viernes, 11 de enero de 2008

DARLE TIEMPO AL TIEMPO


El tiempo, se encargará de sanar las heridas, si ponemos nuestra dosis de la medicina requerida…
El tiempo, hará realidad los sueños, si creemos y luchamos por ellos…
El tiempo, nos ayudará a llenar los vacíos, si somos dóciles y se lo permitimos.
El tiempo, nos devolverá la paz que habíamos extraviado, si hacemos algo por recuperarla…
Por eso, hay que darle tiempo al tiempo…

El tiempo, puede encender de nuevo la llama de la ilusión, si así lo soñamos y le regalamos otra oportunidad de amar a nuestro corazón…
El tiempo, nos enseñará a vivir sin eso que perdimos, si queremos aprenderlo y ya nos desprendimos…
El tiempo, pondrá en nuestras manos los frutos de lo que hemos sido y vivido, porque es el resultado de los esfuerzos ofrecidos.
De nosotros depende que seamos del tiempo sus amigos o enemigos.
Hay que saber darle tiempo al tiempo…

El tiempo, puede fortalecer o matar un amor, hasta resolver aquello que creímos no tenía solución...
El tiempo, devuelve o quita la ilusión; dependiendo de nuestra fuerza interior;
El tiempo, logra que algunos caigan en la rutina, según como vivan la vida;
No depende del tiempo lo que nos pase; hacemos parte del tiempo, pero se nos da la libertad de saberlo aprovechar o simplemente dejarlo pasar…

El tiempo no se devuelve, ni se detiene; camina a su ritmo; aunque a veces parezca que vuele o se estanque, según el momento que vivimos…
El tiempo sana o hiere, quita u ofrece, mata o da vida, llena o vacía, sin ser culpable de lo que a su paso ocurra, porque no es él quien realmente actúa, somos nosotros los que vivimos en el tiempo…

El tiempo, transforma, renueva o envejece; pierde o recobra su valor según como le utilicemos, se gana y multiplica cuando vivimos intensamente lo que trae consigo en cada segundo que se nos regala; hay tiempo mal invertido, que se nos escapa aún sin haberlo vivido, es el tiempo que muchas veces pasa desapercibido y cuando se nos acaba sin avisar, nos lamentamos por lo que se pudo hacer, pensar y sentir y no lo hicimos… Somos parte del tiempo, somos el resultado de lo que en el vivimos o generamos; somos los que quizás nos detenemos creyendo interrumpir su marcha, quedándonos en un pasado al que nos aferramos, o un presente que al parecer no avanza y aleja de nosotros la visión del futuro que se nos viene; olvidando que el tiempo no se detiene, porque pase lo que pase el reloj sigue corriendo, al mismo ritmo, marcando el paso que solo le da el tiempo…

1 comentario:

Todo-a-un-leru dijo...

Tiempo... eso es lo que yo querría en estos momentos: detenerlo, porque no veas cómo se me está viniendo encima el siguiente examen... realmente, voy a tener que saber aprovecharlo, y bien...
pero es cierto lo que dices: el tiempo, a menudo, es la solución a muchas cosas... eso sí, hay que tener paciencia para que pase, y eso a veces es más complicado, jeje.
Pero en fin... como se dice, hasta el minuto más largo dura sólo sesenta segundos.
Rosa.