domingo, 20 de enero de 2008

LAS CONTRADICCIONES DE LA VIDA

Con todo lo que vivimos, hay momentos en los que llego a la conclusión; de que muchas cosas en la vida, parecen realmente una contradicción.

Hay quienes lloran de alegría; otros tras sus carcajadas ocultan un inmenso dolor; ¿Quién podría imaginar que está feliz el que solloza, y realmente sufre el que intenta dibujar una sonrisa en su exterior?…
Un ciego logra ver más allá de donde los ojos alcanzan a contemplar; y se puede decir mucho más con pocas palabras que intentando un discurso eterno en vano dar.
Entiende más del amor, alguien que carece de inteligencia y destreza mental; que muchos que a todo le ponen razón y no logran escuchar ni comprender al corazón.

Un amigo verdadero es el que si es necesario te hace llorar con la verdad y no el que te hace reír con hipocresía y falsedad.
No te sorprendas si descubres que en silencio existe alguien que te sabe amar con mucha más intensidad, que aquel que quizás te lo ha dicho de mil formas e intentado demostrar.
El que más promete, menos cumple; el que actúa a tiempo y sin hablar por hablar, da testimonio de honestidad y responsabilidad.
El regalo más pequeño quizás tenga más valor; que ese enorme obsequio que por su tamaño a muchos impresionó… Las apariencias engañan, todo a nuestro alrededor parece ser una contradicción.

El que posee riqueza material, puede padecer más hambre de afecto y necesidad de calor de hogar; que aquel que nada tiene, pero que le abunda el amor y esa paz interior que le dan fuerzas para seguir siempre adelante sin renunciar.
Llega más lejos aquel que sin pies, aprende en sueños volar; que quienes pudiendo correr y caminar, se rinden a la primera caída y creen que es imposible las metas alcanzar.

En lo que a simple vista se ve imperfecto, se esconde realmente el toque de perfección de Dios; y aunque el tiempo que esperamos se nos haga eterno y el que queremos detener parece correr, no marcha a otro ritmo, camina igual en el reloj.

Hay quienes no sabiendo leer o escribir, saben conjugar en su vida el amor; mientras muchos letrados y universitarios no saben ni siquiera lo que significa el perdón. Cuesta demasiado creer que en lo más sencillo y pequeño que ha de existir, mucha grandeza y valor hay.

Algunos sienten que Dios los ha olvidado, por todo lo que les ha tocado pasar; lo que no saben es que en esos momentos de angustia y soledad, es cuando el Amigazo más cerca ha de estar; así también lo que parece ser castigo o maldición, llega a ser realmente una gran bendición.

El dolor si lo asumes con fe y paz, no deforma sino que te va a transformar; asume cada uno de tus momentos, no te estanques ni pretendas vivir sin contar con Aquel que por y con amor te ha sabido crear, para que seas feliz, aunque para lograrlo en la vida, haya también que llorar.
Y así suceden a diario muchas cosas a nuestro alrededor, que nos cuesta entender y no tienen explicación, porque parecen ser una total contradicción

INVISIBLES

Invisibles hay por todos lados sentimientos callados que nunca han sido expresados no saben como salir y aún no los han descubierto ni liberado.

Invisibles los héroes que han actuado sin que presencien sus obras y milagros, quizás más grandes y sorprendentes de las que otros al mundo han gritado.
Invisibles hay muchos que oran en la intimidad de su habitación, piden por la humanidad entera, por los que otros rezan y por aquellos que están olvidados y nadie rezó.
Invisibles hay miles de personas que trabajaban casi sin remuneración ni descanso; construyen, reparan, limpian, ordenan, siembran, cultivan, se desgastan sin que casi nadie les haga caso, ni se acuerden que existen o se den cuenta de todo lo que en silencio han dado.

Invisibles los miedos que seres humanos han callado, así como muchos sueños que no se han realizado, amores no correspondidos, valores ocultos dentro del alma que nunca han sido percibidos, ni detectados.
Hay riquezas invisibles, en lo más profundo del ser, que muy bien se han guardado, algunas temen darse a conocer, otras simplemente las han ignorado, pasan mucho tiempo en la espera de que puedan ser vistas y encontradas, temen morir en el olvido, sin realmente haber vivido.

Invisibles hay esposos, padres, madres, abuelos, hijos, hermanos que se sienten olvidados y relegados por sus seres más cercanos y amados; experimentan el enorme vacío que se agranda por la falta de detalles y demostraciones de afecto o cariño, que son siempre muy necesarios, para sentirse vivos, queridos y valorados.
Invisibles las luchas internas que muchos han batallado, lágrimas silenciosas, heridas escondidas, fantasmas de la vida que sin que otros se den cuenta al alma han atormentado.
Invisibles muchas verdades que se han callado, algunas se van a la tumba sin ser proclamadas y se llevan esos misterios que en la oscuridad tejieron sin haber sido aclarados.

