sábado, 16 de agosto de 2008

¿DONDE ESTA EL MANUAL?

Nadie dijo nada ni avisó que esto pasaría, todo sucedió y cuando menos lo pensaban nos cambió la vida…

¿Dónde esta el manual que dice como enfrentar esta realidad? ¿Dónde está escrito lo que realmente puede definir o darle significado a lo que la ciencia intenta explicar con teorías lo que al alma le cuesta demasiado entender y aceptar?... ¿De qué sirven las estadísticas sin soluciones?... para que leer tantos conceptos y definiciones, que solo logran que se crezca la angustia y se aumenten los temores?...

¿Dónde dice como explicarle a los demás lo que ni siquiera nosotros entendemos y cómo aprender a enfrentar una sociedad que vive del que dirán, de las apariencias y de lo externo?... ¿Dónde se puede aprender a ser padres fuertes para llenarlo de fortaleza y no permitir que nunca, ninguna palabra o mirada le afecte o le duela?

¿Dónde está la fórmula que logra sanar el temor por el futuro y el dolor que no se entiende, pero que se siente en lo más profundo? ¿Quién nos podrá decir que hacer cuando enferme, cuando llore, cuando pregunte cosas de las cuales ni siquiera como padres sabemos darle respuestas o soluciones?

¿Cómo saber si estamos haciendo las cosas bien, sino sobreprotegimos o por el contrario nos desentendimos de lo que hay que hacer y ser?

No es fácil, todo cambia de un momento a otro, es como vivir en un lugar en donde no tenías planeado llegar y encontrase con una estación para la cual no estábamos preparados… es quizás como aprender a manejar una situación sin manual de instrucción.

Para esto no existe un manual, ni siquiera un previo aviso, en el vivir se adquieren las experiencias que se necesitan, con borrones y tachones, con frases acertadas y equivocaciones, inmortalizándolas todas en un gran libro, al que otros acudirán para aprender de lo que hemos vivido.

No existe un manual, no hay instrucciones, ni siquiera sumergidas en la ciencia; ella solo le da nombre y ofrece soluciones en lo que le compete; pero no sabe orientar en todo lo demás, en aquello que la vida ofrece destreza y en tantas otras cosas muy difíciles de expresar.

No es malo sentir miedo ni tristeza, mucho menos cuando nos toman de sorpresa, lo importante es no renegar ni renunciar, sino lanzarnos a vivir lo que se convertirá, en la mayor escuela de vida, en la cual aprenderemos a valorar, las cosas más sencillas y pequeñas, esas que muchos pasan de largo y han de ignorar.

Y en la medida que el tiempo pase, experimentaremos que ha valido la pena todo esto que hoy tenemos; todo tiene su razón de ser, las cosas suceden por algo, y cuando antes no sabíamos que hacer ni cómo orientarnos, ahora nos hemos hecho más sensibles, entendiendo mas lo que los otros viven, logrando a la vez trascender y superar todo lo que se nos presente, porque lo vivido nos ha hecho más fuertes.

No existe un manual, sino una vida llena de experiencias para compartir y así a otros poder ayudar…

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