lunes, 16 de junio de 2008

MISION SOS, PARARRAYOS...

Hay a quienes por su temperamento, fortaleza innata y madurez interior, sienten que tienen la misión, de ser intermediario, pacifista, el que escucha, o asume el rol, de ser el pararrayos cuando lo amerita la ocasión…
Reciben la descarga de las fuertes tormentas, que se dan ante los enojos, la angustia o preocupación; son los mediadores en una discusión, sostienen sobre sus espaldas el peso incalculable que suele acumularse en ambientes de alta tensión…

No es que sean superhéroes, ni salvavidas; no pretenden ser redentores ni salvadores; simplemente su prudencia, nobleza, cordura y lealtad, los coloca muchas veces en ese plan, donde ofrecen un toque de paz, con la mejor voluntad…
Son como ese vaso enorme al que se le vacía de todo y parece que nunca se fuera a llenar; o quizás un muro fuerte de lamentos, que recibe quejas y golpes, sin que corra el peligro de que se vaya a quebrantar; son ante todo un alma amiga que jamás dañaría a nadie ni traicionaría una amistad…

Son como un pararrayos, que recibe muchas descargas, y evita sin darse cuenta que algo peor pueda pasar; porque con su palabra oportuna, su silencio, y su presencia ahí en ese lugar; apagan el fuego, apaciguan y desarman al que sin saber controlarse, intenta disparar…

Pero estas personas son frágiles y humanas, y para estar completamente sanas, y no perder nunca la calma ni la paz, necesitan darse sus espacios, permitirse liberar su humanidad; reír y llorar, enojarse cuando sientan esa necesidad; tener alguien con quien desahogarse y en quien apoyarse, para vaciarse y recargarse de fe, fuerza y sabiduría, pero sobre todo de mucho amor para sí misma y para dar a los demás; y de este modo continuar siendo ese ángel terrenal, que ahí donde se encuentre lo mejor de sí sabe donar…

Para ellos y para todos, la fortaleza, el equilibrio y la paz, lo da la fe en Aquel que al morir en la cruz, nos dio el mayor ejemplo de lo que implica verdaderamente amar; abandonémonos en sus brazos, descansemos en su amor, porque solo el Amigazo sabe reparar la grietas, sanar las heridas, llenarnos de fuerza para no rendirnos jamás y así alcanzar nuestras metas y hacer los sueños realidad.

No es sano hacer cosas mayores a nuestras fuerzas, ni excederse en la entrega, mucho menos ser masoquistas que se dejan dañar por temor y vacío, o por no querer quedarse en soledad; corta de raíz aquello que muy dentro de ti, solo te haga sufrir… esa no es una misión, nadie está llamado a dejarse pisotear su dignidad ni deformar su valor. Si algo ocasiona en ti esta sensación, aléjate y busca que en otro lugar seguro está el verdadero amor…

2 comentarios:

Marta Pizzo dijo...

Querida amiga: quiero agradecerte de alma tus palabras que me llegan en el momento justo. Sé que hemos conversado sobre este tema y siento que la enorme luz interior que tenés encontró una maravillosa manera de responder.
Muchos besos, Marta, mucho más cerca que la distancia que nos separa es el cielo que nos une.

Kary dijo...

Hola Amiga... tal y como te dije, aqui estan mis letras para ti... ellas acortan la distancia y hacen sentir que cuando lo necesitamos las amigas estamos ahi.