Quizás muchas veces en silencio, has experimentado lo que es sentirse invisible, en tu familia, trabajo o en los ambientes en que has crecido o estado; viviendo en carne propia lo que es ser ignorado, sin que se vea la belleza de la cual Dios te ha dotado.

Recuerda esta gran verdad “Solo se ve con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”…

viernes, 11 de enero de 2008

DARLE TIEMPO AL TIEMPO


El tiempo, se encargará de sanar las heridas, si ponemos nuestra dosis de la medicina requerida…
El tiempo, hará realidad los sueños, si creemos y luchamos por ellos…
El tiempo, nos ayudará a llenar los vacíos, si somos dóciles y se lo permitimos.
El tiempo, nos devolverá la paz que habíamos extraviado, si hacemos algo por recuperarla…
Por eso, hay que darle tiempo al tiempo…

El tiempo, puede encender de nuevo la llama de la ilusión, si así lo soñamos y le regalamos otra oportunidad de amar a nuestro corazón…
El tiempo, nos enseñará a vivir sin eso que perdimos, si queremos aprenderlo y ya nos desprendimos…
El tiempo, pondrá en nuestras manos los frutos de lo que hemos sido y vivido, porque es el resultado de los esfuerzos ofrecidos.
De nosotros depende que seamos del tiempo sus amigos o enemigos.
Hay que saber darle tiempo al tiempo…

El tiempo, puede fortalecer o matar un amor, hasta resolver aquello que creímos no tenía solución...
El tiempo, devuelve o quita la ilusión; dependiendo de nuestra fuerza interior;
El tiempo, logra que algunos caigan en la rutina, según como vivan la vida;
No depende del tiempo lo que nos pase; hacemos parte del tiempo, pero se nos da la libertad de saberlo aprovechar o simplemente dejarlo pasar…

El tiempo no se devuelve, ni se detiene; camina a su ritmo; aunque a veces parezca que vuele o se estanque, según el momento que vivimos…
El tiempo sana o hiere, quita u ofrece, mata o da vida, llena o vacía, sin ser culpable de lo que a su paso ocurra, porque no es él quien realmente actúa, somos nosotros los que vivimos en el tiempo…

El tiempo, transforma, renueva o envejece; pierde o recobra su valor según como le utilicemos, se gana y multiplica cuando vivimos intensamente lo que trae consigo en cada segundo que se nos regala; hay tiempo mal invertido, que se nos escapa aún sin haberlo vivido, es el tiempo que muchas veces pasa desapercibido y cuando se nos acaba sin avisar, nos lamentamos por lo que se pudo hacer, pensar y sentir y no lo hicimos… Somos parte del tiempo, somos el resultado de lo que en el vivimos o generamos; somos los que quizás nos detenemos creyendo interrumpir su marcha, quedándonos en un pasado al que nos aferramos, o un presente que al parecer no avanza y aleja de nosotros la visión del futuro que se nos viene; olvidando que el tiempo no se detiene, porque pase lo que pase el reloj sigue corriendo, al mismo ritmo, marcando el paso que solo le da el tiempo…

miércoles, 9 de enero de 2008

YO QUISE. ALGO.... PERO DIOS QUISO EN MI MUCHO MÁS

Alguna vez quise ser grande, y todo poder alcanzar, tan solo con mi mano levantar...
Alguna vez quise ser bella, mirarme en el espejo y sentirme como toda una estrella...
Alguna vez quise ser famosa, despertar admiración, que todos mis libros se leyeran en cada rincón...
Alguna vez quise ser como todos, vestir igual, hacer lo mismo que los demás, creí que en ello estaba mi felicidad...

Pero las cosas no fueron como yo las quise en algunos de mis momentos, y tal vez en un principio, creí que no me iría a realizar; pensaba que la realización estaba en ser y hacer como eran y hacían los demás...
En mí búsqueda me sentí vacía... creí que el mundo se me iba a acabar... lo que no sabía era que Dios cosas muy grandes para mí, sabía guardar...

Yo quise ser grande, pero El, pequeña me supo crear... porque desde mi pequeñez, su grandeza quería al mundo mostrar...
Nunca pude alcanzar nada, con solo la mano levantar; aún las cosas más sencillas, tuve que lucharlas para poderlas realizar... Así aprendí a esforzarme cada vez un poco más, y en esa lucha aprendí que todo es posible, los sueños se pueden lograr...

