jueves, 14 de febrero de 2008

UN PEQUEÑO GRAN MUNDO LLAMADO ESCUELA…


Para los niños y niñas de talla baja, salir de casa, donde el ambiente le ofrece seguridad y paz, por no tener que enfrentar miradas y comentarios, sino sentirse en un clima de normalidad, puede ser muy difícil de enfrentar, ya que en su interior cada lugar nuevo es un mundo para conquistar y aprender a adaptarse, más que en su infraestructura, en las reacciones de quienes habitan en él.

La escuela es uno de esos espacios que se convierten en retos en su vida, su primera experiencia en ella es primordial.

Algo que recuerdo claramente de mis primeros días de escuela, fue la pregunta del millón que me hizo una niña: ¿Por qué eres enana?... para mi esa palabra hacia referencia al cuento de Blanca Nieves, y escucharla a veces dolía, quizás por las reacciones que sin entenderlas veía, en mi madre, cuando alguien en la calle me llamaba así. Yo ni siquiera sabía que era enana, siempre me sentí una más entre mis hermanos; y escuchar esa pregunta era darme cuenta que en mí pasaba algo no muy bueno, que causaba mucha curiosidad y diversidad de actitudes en los demás, desde el niño que se ríe, el adulto que se enoja, el curioso que ve de una manera tal que incomoda. El desenlace de esta situación se da, cuando una compañera le responde a la otra niña diciéndole: No digas nada, recuerda lo que nos dijeron. A lo que supuse que quizás las habían prevenido con respecto a no molestarme, lo que confirmaría que algo pasaba.

Ser estudiante de talla baja, puede generar muchas reacciones tanto en maestros como estudiantes.

En las Maestras o Maestros, quizás por temor a que el niño o la niña se sienta mal, tienden a sobre proteger, dejar pasar, celebrar todo lo que hace, no exigirle de la misma forma como lo hace con los demás, los chiquillos perciben todo esto y sacan provecho de ello, por eso es sumamente importante recibir el mismo nivel de exigencia que el resto de la clase, para evitar que intenten manipular. Su simpatía, ternura, alegría, envuelve y tal situación, no le conviene, ya que en la medida que sea menor su exigencia, menos se esforzará por dar lo mejor de sí mismo y no logrará sacar todo su potencial.

Los compañeros y compañeras, hacen de el o ella, el centro de atracción, le celebran todo, lo mantienen siempre rodeado; esto también hay que saberlo manejar y canalizar, para que aprenda a hacerse a su grupo y no tienda a sobreactuar o hacer cosas para llamar más la atención y ser objeto de admiración y adulación, llegando a sentir siempre necesidad de aprobación, o a creer que la única forma de tener amigos es haciendo chistes o intentando lucirse.

Entre los compañeros, está el que sobreprotege, el que imita, el que pregunta, el que ofende, el que defiende, y todas estas personalidades giran en torno del niño e influyen en él. Estas situaciones, producen en ellos, algunas veces estrés, miedo o por el contrario, muchos deseos de ir al colegio a divertirse a pasarla bien.

La información que se pueda dar en las escuelas es de mucha ayuda, permite que se forme a la comunidad educativa y que una condición quizás desconocida o rodeada de mitos, sea vista de otra forma. En todos aquellos que no conocen de acondroplasia o talla baja, hay muchas preguntas y conceptos errados, formados por la poca información que hay al respecto.

Realizar talleres de integración, socialización y preparación serían de mucha ayuda para padres, maestros y niños.

Con el tiempo, la escuela será un lugar bajo control, donde podrá ser el mismo, dejando de lado las diferencias físicas y cualquier esfuerzo inventado que crea que debe hacer para ganarse la aceptación.

El apoyo que como padres se le de al niño, la seguridad que se le inyecte, la autoconfianza, son herramientas básicas en la construcción de sus sueños, ganarse la confianza, que el niño exprese libremente lo que siente, cuando esté triste o enojado, cuando tenga miedo, cuando se sienta incómodo o a gusto, de este modo se sabrá siempre lo que piensa y como se siente en los distintos lugares en que se desenvuelve.

No hay que pretender meterlo en una burbuja de cristal intentando protegerlo del mundo, siempre habrá en algún lugar el que mire o pregunte, el que sea imprudente o cruel; así como habrán muchos más que apoyen, que le amen, que crean y confíen en el.

A lo que se refiere a sillas, baños, escaleras y demás, suelen ser obstáculos fáciles de superar cuando interiormente se siente en su mundo, con sus amigos y Maestros que lo aman y lo aceptan tal cual como es, sin recordarle demasiado sus diferencias, sino resaltando el valor que tiene como ser humano que es. La accesibilidad se logra desde la adaptación de las infraestructuras, trabajando por la accesibilidad, esto le ayuda a su comodidad y a evitar problemas de salud como lesión en la columna, dolencias en las extremidades, accidentes, caídas, incomodidad, entre otras.

Es cuestión de informar y formar, de trabajar en equipo, de romper paradigmas y mitos… La mayorías de las imprudencias que suelen pasar, son por falta de educación con respecto a las diferencias, así mismo por curiosidad, también por no saber ponerse en el lugar de los demás.

Todos, Maestros, padres y alumnos podrán hacer de la escuela un pequeño gran mundo en paz.
(Foto: Analu y yo */* Te quiero mucho Amiguita)

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