domingo, 11 de noviembre de 2007

A MIS AMIGAS DE LA INFANCIA…

Sus nombres se inmortalizaron en las primeras hojas del libro de mi vida, como aquellas compañeras de aventuras, forjadoras de sueños y cómplices de travesuras… De sus manos aprendí el verdadero significado de la amistad, por cada momento que compartimos, por tantas expresiones mutuas de cariño y sobre todo pruebas de fidelidad.

Gracias a cada una de ustedes puedo decir, que ese fue el mejor de los capítulos que he vivido; porque siempre vieron más allá de mi apariencia, confiaron y creyeron en mí, me valoraron tal y como he sido. Imposible olvidar los juegos que teníamos, correr, saltar, patinar, bailar, bañarnos en la lluvia, soñar con el grupo musical de moda, disfrazarnos, celebrar los cumpleaños, visitarnos, salir a pasear, compartir cada día del año y hasta más.

No se pueden borrar de la memoria, tantas historias fantásticas y de terror, de risa y de dolor, que nos inventábamos, pero sobre todo, tantos sueños que construimos y nos contamos. En la enfermedad, en la alegría y el dolor, ahí estábamos; hicimos pactos de amistad, de no olvidarnos jamás aunque el tiempo y la distancia intentarán con sus garras separarnos.

Y aunque ha pasado muchísimo tiempo y los caminos otros rumbos han tomado; aunque cada una ha ido escribiendo su historia, con nuevos personajes que le han dado sentido y la han recreado… Aunque quizás si nos encontramos por la calle sea difícil reconocernos, porque no nos hemos visto y nuestros rostros y apariencias han cambiado; nada de lo vivido y compartido en ellos años de la infancia, se ha borrado.

Ustedes me enseñaron a ser una buena amiga, con cada una aprendí realmente lo que es la amistad, de esas que no se pega de las cosas pequeñas para discutir y pelear, sino que sabe enfrentar y superar todo conflicto, solucionarlo con un te quiero y un abrazo sincero, que haga eterna esa relación, basada en el verdadero amor y la fidelidad. Para mí siempre serán lo mejor que en mi niñez he encontrado, las que hicieron de esos años los más felices que he vivido y los que me sirvieron de trampolín para lograr lo que he logrado y llegar hasta donde he llegado.

Hoy me siento feliz de haberlas reencontrado, porque son lo mejor que me ha pasado y aunque quizás transcurran otros 20, 25 o 30 años, sus nombres ya se han inmortalizado en mi vida, siempre serán mis amigas del alma, las que con su existir mi vida enriquecieron y adornaron…

Gracias por no olvidarse nunca de mí, así como jamás yo las he olvidado…

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Kary, que escrito tan divino; la verdad me llego al alma... Sinceramente siempre te quisimos como una hermana de nosotros, compartimos juntas momentos que nunca se van a borrar de nuestras mentes... Y me alegra de todo corazon haber sido amiga tuya desde la infacia.
Te quiero mucho
Silvana Bernales

Kary dijo...

Silvana... Amiguita... uds fueron mis primeras amigas y fue muchoooo lo que compartimos y si, me hicieron sentir su hermanita... Gracias a ti a Sonia, Alvaro, a tus hnas, las quiero mucho y siempre las he recordado, me siento feliz de haberlas reencontrado.

Luis Chiurliza dijo...

Que bello pensamiento encontre en esta pagina , soy hombre , pero me identifique tanto con cada letra , la amistad que linda es.

Ximena dijo...

Hola Kary,

Te felicito por tu apertura y transparencia. Me encantó haberme encontrado con tu blog...

¿Puedo preguntar cómo fue que te reencontraste con tus amigas?

Una seguidora desde Chile... Xime.

Anónimo dijo...

Ufff hasta las lagrima se me salieron... Bellas expreciones