miércoles, 23 de julio de 2008

POR SIEMPRE EL AMIGAZO…


Cuando sientes que ya has caído demasiado bajo y tocas lo más hondo con tus pies; El no dejará que te ahogues, te recibirá en sus brazos, te impulsará a seguir luchando y salir del fondo una y otra vez.

Cuando contemplas en tus manos tu corazón hecho pedazos, llegas a concebir que nada lo puede reparar y hacer que vuelva a amar y creer; sabes que puedes ponerlo en sus manos, solo El es capaz de sanarlo, transformarlo y de amor colmarlo para que no pierda la esperanza ni la fe.

Cuando experimentas tinieblas, porque tu luz se ha apagado y tu vela en el intento de consumirse y entregarse no se puede encender; refúgiate en sus ojos y sentirás como ves todo más claro y sabes que camino escoger para no volverte a perder…

Cuando el cansancio se apodera de ti y sientes que ya no puedes caminar ni avanzar, El te lleva en sus brazos para que repongas las fuerzas y no vayas a desfallecer…

Cuando vives la mayor soledad, te sientes perdido en lo más recóndito del planeta y consideras que nada ni nadie logrará llegar hasta ti, para sacarte de ahí y retomes de nuevo tu andar; solo El traspasa cualquier barrera, sabe encontrarte, estés donde estés.

El conoce tu vacio y a diario lo llena de tantas bendiciones que en la rutina se hacen desapercibidas; El sabe tu hambre y sed cariño, te ha visto muchas veces mendigando afecto como un niño; lo que ignoras es que a diario te ofrece mil manifestaciones del más puro y verdadero amor, solo que se nos pasan de largo por distraernos con lo más efímero…

Cuando no encuentres razones para tus porqués o paraqués, y sientes que nadie responde eso que no entiendes pero que muchas veces hace que el alma llore porque no sabes resolver; El sabrá fortalecer tu fe, encontrar soluciones y comprenderlo todo para que nada te haga renunciar o desfallecer…

Cuando te rindas porque piensas que ya las cosas no dan para paz; cuando miras a tu alrededor y sientes que no perteneces a ningún lugar, dándote cuenta a la vez que ya no hay más nadie ahí contigo, todos se han ido, dejando sentimientos de soledad, tristeza y vacío…

Ahí cuando creías que se había olvidado de ti y no ha escuchado lo que de muchas formas has orado y pedido, cuando le preguntas una y otra vez: Dónde estás Dios mío, porque me has abandonado?... Es ahí cuando te darás cuenta, que en todo este tiempo, a pesar de todo eso, El no se ha ido ni apartado, por eso no te has rendido, porque solo El te ha sostenido y te ha llevado en sus brazos, El es más que un hermano y amigo, ES Y SERA POR SIEMPRE EL AMIGAZO…

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