Descubrí que las apariencias, no son las que dan la felicidad; la moda no a todos acomoda, yo tengo mi propia identidad... me descubrí a mí misma, y luché por realizar el sueño de Dios en mí, que va más allá de todo lo que yo podía imaginar...
Entendí mi propia realización, en la medida que descubrí cuál era mi misión; no soy un error, soy una criatura en la que Dios muestra un toque de su perfección...

Yo quise muchas cosas, y creí que en ello estaba mi felicidad; los seres humanos no entendemos nada, buscamos caminos equivocados, y nos alejamos de la realidad...
Nada sucede por accidente ni por casualidad; todo tiene su razón de ser y aún más... por qué buscamos explicaciones a los sueños de Dios... solo El sabe qué es para nosotros lo mejor.
De lo pequeño hace cosas grandes, de lo más sencillo e imperfecto muestra su perfección; y aún en los momentos que menos lo esperas, ahí nos declara su Amor...
No intentemos ver todo con los ojos del mundo, que no saben ir más allá... lo esencial es invisible a los ojos, solo el corazón lo sabe ver de verdad...
Yo quise de todo un poco, pero Dios quiere de mí mucho más... no me revelo a nada, me abandono en sus manos, y lucho por hacer en mí, su sueño realidad...
Para lograrlo tengo que hacerme pequeña, darlo todo sin nada esperar, tener siempre muy presente, que desde abajo, la grandeza del cielo es como mejor se puede apreciar...

Gracias Amigazo, porque me haces morir a muchas cosas, para nacer a la vida nueva y encontrar la verdadera felicidad...

martes, 8 de enero de 2008

UN AÑO NUEVO SE NOS DA…

Ante el nuevo año que inicia y otro calendario que se deshoja día a día en el transcurrir de nuestra vida, se llega a experimentar que se nos da otra oportunidad de continuar, transformar o volver a empezar; es sentirnos frente a un capítulo en blanco para escribir, sin olvidarnos de las páginas que han sido escritas ya… No podemos dejar atrás lo vivido, sería falso afirmar que las metas alcanzadas, las frustraciones y propósitos no cumplidos, las experiencias que nos marcan, se olvidan o se dejan lado; algo de todo ello permanece en nosotros y quizás desde ahí partimos para lanzarnos a donde nos depare el destino durante este año.

¿Qué hay en nuestro equipaje? ¿Acaso conservamos pedazos de aquello que en algún momento sentimos se nos vino abajo? ¿Permanecen las cicatrices o las huellas de quienes han caminado a nuestro lado? ¿Cargamos sentimientos, presencias, emociones que pesan o liberan? ¿Mantenemos abiertos los capítulos que aún no hemos podido cerrar y esos que desearíamos ser capaces de arrancar o borrar; seguimos sintiendo la incertidumbre de aquello que no se ha definido y que no sabemos que puede pasar?

Comenzar un año, implica revisar y sacar de la mochila, lo que nos hace peso y nos impide avanzar: recuerdos que son como espinas clavadas que al repasarlos nos hacen sangrar; vacios y ausencias que concebimos imposibles de llenar; escombros que nos hablan de errores o fracasos; pensamientos limitantes; sueños frustrados que creemos jamás se podrán alcanzar, heridas del pasado que no hemos logrado sanar; a cambio, guardar ilusiones y la esperanza de que dando lo mejor de nosotros las podemos hacer realidad; mantener aquellas relaciones que nos hacen sentir bendecidos por todo lo que nos saben brindar; conservar y fortalecer la fe en Aquel que nos ha creado y en este nuevo año nos regala otra oportunidad; encender las ganas, fabricar sueños y llenarnos de fuerza para no rendirnos y lograr lo que anhelamos alcanzar. Todo lo podemos lograr si damos lo mejor de nosotros mismos, sirviendo y acordándonos siempre del que camina a nuestro lado, del que se siente olvidado, de ese que carga en su equipaje lo más pesado y doloroso de su pasado, y experimenta que aunque el tiempo pasa, nada cambia, todo sigue igual.

Un nuevo año se nos regala, la hoja está en blanco, permitamos que sea el Amigazo el que guie nuestra mano; para que escriba derecho aún en nuestros renglones torcidos; y llené de luces y colores nuestros días; que los talentos confiados se multipliquen y la cosecha sea abundante, para que al final de este nuevo calendario, nos presentemos ante Dios agradecidos, luchadores y vencedores, sintiéndonos siempre fortalecidos y guiados por su inmenso amor.

Feliz Año…