domingo, 9 de marzo de 2008

LA ALMOHADA


Ahí estás, siempre fiel, atenta a prestarte para dejar que depositemos sobre ti, nuestros sueños, anhelos, tristezas, alegría, emociones y confidencias... lo mejor de nuestras vidas...
Fiel compañera de noches eternas, cómplice a veces de la soledad, testigo fiel de largos insomnios y fantásticos sueños, permanece ahí, muda, sirviendo de eco a mis pensamientos, convirtiéndote en la voz que en ocasiones me aconseja, así como en los oídos que me han de escuchar...
No eres más que el refugio de mis anhelos, el cofre donde reposan mis fantasías y sueños, en cada noche, mientras duermo, los dejas volar...
Enjugas cada lágrima que pueda dejar escapar en silencio, escuchas mis confidencias, aunque mi voz no pueda hablar, te conviertes en la mejor amiga, en la aliada, en la que me gusta descansar.
Esa es la esencia de la almohada, y la misión que en muchas vidas ha de desempeñar...
Quédate conmigo esta noche, déjame en tu regazo descansar, y no me niegues la posibilidad de soñar...
Un amigo puede ser a veces como la almohada, ese corazón en el que el alma puede reposar, depositar todos los sentimientos, dejar las emociones en libertad, sentir la plena seguridad, que en él se puede descansar, soñar y retomar nueva fuerzas para continuar...

1 comentario:

Marta Pizzo dijo...

Hola Kary, esta prosa se parece mucho a "Mi cama, compañera" que he puesto en mi libro... al menos siento que tiene la misma raíz que nos deja entender la necesidad que tenemos los seres humanos de confiar nuestras angustias, nuestros temores, nuestros sueños, alegrías... en fin, lo que sentimos muy adentro del Alma. En este caso, Mi almohada... compañera!
Besos; hermoso lo que escribís.
Tu amiga Marta, desde Agentina