jueves, 26 de junio de 2008

NO SOY PERFECTA, GRACIAS SEÑOR...

Quise imaginar lo que sería mi vida, estando en este mundo, siendo un ser perfecto, sin tristezas, sin vacíos, sin necesidad de dar ni recibir amor, teniendo todo a la mano, para alcanzarlo sin el más mínimo esfuerzo, siendo poseedora de una imagen y figura perfecta ante los ojos de los demás; sintiendo el poder en mis manos... Eso es lo que anhelan y sueñan los seres humanos...

Y después de imaginarlo y pensar en ello, no fue un sueño, sino una pesadilla de la cual, inmediatamente quise despertar... corrí a verme en el espejo y al redescubrir lo que soy, dije con voz de alivio: “No Soy perfecta, gracias Señor”... No quiero asumir el concepto de perfección que construye la humanidad, sino la propuesta que Dios nos hace de alcanzar la santidad...

Si nunca me equivocara, no podría entender los errores que también cometen los demás, viviría juzgándolos, y me quedaría sola, porque no encontraría a nadie que me pudiera igualar

Si mi imagen y figura se vieran perfectas, nadie sabría quién soy en realidad, me buscarían por mi apariencia, verían en mí solo lo material; me convertiría en esclava del cuerpo y de lo superficial, queriendo encontrar la fórmula de la eterna juventud, para no envejecer jamás, dependiendo de cremas y maquillajes, viviendo una vida superficial. En el espejo no vería más que mi figura, sin saber vislumbrar lo que guardo más allá... prefiero ser pequeña y diferente, sintiéndome segura de lo que otros me ofrecen, contemplando en el espejo mi alma y luchando así por conservar la belleza espiritual, esa que no envejece y nunca ha de pasar..

Si no tuviera vacíos, no sabría lo que es realmente amar, sería una persona indiferente, que no se quisiera ni a sí misma, mucho menos a quienes le han de rodear; tal vez no tuviera corazón, sería algo así como un robot... No quiero pensar lo que es vivir sin amor; sin experimentar esa necesidad de ser amada y los enormes deseos de darme toda sin omisión.


Si tuviera lo que anhelo en mis manos, si supiera lo que va a suceder, si las cosas las alcanzara sin esfuerzos, como si gozara de poder... no tendría que luchar, no sabría valorar lo que poseo, ni mucho menos compartirlo; la vida sería aburrida, se acabarían las aventuras de cada día, no podría hacer nada especial... todo perdería su sentido, la rutina sería eterna, que difícil me sería valorar los esfuerzos de otros y aprender a vivir en comunidad.

No soy perfecta y en ello le encuentro más sentido a mi existir; amo mi imperfección, es por ello que me acepto tal y como soy; no es conformismo, es paz interior... porque el conformista se estanca y yo cada día lucho por ser mejor... Celebro mis diferencias, me gozo en mi pequeñez, no vivo para agradar al mundo, yo lucho por aprender amar siendo capaz de donarme por entero, sin limitar lo que quiero entregar; en ello está la perfección de Dios, esa que se puede alcanzar, si sé caer y levantarme, si me miro en el espejo y me siento bella ante los ojos de mi creador...

Me gusta sentir que tengo limitaciones que me invitan a vivir en constante superación; mi fragilidad me hace experimentar que dependo del Padre, y no hay nada más grande y perfecto que asumir y disfrutar su amor...

Hoy entiendo la tristeza, como purificación, es parte del proceso de crecer, y si se asume con paz, es liberación... en la vida hay que reír y llorar, eso es humanidad, es lo que nos hace sentir vivos y nos enseña a compartir el dolor y la alegría de los demás.

No soy perfecta, pero lucho por mi perfección interior, porque quiero al morir, estar muy cerca de Dios; ofrecerle todos los frutos de mi imperfección, sentir que el mundo enteró me recordará, por las huellas que en los corazones quiero dejar, esas que surgen de mis sueños de superación, y de todo el amor, que desde mi pequeñez humana quiero dar... es ahí, cuando tal vez el mundo entenderá, que la perfección de Dios no está en las apariencias, sino en todo lo que con la vida y entrega, se puede transformar para bien, en los demás...

Gracias Dios, por mi imperfección... pon en mí el toque de tu perfección: “El Amor”...

3 comentarios:

Juliana Gómez Cordero dijo...

Tu no me cconoces , salvo que Marta Pizzo me dijo que ya te habló de mí. Me llamo juliana vivo en Rosario-Santa Fe-Argentina.
Conozco tu blog que considero espléndido y admiro tu madurez espiritual y tu forma de expresarla en tus publicaciones.Tu
"No soy perfecta...." pinta tu interior con pinceladas de pureza . Te feicito y te bendigo

Juliana Gómez Cordero dijo...

Kary. tu no me conoces aunque creo que Marta Pizzo ya te habló de mí.
Te conocí a travéz de ella qque me díó la dirección de tu blog.
Me gustó muchísimo y tu "No soy perfecta..." pinta tu inerior con pinceladas de fortaleza y valor.
me gusta todo lo que escribes y el modo de hacerlo ¡ Te felicito ":
JULIANA

Juliana Gómez Cordero dijo...

Kary, Todo lo que escribes me gusta, pero "No soy perfecta..." e algo que te pinta con pinceladas de grandeza y muestra tu interior en sincera elocuencia, con la ternura que demuestra toda la fuerza que posee tu espíritu.
Te admiro y te felicito.