domingo, 16 de marzo de 2008

HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE...

En ese diálogo permanente con aquellos que al existir reflexionan en cada cosa, para encontrarle un verdadero sentido al vivir; nacen estos escritos que intentan definir, aquellas cosas que a veces con palabras son dificil de explicar y decir...
Gracias Iveth por ese compartir...
HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE
Una frase que se convierte en promesa eterna de amor, la pronuncian aquellos que desean hacer inmortal una relación; y siempre nos imaginamos que se rompe cuando fallece alguno de los dos; lo que no sabemos es que cuando existe el verdadero amor, aún más allá de la muerte del cuerpo, las almas permanecen vivas y sigue vigente por siempre el sentimiento que los unió. Probablemente lo que expresamos en ese momento tiene que ver más con la muerte de lo que surge por dentro, porque así de la misma manera en que muere un cuerpo, si se enferma, si no se alimenta, ni se cuida, se mueren también los sentimientos. Y en esa alianza pronunciada al decir: “Hasta que la muerte nos separe”, perdemos muchas veces la credibilidad de lo que estas palabras realmente valen; porque somos testigos y protagonistas de tantas relaciones que se acaban, sin que sea la muerte de alguno de los dos, quien para siempre los separa.

“Hasta que la muerte nos separe”. Tal vez lo que esa frase realmente significa, es como decir: hasta que la muerte del amor que los unía, aún estando vivos los distancie; hasta que mueran los detalles, las manifestaciones de afecto y ternura que alimenta, fortalece y es una de las razones más fuertes por las cuales una relación perdura. Hasta que muera la atracción y el encanto; hasta que muera lo que hace único y especial cada día que se comparte con aquella persona a la cual se le había dicho alguna vez que se amaría de por vida y de esa promesa nada queda ya. Hasta que muera la fidelidad y lealtad, hasta que muera la paciencia y tolerancia, y ya no sea sano convivir porque lo que había entre los dos está muerto y así no se puede ser ni hacer feliz.
Es mucho lo que implica sellar con estas palabras una alianza; muchos al ver y experimentar como se quebranta, dejan morir las ilusiones, la fe y la esperanza; piensan que no existe un amor o una amistad que le gane la batalla a todo lo que diariamente les ataca, para matar las promesas que se construyen y acabar con aquello que en algún momento fue tan sagrado y valioso que parecía sería eterno, pero que realmente, tarde que temprano, la muerte los separa.
Es responsabilidad de dos, cuidar, alimentar y fortalecer el amor que los mantendrá para siempre unidos, que nada, ni nadie, ni siquiera la muerte los separe.

Kary Rojas

domingo, 9 de marzo de 2008

MATAR EL TIEMPO…

Condenado hasta por lo que no ha hecho y juzgado por tantos delitos como separar corazones, llevar al olvido, matar ilusiones, derrumbar sueños que no se han cumplido, muchos buscan la forma de matar el tiempo, como fuera que sea posible sin pensar si es debido o indebido.

Lo denuncian por interponerse entre aquellos que dicen amarse y con el pasar del tiempo, se desgata ese sentimiento que habían sentido; lo acusan por eternizarse cuando existe la distancia en medio de dos almas que por cosas del destino tienen que separarse y esperar que pronto pase el tiempo para volver a encontrarse.

Y así muchos están al asecho con que pase pronto el tiempo, y cuando pretende hacerse el lento y estancarse, tratan de mil maneras de matarlo, para no aburrirse en él ni acomodarse, ni mucho menos sentir que no se aprovecha de la vida cada instante, porque el tiempo que tenemos puede ser bendición cuando lo vemos como oportunidad que se nos da para seguir luchando y disfrutando de lo que tenemos; o quizás para otros es maldición, cuando se experimenta el cansancio y no se le encuentra sentido a seguir existiendo. No solo están aquellos que se convierten en sus verdugos y de cualquier manera lo quieren matar; hay una gran cantidad de seres humanos que corren tras el para poder detenerlo y lograrlo eternizar; porque lo que están experimentando en ese momento, es tan hermoso y sublime, que solo el tiempo puede permitirles que dure un poco más.

Está es la realidad del tiempo, amado y odiado, condenado por pasar lento o irse volando, cuando es inocente de todo lo que le han acusado, el lleva siempre su mismo ritmo, no acelera ni detiene su paso, ofrece a cada uno la dosis que se le ha estipulado. Somos nosotros que de acuerdo a lo que estamos viviendo, pretendemos tener el poder de manipularlo, nos abrazamos a el para que no se nos vaya de las manos y nos dure más el instante que disfrutamos; o buscamos el modo de matarlo, haciendo cosas, evadiendo nuestra realidad, ignorando el paso que marca y que nos avisa que con cada día que pasa el tiempo se nos acaba y no habrá forma de echarlo atrás.
¿Matamos o vivimos intensamente el tiempo que como don de Dios se nos está regalando para hacer realidad nuestros sueños y sentir realmente que supimos aprovecharlo al máximo?

