miércoles, 1 de octubre de 2008

PASE, RONDE, ESPERE, ME ABRISTE LA PUERTA, ENTRE y DE AHÍ NO SALDRE…

Tanto tiempo ahí, tan cerca y tan lejos, sabiendo que existías pero sin conocer realmente quién eras y todo lo maravilloso que en ti había; aunque muy en el fondo percibía que guardabas algo especial que no todo el mundo veía…

Fueron muchas las veces que pasé, rondé, esperé… sin lograr abrir esa puerta que quizás nunca toqué, por no saber si era el momento, por dudar si yo podría estar algún día ahí dentro, por tantas cosas de las cuales me arrepiento, porque hemos dejado pasar mucho tiempo…

Pero llegó el momento en que abriste tus puertas y supiste que yo estaba ahí muy cerca, y no dudé ni un instante más en asomarme y entrar, ya que quizás sin darnos cuenta esperábamos demasiado que esto sucediera, porque en el fondo lo necesitábamos, para construir la amistad que siempre soñamos…

Entré y pude ver más allá de lo que se puede vislumbrar en solo apariencias, una caja de sorpresas llena de dones, hermosos sentimientos, muchos sueños e ilusiones; protegido entre temores de que intenten quebrantar el inmenso y frágil corazón que guardas muy dentro; como quizás otras veces ya lo han hecho… Pero ahora que ya he entrado, me pongo alas para ser el ángel que siempre esté a tu lado; contemplo todas esas cosas hermosas de las cuales el Amigazo Dios te ha adornado, y me siento muy feliz con la habitación de tu corazón que me has reservado, tanto que me voy a quedar aquí para cuidar, darte lo mejor de mí, y disfrutar también de todo lo que en tan poco tiempo ya me has regalado.

Pasé, rondé, esperé… y nunca me atreví a abrir, pero ahora que encontramos las llaves donde se guarda lo más sagrado, nos queda la hermosa responsabilidad de cuidar y alimentar la flor de la amistad que ha germinado, porque es una expresión del amor de Dios que busca la manera mejor de estar siempre a nuestro lado.


Ya estoy dentro de tu corazón y eso lo siento, porque tu desde hace un tiempo, también ocupas un lugar en mi de mucho privilegio, el cual te has ganado, por lo que eres y has dado, por estar siempre ahí y darme lo mejor de ti, por mostrarme lo que con tanto recelo has guardado, sobre todo por la confianza y el cariño que sin pedirlo me has regalado…

Ya estoy dentro de tu corazón y lucho por cuidar y valorar todo lo que en él encuentro, porque para mi es sagrado; me siento muy feliz porque me hace mejor persona sin ni siquiera imaginarlo, ya que me exige esforzarme cada día más, para no fallarte jamás y poder así conservar esa hermosa amistad, venciendo tiempo y distancia, y todo lo demás; solo nos queda algo más, una bendición que permitirá, que sea Dios quien nos una por toda la eternidad… MISPA… (MIA)

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