martes, 8 de enero de 2008

UN AÑO NUEVO SE NOS DA…

Ante el nuevo año que inicia y otro calendario que se deshoja día a día en el transcurrir de nuestra vida, se llega a experimentar que se nos da otra oportunidad de continuar, transformar o volver a empezar; es sentirnos frente a un capítulo en blanco para escribir, sin olvidarnos de las páginas que han sido escritas ya… No podemos dejar atrás lo vivido, sería falso afirmar que las metas alcanzadas, las frustraciones y propósitos no cumplidos, las experiencias que nos marcan, se olvidan o se dejan lado; algo de todo ello permanece en nosotros y quizás desde ahí partimos para lanzarnos a donde nos depare el destino durante este año.

¿Qué hay en nuestro equipaje? ¿Acaso conservamos pedazos de aquello que en algún momento sentimos se nos vino abajo? ¿Permanecen las cicatrices o las huellas de quienes han caminado a nuestro lado? ¿Cargamos sentimientos, presencias, emociones que pesan o liberan? ¿Mantenemos abiertos los capítulos que aún no hemos podido cerrar y esos que desearíamos ser capaces de arrancar o borrar; seguimos sintiendo la incertidumbre de aquello que no se ha definido y que no sabemos que puede pasar?

Comenzar un año, implica revisar y sacar de la mochila, lo que nos hace peso y nos impide avanzar: recuerdos que son como espinas clavadas que al repasarlos nos hacen sangrar; vacios y ausencias que concebimos imposibles de llenar; escombros que nos hablan de errores o fracasos; pensamientos limitantes; sueños frustrados que creemos jamás se podrán alcanzar, heridas del pasado que no hemos logrado sanar; a cambio, guardar ilusiones y la esperanza de que dando lo mejor de nosotros las podemos hacer realidad; mantener aquellas relaciones que nos hacen sentir bendecidos por todo lo que nos saben brindar; conservar y fortalecer la fe en Aquel que nos ha creado y en este nuevo año nos regala otra oportunidad; encender las ganas, fabricar sueños y llenarnos de fuerza para no rendirnos y lograr lo que anhelamos alcanzar. Todo lo podemos lograr si damos lo mejor de nosotros mismos, sirviendo y acordándonos siempre del que camina a nuestro lado, del que se siente olvidado, de ese que carga en su equipaje lo más pesado y doloroso de su pasado, y experimenta que aunque el tiempo pasa, nada cambia, todo sigue igual.

Un nuevo año se nos regala, la hoja está en blanco, permitamos que sea el Amigazo el que guie nuestra mano; para que escriba derecho aún en nuestros renglones torcidos; y llené de luces y colores nuestros días; que los talentos confiados se multipliquen y la cosecha sea abundante, para que al final de este nuevo calendario, nos presentemos ante Dios agradecidos, luchadores y vencedores, sintiéndonos siempre fortalecidos y guiados por su inmenso amor.

Feliz Año…

1 comentario:

Todo-a-un-leru dijo...

Ya ves, aquí estamos, un añito más... es verdad que el año nuevo es un buen momento para olvidar los malos momentos y emprender proyectos nuevos... aunque algunos errores del viejo no está mal recordarlos, ya sabes que el hombre es el único que tropieza dos veces con la misma piedra... así, recordando los fallos del pasado, igual consigas rodear la piedra la segunda vez... también los recuerdos malos tienen su lado bueno ;)
¡¡¡MUCHA SUERTE ESTE NUEVO AÑO Y ESPERO QUE SE CUMPLAN TODOS TUS PROYECTOS!!!
Rosa.