor; quizás demasiado amor; y no siempre, el mejor consejero es nuestro corazón.

Dejarse llevar solo por el sentimiento, es sentir la fuerza de un impulso que nos ciega la razón, no piensa en el efecto que causa aquello que se escapó, no conoce de prudencia, simplemente hace y dice lo que muy hondo de si sintió.

Por eso es necesario filtrar con cuatro preguntas, lo que vamos a decir o hacer, para no tenernos que arrepentir después, ni sentir que todo nos salió al revés. ¿Qué, cómo, cuándo y dónde; lo podemos pronunciar o realizar, para no ofender, ni hacer sentir mal?…

Cuál es el mejor momento? Cuál sería la forma precisa? Cuándo podría ser, delante de quien y para qué? Qué es exactamente lo que queremos hacer?... nos evitaríamos muchos malos momentos, si pensamos por un instante todo esto.

Porque ya después de haberlo dicho o hecho, no se puede recoger ni retroceder, las palabras que se dijeron, ni las cosas que se hicieron; y simplemente habría que asumir las consecuencias de lo que esto pudo producir…

Quizás sean verdades lo que se quiere expresar, tal vez se piensa que lo mejor que se puede ofrecer es la sinceridad; pero hay que recapacitar bien la manera para hablar, no es adornar ni mutilar, solo tener la precaución de no lanzarlas como piedras que pueden romper un corazón, quebrantar un sentimiento tan valioso como la amistad o el amor.

Qué, cómo, cuándo y dónde… es parte de un proyecto de vida que nos hará alcanzar nuestros sueños, si lo hacemos con constancia y disciplina… si acomodamos cada anhelo a estos aspectos, pensando en lo qué queremos, en cómo, cuándo y dónde lo haremos, y sobre todo siendo perseverantes en todo esto.

Todo ello implica solo ser muy prudente antes de hablar y actuar, para no ofender ni cometer acciones equívocas producidas por impulsos, presiones o heridas, que nos harán arrepentirnos después… por ello es muy importante que el corazón y la razón, logren su equilibrio mantener.

Qué, cómo, cuándo y dónde, actuar o hablar, no nos hace insinceros, simplemente ayuda a que todo mejor se de; se maduren los sentimientos, fortaleciendo la relación; dándole también formalidad a los sueños, evitando ocasionar cualquier dolor, o fracasar en el intento, pudiendo dar mucho mejor, esos pasos cortos con pisadas firmes que nos ayuden a dejar huellas en la tierra y en el cielo.

¿Qué, cómo, cuándo y dónde? es lo que ahora pienso…