LA ALMOHADA


Ahí estás, siempre fiel, atenta a prestarte para dejar que depositemos sobre ti, nuestros sueños, anhelos, tristezas, alegría, emociones y confidencias... lo mejor de nuestras vidas...
Fiel compañera de noches eternas, cómplice a veces de la soledad, testigo fiel de largos insomnios y fantásticos sueños, permanece ahí, muda, sirviendo de eco a mis pensamientos, convirtiéndote en la voz que en ocasiones me aconseja, así como en los oídos que me han de escuchar...
No eres más que el refugio de mis anhelos, el cofre donde reposan mis fantasías y sueños, en cada noche, mientras duermo, los dejas volar...
Enjugas cada lágrima que pueda dejar escapar en silencio, escuchas mis confidencias, aunque mi voz no pueda hablar, te conviertes en la mejor amiga, en la aliada, en la que me gusta descansar.
Esa es la esencia de la almohada, y la misión que en muchas vidas ha de desempeñar...
Quédate conmigo esta noche, déjame en tu regazo descansar, y no me niegues la posibilidad de soñar...
Un amigo puede ser a veces como la almohada, ese corazón en el que el alma puede reposar, depositar todos los sentimientos, dejar las emociones en libertad, sentir la plena seguridad, que en él se puede descansar, soñar y retomar nueva fuerzas para continuar...

domingo, 2 de marzo de 2008

GRANDEZA VS SUPERIORIDAD, PEQUEÑEZ VS INFERIORIDAD

Una experiencia que suelo vivir muy seguido, es ver como las niñas del colegio donde trabajo, les gusta medirse conmigo para saber cuánto han crecido; para ellas es motivo de alegría sentir que me alcanzan o me pueden sobrepasar, también les da mucha emoción al recordar cuando eran mas pequeñas que yo y anhelaban crecer un poco más; todo esto es motivo para mí de mucho orgullo y alegría, sentir que soy el metro con el que se miden y les indica cuán grande son; a la vez que me ayuda a hacer real aquello que siempre digo: CREZCO HACIENDO QUE MI VIVIR AYUDE A CRECER A LOS DEMAS.
(Kary con Mafe */* Te adoro Ahijadita)

Y en esta reflexión y en el compartir con los demás Maestros de la Institución, surge:
GRANDEZA VS SUPERIORIDAD, PEQUEÑEZ VS INFERIORIDAD

En la necesidad y ansiedad de sentirnos superior, escogemos como parámetro para medir, la fragilidad y pequeñez del que está a nuestro alrededor, a tal punto que llega a ser lo único que intentamos en los demás descubrir. Por eso es común que la humanidad, se encuentre al asecho del que se equivoca o ha de fallar; es más fácil señalar y criticar, burlarnos y ridiculizar, esto es lo que aparentemente ayuda a que el otro en ese sentirse inferior, se ubique en una mejor posición, pero de fondo realmente otra es su situación. Si lo que interesa es sobrepasar del otro su nimiedad y debilidad, efectivamente es poco lo que se desea poder alcanzar; todo ello demuestra que la visión tiene corto alcance, se es mediocre en el vivir, se prefiere acomodarse en la posición del que destruye porque realmente no sabe erigir; implica menos esfuerzo y compromiso el lanzar una palabra o un gesto que hiera y logre devastar, que buscar lo mejor de sí mismo, para entregarlo, comprometerse y edificar.

No es lo mismo grandeza que superioridad, ni pequeñez que inferioridad, la grandeza se esconde aún en lo más pequeño, en lo que a veces pasa desapercibido y para verlo hay que mirar mas allá; la superioridad es expresión de complejo de inferioridad; el que se cree superior es porque en el fondo se siente menos ante los demás, y ese auto concepto de baja autoestima lo esconde con aires de magnificencia que demuestran que de allí no puede ofrecer ni dar más. De igual modo, experimentar la pequeñez, no es asumir un puesto de inferioridad; sentirse pequeño, es saber que en el camino hay que seguir trabajando fuerte por crecer y escalar cada día un poco más; sentirse pequeño, es estar en búsqueda constante de todo aquello que le aporte para su crecimiento interior desde todo lo grande que descubre y valora en lo que Dios le regala y en el que está a su alrededor.

Por eso disfruto mi pequeñez y sencillez, que me permiten contemplar del otro su grandeza interior, de este modo en la medida en que me esfuerzo por levantar mi mirada y buscar en lo más profundo lo que guarda su corazón; puedo encontrar en su fragilidad, el toque de Divinidad que deja en él su Creador. Sentirme pequeña me permite esforzarme un poco más por alcanzar lo que quiero y con mis manos poder palpar; es estar segura y comprobar una vez más que crezco en la medida que con mí vivir, hago crecer a los demás. Por ello, no es lo mismo Grandeza que Superioridad, ni Pequeñez que inferioridad.